¿Soy yo o el encierro me tiene más caliente que de costumbre?

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Nuestro deseo sexual no entiende de pandemias. Desde el inicio de la cuarentena, el mundo ha visto más porno, la gente ha ligado más y el sexting ha cobrado fuerza. Aun así, hay quienes sienten que su libido está en números rojos, y es que la relación entre nuestra función sexual y lo que pasa ahora en el mundo, es más compleja de lo que imaginamos.

A finales de marzo, uno de los sitios porno más conocidos, reportó un alza de tráfico a su sitio de casi 12%; un mes después, otros sitios de contenido erótico reportaban hasta un 30% más de suscriptores.  Para ese entonces, ya se hablaba del “coronaporno” y los videos XXX que mostraban a personas fingiendo ser médicos o pacientes con tapabocas y guantes (porque queda claro que los seres humanos somos capaces de convertir en fetiche cualquier cosa).

Si la razón de que la gente estuviera viendo más porno era el aburrimiento, la falta de pareja o una especie de síndrome de abstinencia sexual, para estos sitios eso era lo de menos. Al final del día, estaba haciendo negocio con la calentura de la cuarentena.  Y justo fue la calentura lo que empezaron a notar y comentar muchas personas en sus redes sociales. “¿Soy yo o el encierro me tiene más caliente que de costumbre?” “Todo mundo preocupado y yo pensando más en sexo que en el fin del mundo.”

De hecho, los resultados de un par de sondeos en redes sociales mostraron que, en efecto, un 60% de las personas sienten que su deseo sexual ha aumentado con la cuarentena. La explicación a esto es interesante y tiene que ver con el modo en que los seres humanos manejamos el miedo. Resulta que, cuando nos enfrentamos a situaciones de peligro o a situaciones en las que percibimos que algo malo podría ocurrirnos, nuestras actitudes y nuestro comportamiento cambian para tratar de lidiar con la “amenaza”.  Entonces, el deseo sexual se convierte en un mecanismo de defensa o un modo de liberar parte de esta tensión.

Por otro lado, la mayoría de nosotras ha experimentado cambios drásticos en su rutina diaria, y aunque muchos de estos cambios han generado caos, algunos otros han traído cosas nuevas y positivas. Tal vez nos sintamos menos estresadas ahora que no tenemos que pasar horas en el tráfico o quizá, con más tiempo libre, nos hayamos hecho espacio para hacer cosas que nos relajan o que sacan nuestro lado creativo. Toda esta novedad genera dopamina, un neurotransmisor cuya función es motivarnos a buscar las cosas que nos gustan, y es el responsable directo de mucho de nuestro placer sexual, así que no sería raro que parte de la calentura del encierro se la debamos a él.

A mi me pasa todo lo contrario, ¿estoy mal?

No. De hecho, para muchas personas, la ansiedad de la pandemia se ha sumado al estrés de tener que convivir 24/7 con la pareja, la familia, los hijos y las mascotas. Para quienes están sufriendo en esta situación, la convivencia no ha hecho mas que ponerles la libido en cero.

Esto también es normal.  Nuestro deseo sexual necesita un poco de tensión, ansiedad e incertidumbre para manifestarse; necesitamos algo que nos genere emoción y nos ayude a liberar adrenalina. Sin embargo, cuando la tensión y el estrés se vuelven abrumadores, el deseo sexual se termina hundiendo entre nuestras preocupaciones. Esto también tiene una explicación bioquímica: cuando estamos abrumadas, nuestro cuerpo libera cortisol, una hormona que nos ayuda a enfrentar las situaciones de tensión, pero que también inhibe mucha de nuestra respuesta sexual.

En una situación como ésta, nuestro deseo sexual sólo vuelve en la medida en la que somos capaces de distraernos un rato de las preocupaciones (y sí, eso incluye darse un break de las noticias y de las cadenas de fake news).

Algunos consejos para sobrellevar tu sexualidad durante el encierro:

El deseo sexual no entiende de pandemias ni funciona como ciencia exacta. Seguramente, una buena parte de nosotras oscilaremos entre sentirnos con la libido a tope algunos días, y sin ganas de nada otros más. Para sobrellevar estos cambios y los que pudieran venir, aquí hay una lista de consejos para practicar sola o en pareja:

  • Se creativo para encontrar espacios propios (en solitario y en pareja).
  • Ya sea que pueda o no tener relaciones sexuales, aprovecha este tiempo para conocerte en temas de los que quizás nunca hayas conversado (encuentra aquí una lista de preguntas).
  • Haz una lista de tus encuentros más cachondos (recordar es otro modo de fantasear); escribe las 5 cosas que más te prenden a ti o a tu pareja; y anota tres cosas que querrías atreverte a hacer este año.
  • No olvides las caricias. El contacto físico estimula nuestro sistema nervioso parasimpático, el cual se encarga, entre otras muchas funciones, de relajarnos ante situaciones estresantes. Si no tienes pareja, utiliza tu vibrador favorito.
  • Reinventa la intimidad. No se trata solamente de sexo: la intimidad es una forma de abrirnos y de mostrar y compartir nuestra vulnerabilidad con otras personas. Alimentar los momentos en que nos sentimos cercanos y en confianza con nuestra pareja o alguien nuevo, alimenta también nuestra vida erótica.
  • Si estás aislada y necesitas un poco de interacción humana utiliza alguna de las plataformas de dating que te permiten tener interacción con otras personas de manera segura.

Si decides tener una experiencia sexual a través de redes sociales , sólo asegúrate de que tu imagen no corra ningún riesgo. Manda tus dudas o comentarios a @sexpaulinamillan  me encantará saber qué temas te interesan. 

[De] Construyendo el género

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