Se les acabó su pendeja…y lo he cumplido

Estaba guapo. Muy guapo. Fuimos a cenar y a los dos días me iba de viaje dos semanas. Me dijo que regresando nos veíamos. Durante mi viaje me escribía mensajes y compartimos fotos. Regresé y dicho y hecho, tuvimos una date de esas que solo pasan en películas: fuimos a Chapultepec a las lanchitas, de ahí al museo del chocolate, a comer, a una reunión… O sea yo pensaba, “qué chingón que existen güeyes así”. Y es que tuvimos una date intensa pero también muy honesta, hablamos de muchas cosas personales, me contó de su familia, su papá, y de cómo transformó su vida. Yo ya no me acuerdo qué tanto le dije pero seguro intenseé de más. 

Al día siguiente pensé: Seguro me escribe, ¿no? Si ayer la pasamos tan bien. Al ver que eran casi las 3pm y nada más mi WhatsApp no daba señales, le escribí yo. “¿Y si vamos al cine al rato?”. Una hora, dos horas, seis horas… A las 7:30 am del día siguiente me escribió: Perdón ayer me desconecté todo el día. Yo le respondí: JAJAJA. 

Y ahí valió madres. 

Van a decir que qué pinche intensa soy, y sí, soy mega intensa, pero después de esa vez caí en cuenta de que siempre hacía lo mismo: me hacía una película en mi cabeza y me ilusionaba con bien poquito. ¿Por qué ¿¡Que no era yo una chingona!?

He contado esta historia mil veces pero de verdad fue una revelación en mi vida. Hildelisa Beltrán, mi amiga y comadre, me dijo que leyera “Not your mother’s rules”, un libro escrito por dos señoras conservadoras judías que te dicen qué hacer y qué no hacer en el pedo del dating. Obvio mi primer pensamiento fue: ¡Qué mamada! Pero como ya estaba hasta la coronilla que siempre me aplicaran la misma, lo leí, y me dije: ¡SE LES ACABÓ SU PENDEJA! Y literal lo cumplí. Algo en mi cambió, se me acabó la ansiedad de esperar y de proyectarme, y creo que eso también funcionó para todo lo demás. 

Por ejemplo para la parte de chamba tuve que aprender un poco a la mala después de que un pendejo (no hay otro adjetivo) que era mi cliente no me quiso pagar en 8 meses. “Dame chance, ando con pedos en mi agencia.”¿Por qué madres tenía yo que entenderlo? Me cansé y decidí hacerlo público en redes sociales. Ni modo. ¿Y saben qué pasó? Que me pagó a la semana. Me ardía todo el asunto sobre todo porque no firmé contrato con él, así que pudo no haberme pagado. ¿Saben cuando he vuelto a trabajar sin contrato? JAMÁS. Ya aprendí. ¿Ven? ¡Se les acabó su pendeja! 

Quisimos tocar este tema porque una tiene límites y está bien enojarse. Está bien sacar esa frustración de todas las veces que confiamos, nos ilusionamos o dejamos que se pasaran de lanza con nosotras. Así que no se vale flagelarse, mejor celebremos que nos dimos cuenta y que no nos vamos a dejar de nadie porque primero y antes que nadie estamos nosotras. 

Febrero, mes del amor (propio de preferencia)

Les mando besos. 

Romina Sacre
Romina Sacre

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.

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