Tuve que aguantar algunos tropezones para tomarme en serio : entrevista con Mauro Sánchez Navarro

  • 91 Views
  • Comentarios desactivados en Tuve que aguantar algunos tropezones para tomarme en serio : entrevista con Mauro Sánchez Navarro

Mauro Sánchez Navarro viene de una familia de actores y amantes del teatro, en su familia el arte y el amor a la actuación eran parte del ADN. Desde niño comenzó a estudiar  actuación en la escuela de su abuela,  para él era como ir a echar la chorcha con todos sus primos, lo veía como un juego, ser actor no era en ese momento su sueño, sin embargo la pasión por la actuación le ganó y decidió perseguir una carrera como actor. 

Mauro ganó el premio a mejor actor de reparto en el Festival de Cine de Málaga por la película Esto no es Berlín  y acaba de estrenar la serie original de Netflix Control Z en la que hace el papel de Bruno, el encargado del departamento de sistemas quien comienza una serie de extorsiones a los estudiantes del Colegio Nacional. 

Mauro también es activista y defensor de los derechos de los animales, amante de la comida vegana y coleccionista de kimonos. En una conversación sobre la construcción de su persona, los precios que hay que pagar y las lecciones que te hacen florecer, Mauro nos comparte cómo lidiar con el rechazo, la lección que lo llevó a darse a respetar en el trabajo y cómo crear una carrera autosuficiente siendo actor. 

¿Qué has hecho para no volverte loco en este encierro?  

Me he dedicado a escribir. Estoy desarrollando una obra que está inspirada en Momo de Michael Ende. He ocupado este tiempo para nutrir mis proyectos. Como actor creo que no puedes quedarte esperando a que lleguen los papeles a ti, a mi me gusta tomar proyectos pero también crear los propios. 

Este mes hemos hecho esta pregunta varias veces. Me parece una buen excusa para ir en retrospectiva y regresar a esos momentos tan inocentes de la infancia ¿Cuando eras niño tenías alguna figura a la que aspirabas convertirte?

¿Una persona o personaje? No que yo recuerde. Es que no habían personajes a los que yo me sintiera cercano. Me acuerdo que había momentos de niño en que le pedía a Dios que por favor despertara al día siguiente y fuera como todos mis demás compañeros, porque no entendía cómo era yo y por qué me decían tantas cosas. Yo decía “solamente quiero ser como todos los demás” y que me dejaran de atormentar. Siempre intentaba no ofender a los demás y que no se sintieran atacados. Como que yo me llevaba con todos y eran mis amigos, pero a la vez por ser su amigo ellos pensaban que estaba permitido bullearme, porque pues los niños suelen ser crueles. 

Quería ser un ser humano que creyera en mí mismo y se sintiera cómodo y seguro con lo que es, y pudiera lograr este distanciamiento de las palabras de los demás, sin tenerlo tan consciente porque cuando eres niño no tienes filtro y además no entiendes que las razones por las que estás siendo atacado no tienen que ver contigo, sino con el otro. Ahora puedo decir que si tu me atacas habla más de ti, de tus inseguridades y de toda la oscuridad que tienes dentro que de lo que realmente yo soy como persona. 

El tema del mes en Romina Media es “el precio de re-construirte”, todo esto que invertimos en nosotros mismos para llegar a ser las personas que visualizamos. ¿Cuáles han sido las tres cosas que más te han costado para convertirte en la persona que eres hoy? 

Dejar de atacar a los demás por mis inseguridades, creo que ya llevo años trabajándolo, pero si fue un proceso. Por ejemplo yo no soy una persona muy sexual y de repente llegaba a juzgar la sexualidad de los demás solo porque yo no soy muy sexual; entonces al final ¿por qué yo puedo decir que esto está bien o está mal simplemente por no ser así? 

Entender que lo que soy yo es una cosa y lo que son los demás es otra y que de pronto no es que tenga que estar o no de acuerdo, simplemente las cosas son así y permitir una libertad en mis opiniones hacía los demás no es darle más libertad a ellos sino que es darme libertad a mi de entender que mi voz puede llegar hasta donde yo quiera. Porque sí somos millones de humanos pero a veces hacen que te sientas que no puedes lograr nada o hacer un cambio y sí puedo hacer un cambio, sí puedo llegar a donde yo quiera y mi voz puede mover a las personas. 

La segunda cosa que en la que he trabajado es creer en mí, y la deconstrucción ha sido un proceso muy difícil porque me he cuestionado muchísimas cosas. De pronto entender que mi ego no me permitía hacer cosas porque se sentía lastimado  me hacía rechazar muchos temas, al final es entender que no solo yo sino que todos los seres humanos somos parte de los problemas, por más que yo me quiera sentir como el deconstruido, poderoso que no juzga ¡pues no! realmente sigo siendo parte del problema porque nací en esta sociedad y por crecer aquí me impusieron muchísimas cosas. El poder quitar mi ego para poder empezar a trabajar conmigo mismo ha sido un proceso muy fuerte. 

