Todas somos una

“Hay que agradecerle a AMLO su indiferencia. De verdad, no creo que haya gobernante malo”, me decía mi amiga Renata Roa mientras íbamos en el coche platicando de la marcha del 8 de marzo y del paro que se realizará el 9 de marzo, y no, no es que Renata sea fan de la 4T pero tiene toda la razón: a veces necesitamos tocar fondo para despertar. Cuando en la agenda del gobierno es más importante rifar un avión que el asesinato de una niña de 7 años o la muerte de 10 mujeres al día en México, hay un problema grave. 

Donald Trump es de las personas que más me causan repele. Solo de ver su cara naranja me pone mal. Pero hay que agradecerle muchos de los cambios que están sucediendo en Estados Unidos. Si no hubiera sido por sus comentarios misóginos. Ejemplo: “Si eres famoso, puedes agarrar a las mujeres por la vagina”, “Las mujeres son, en esencia, objetos estéticamente agradables.” Y mi favorita: “Si Hillary no puede satisfacer a su esposo, ¿cómo pretende satisfacer a Estados Unidos?”. Y como si eso no fuera suficiente, su ideología de supremacía blanca le abrió la puerta a todos aquellos que eran racistas de clóset. No es casualidad que el año pasado según Gun Violence archive hubieron 418 tiroteos masivos.  ¿Ven por qué me caga tanto? Sin embargo, no solo son malas noticias.

En el 2017 surgió el movimiento de #MeToo donde mujeres del medio artístico acusaron al depredador sexual Harvey Weinstein y hace unas semanas fue declarado de dos cargos sexuales, violación en tercer grado y por cometer un acto sexual criminal en primer grado y podría pasar de 5 a 25 años en la cárcel, y en el 2018 hubo récord de mujeres en el congreso de Estados Unidos, hoy son 102 representantes. 

Hablo de lo que está sucediendo en Estados Unidos porque en México siempre hemos ido varios años atrás pero ahí vamos, poco a poco. Como lo mencioné antes, nada es malo. Nos teníamos que salir de nuestra comodidad para empezar a tomar acción como sociedad. Lo de la marcha del 8 de marzo va a ser histórico. Todas las mujeres que conozco van a ir a marchar (yo no porque tengo una plática en Oaxaca con mujeres universitarias) incluyendo mi mamá y mis tías. Será una protesta para exigir justicia y seguridad porque ninguna mujer se siente segura en este país. 

Lo más fácil sería quedarnos vibrando en el miedo y en el enojo, pero, ¿qué gana una? Cambiemos esa queja por la acción, ese dolor por el diálogo. Me emociona ser parte de la generación que está sembrando los cambios, que está diciendo “ya basta”. Que poco a poco vayamos perdiéndole el miedo a expresarnos y a hablar. Me emociona saber que solo juntas vamos a poder lograr esa transformación que queremos ver.  Este mes es para reflexionar, para hablar del tema entre nuestras amigas y amigos porque ya no podemos darnos el lujo de callarnos o de ignorar la situación. Es momento de movernos, de formar grupos de apoyo, de pedir ayuda si es necesario y de decirle a la otra “aquí estoy, no estás sola”. Todas somos una. 

Yo les digo: no están solas. Cuentan conmigo y con mi equipo que estaremos escuchándolas. 

Les mando un abrazo de esos que estrujan, gracias por un mes más a nuestro lado. 

Romina Sacre
Romina Sacre

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.

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