Quería hablar un poco sobre Bruno, tu personaje en Control Z. Creo que Bruno por sus circunstancias es un personaje que puede llegar a ser poco empático, y que en un inicio él también rechaza mucho a estos chavitos de clase media alta, retomando un poco la parte del rechazo, ¿tú cómo lidias con el rechazo en tu vida?

Mi abuela tiene una frase que usa desde que soy niño, y la tengo tatuada en mi brazo: es “me vale, me vale, me vale y me valió” y para todo lo usa ella. Es la frase de la abuela y al final creo que todos creamos un caparazón. En algún momento decidí que nada me importaba, que todo me iba a valer madres y así iba a vivir.  Al final ese caparazón o capa de “superhéroe” se convirtió en mi enemigo porque es mentira que TODO se te resbala, creo que a mí en su momento me servía para afrontar las cosas, pero me compré este personaje al que nada le importaba y de pronto hacía cosas que me hacían cuestionarme qué tanto realmente seguía siendo este ser humano y qué tanto era el personaje que Mauro había creado de Mauro. A partir de ahí hubo un cuestionamiento para volverme a entender y han sido meses donde he trabajado duro, porque a veces creemos que somos así pero al final no, creo que todo el tiempo tenemos que estarnos cuestionando para poder seguir trascendiendo y ser mejores personas porque al final no eres la misma persona que eras hace cinco años. 

Bruno por ejemplo no era nada empático porque para él los chavitos de clase media alta se le hacían banales, sin importancia y él solamente podía ver sus problemas. Al final creo que sí es muy cierto, no siempre podemos experimentar en cabeza ajena y tal vez nuestros problemas en nuestra cabeza son los peores y enormes, y de pronto escuchas a alguien más y dices “que tontería mi problema”. 

¿Tu crees que siempre has sido empático o con el tiempo lo has desarrollado más?

No, con el tiempo me he hecho más empático. Creo que porque de chavito de pronto era muy atacado como que también yo atacaba, porque es más fácil molestar al de al lado y que la atención se enfoque en alguién más a enfocarlo en ti. De adolescente fue algo con lo que yo lidie inconscientemente, en vez de que me molestaran a mi mejor molestaba a alguien más y de pronto dije “no, yo no quiero ser esa persona, no quiero ser alguien que quiere hacer sentir mal al otro”, no me gusta, no es mi papel porque ¿quién soy yo para decirle a alguien quién es? 

Es difícil identificar qué es ser un buen ser humano pero en mi visión de las cosas tratar de ser una buena persona es tratar de ayudar al de al lado, ser empático y no atacar a la gente. Yo soy muy molestón, todo el mundo me lo dice, pero es mi manera de demostrar amor y aunque molesto todo el día nunca busco que alguien se sienta mal, como que hay una línea muy delgada pero es muy evidente cuando estás abusando y estás atacando a alguien. De pronto todos nos podemos equivocar pero el punto es tratar de siempre estar observando las cosas y al pendiente de los sentimientos de los otros, así como le pones atención a tus sentimientos es importante ponerle atención a los sentimientos del de al lado. 

Bruno es un personaje que un poco lo tiraban de menso, era el de sistemas y realmente nadie esperaba mucho de él ¿tú alguna vez te has sentido así?

Sí, creo que como artista mucha gente no te toma en serio. Me acuerdo que una vez un amigo me vio en una obra de teatro y de pronto dijo “Ay, yo pensé que eras actor porque eras flojo y no querías estudiar nada en la vida” y yo me quede de “¡Cómo!, ¡He estudiado muchísimo desde niño!” Al final siempre está ese sentimiento como de que todos lo estamos intentando y todas las carreras son difíciles, entonces cuando lo estás intentando y empiezas haciendo cositas chiquitas pues la gente como que te ningunea y te hacen sentir que no es importante lo que estás haciendo, o porque tuviste un papel chico y no el principal no es algo de lo que debas sentirte orgulloso. Todo el tiempo la gente te juzga o te hace sentir menos; recuerdo que yo empecé desde niño a estudiar actuación, mi familia son los Sánchez Navarro, entonces como estudiaba en la escuela de mi familia, y de niño de repente me metieron ahí y era como un club social para mi donde me la pasaba bien, era divertido y no le daba más importancia que eso y cuando me cambié a Casa Azul ahí no era el sobrino de nadie, fui entendiendo realmente por los regaños de los maestros, los comentarios que eran mucho más directos que esto era algo serio; además ya no era un niño ya tenía 17 años, y fui entendiendo la seriedad que la actuación conllevaba y que no era un juego. 

Me acuerdo que una vez me peleé con un maestro, yo era un adolescente al final me estaba entendiendo poco a poco, y me dijo, más o menos, que no iba a llegar a ningún lado por como era y me empezó a juzgar. Como yo veía la actuación como un juego, me acuerdo que mis amigos al final de las clases íbamos a comer y todos hablaban de lo maravilloso que eran los ejercicios de los demás pero nadie hablaba de lo que hacía yo y era muy fuerte porque entendía que eran mejores actores que yo pero era muy fuerte la sensación que te queda, y no es agresivo porque nadie lo está haciendo con esa intención pero no puedes no tomártelo personal. 

Entonces tanto eso como lo que me dijo mi maestro, yo sabía en qué nivel de actor estaba y todos esos sentimientos hicieron que me propusiera ser un buen actor, y creo que nunca terminas de ser un buen actor. 

Creo que en eso se puede asemejar Bruno: el sentirse en el limbo en el que nadie espera nada de él, y eso fue lo que hizo que me motivara para tener mis propios logros, esforzarme en ser alguien de quién Mauro pueda estar orgulloso. Como que nunca me interesó pedirle a mi familia que me ayudaran con proyectos, porque tal vez si pudo ser muy fácil, pero no quería estar en un película  o en una obra donde la gente me fuera a ver y dijeran como “¡Uy! ¿porqué le dieron el papel a él?”. Todo lo que vaya construyendo quiero que sea porque quien me elija diga “él lo va a hacer bien” por el esfuerzo que le he invertido. 

Cuéntanos de algún momento de tu carrera en el que tus decisiones cambiaron la forma en que te posicionaste.

Una vez que me quedé en un proyecto al que no le di tanta importancia porque en ese tiempo todo lo veía como un juego, pero me quedé. Fui a los ensayos, pruebas de vestuario etc, y de pronto un día antes de que empezara el proyecto nos citaron donde iba a ser la escuela para explicarnos toda la dinámica de vestuario y dónde tenía que estar cada quien y así. Ese día sentaron a todos en los salones menos a un chavo y a mi, no entendía mucho y yo pensé tal vez estoy en otro salón. Me pidieron que esperara a la productora pero nadie se acercaba conmigo a decirme nada hasta que una actriz, que era muy amiga del otro chavo, llegó y nos dijo “ es que no van a estar en el proyecto” y que habláramos con la directora de casting. Básicamente me dijeron que ya no iba a estar en el proyecto porque en las últimas pruebas no gustamos. Esto me enseñó a tomarme todos mis proyectos muy en serio, pero también me enseñó a darme mi lugar y pedir que me respetaran. 

Entiendo que puedes no quedar en un casting o que no te den un papel, pero jugar con el tiempo del otro es una falta de respeto. La encargada de la televisora me ofreció un finiquito en compensación y no lo acepté, le dije “no lo quiero, yo entiendo que no esté y que no funcionara pero lo que no entiendo es la manera en la que me trataron y si acepto tu dinero es aceptar que lo que me hiciste es correcto”. 

Estos golpes eran parte del camino, creo que esa experiencia aunque fue muy fea es algo que no quitaría de mi vida porque tal vez sin ella no sería el actor que soy, no hubiera logrado todas las cosas que he logrado hasta hoy, esas ganas de seguir creciendo y encontrar el valor de lo que es la actuación para mi. 

Hablando un poco de invertir y pasando a una parte menos profunda ¿cuál ha sido la mejor inversión que has hecho en tí? 

¡Uy no se! Tal vez el cambiarme tanto de escuela, pero es que siempre he tenido un conflicto con la autoridad (risas). Como que siento que yo tengo un respeto a la autoridad pero tampoco creo que porque tú seas la autoridad tienes la palabra correcta y el mensaje que todos debemos recibir. Estuve en tres escuelas de actuación y creo que el poder cambiarme me hizo aprender sobre las diferentes visiones de la actuación, creo que fue una gran inversión. 

¿Cuál es la prenda más cara que te has comprado?

La verdad no me gusta gastar mucho dinero en prendas, ahora no compro ropa nueva sino de segunda mano porque creo que ya hay muchísima ropa, pero me encantan las batas japonesas, los kimonos y así. Tenía como seis pero en una fiesta que hice me robaron como cuatro, mínimo dejaron mi bata que creo que es la más cara. 

¿Tienes algún producto de belleza que te guste mucho? 

¡Las mascarillas me encantan! No soy de una en específico siempre estoy probando nuevas porque nunca entiendo realmente como funcionan porque todas tienen miles de productos, pero me encanta llegar a tiendas y agarrar siete distintas y decir ¡qué importa que traigan!

¿Cuáles son las tres cosas en las que no escatimas en gastar porque te hacen feliz?

En restaurantes veganos, en vestidos, nunca voy a escatimar, y en cosas para mis gatos; les compre una hamaca que va debajo de la silla, les compre una fuente para que tomen agua, o sea en cosas de mis gatos no me importa porque creo que se lo merecen, y ahora en la cuarentena he comprendido que ellos nunca salen de mi departamento y viven en una jaula de oro, entonces si yo me estoy dando de pronto golpes por no poder salir, pienso en mi gatos y cómo hacer que su espacio sea más hermoso. 

Aprovechando que eres fan de los restaurantes veganos ¿nos puedes recomendar tres?

Los loosers, no es barato pero los platillos son grandes, una opción de tacos recomendaría Por Siempre Vegano y hay una fonda de comida hindú que se llama India Mandala y realmente me sorprendió, tienen unos helados y malteadas espectaculares. 

Portada

Newsletter

Podcast

Mantente conectadx

Lanzamientos

CANALES