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¿Qué es la belleza en el 2020?

¿Qué es la belleza en el 2020?

Tengo una mamá que le echaba (le echa) un chingo de ganas para verse guapa. De por sí, es hermosa, pero siempre se arreglaba, en su bolsa traía uno o varios lipsticks, se echaba perfume. Desde que era una escuincla me gustaba maquillarme y peinarme, jugaba con mis primas al salón de belleza y mi mamá me dejaba usar la tenaza y la waflera “Con muchísimo cuidado, no te vayas a quemar”. En la pubertad abusé del gel (Xiomara obvio), del glitter y me depilé la ceja delgadita delgadita que de por sí no tengo mucha y pues con eso menos. Lo que sí jamás hice fue asolearme la cara. Mi mamá era la dictadora del bloqueador y mientras mis amigas eran naranjas, yo era blanca de la cara y dorada del cuerpo (ya no me asoleo pero antes tenía colorzazo).

Crecí pensando que era guapa, no solo porque yo me veía al espejo y lo reconocía sino porque los demás me lo decían. Le gustaba a los guapos. Nunca estuve acomplejada por mi 1.59, al contrario, mi mamá me decía cosas como: “Más vale guapa y chaparrita que alta y caballona”. Me da risa cada que me acuerdo.

Mi único trauma era ser plana y yo quería tener chichis, pero en general, era feliz con mi cuerpo. Ahora que lo pienso, muchas de mis amigas se perdían las albercadas en casa de mi amiga Piti o de los puentes en Acapulco porque tenían pánico de ponerse un traje de baño (en el 2000 era CERO cool ponerte trajes de baño y TODAS las modelos eran talla cero tipo Kate Moss). Y ser talla 8 o más era inaceptable.

Toda esa autoestima se fue yendo al caño cuando llegué a estudiar actuación al CEFAC, la escuela de TV Azteca, donde no solo me hacían sentir fatal por lo fresa que era sino porque debía bajar un poco de mis caderas para poder estar en televisión. Después de que me corrieron de esa escuela (no por mi culpa sino por un contrato de explotación que no quise firmar, ya saben sus tíos de Azteca) me fui a Nueva York donde los primeros tres meses de mi estancia ahí, subí 8 kilos de pura azúcar, vodka tonics, pizzas y comida congelada.

Por primera vez sentí lo que era que la ropa me apretara, que me diera pena ponerme un bikini. Tenía mil inseguridades no solo de mi cuerpo sino en mi cabeza y yo solita me puse demasiada presión. Por consecuencia, no me sentía en lo absoluto guapa. De hecho, no tenía pegue. Al que me gustaba no le gustaba y el único novio que tuve después de unos años, era un obsesivo de la comida, que vivía de lechuga y pechugas asadas, y al mismo tiempo me llevaba a comer hamburguesas y helado.  Yo sí podía estar gordis  pero él con six pack. Qué fuerte, ¿no?

Ha sido un proceso largo, complejo y amoroso el sentirme guapa otra vez. El verme al espejo y decir “Holaaaaa, ¡qué bonita estás!”. El echarle ganas todos los días a comer bien, hacer ejercicio, untarme mis cremas, ponerme máscara de pestañas, ir con el Dr. Bernardo a que me rellene la bolsa del ojo y me levante la pompa jajaja. No mana, ¡es que hay que echarle ganas! Mucha gente no entiende el poder del makeup o de un buen producto para el pelo, y no, no estoy obsesionada con verme guapa, sino que sé lo que es ponerte un lipstick y que te cambie el estado de ánimo. Los productos de belleza no son lo más importante, puedes vivir sin ellos pero ¡ah cómo ayudan!

No habíamos hecho una edición de belleza en Romina Media y quisimos hacerlo desde un modo de cuestionamiento, ¿qué es la belleza hoy?, me fascina que no hay un correcto/incorrecto, y puede o no gustarte, puedes o no compartir esa idea de belleza, puedes pensar que los hombres no deben maquillarse, que las mujeres son femeninas con el pelo largo o que lo natural es lo más bonito, pero la realidad es que cada vez más vemos que está bien ser lo que cada quien decida y que no hay por qué andar metiendo nuestras narices en si creemos que eso es o no belleza. 

 

Este mes vamos a cuestionarnos, ¿hay más o menos presión para vernos guapas? ¿Necesitamos más  o menos productos de belleza? ¿Nos aceptamos tal cual somos?  Y si sí, ¿cómo? Con qué herramientas? 

Me gustaría saber qué opinas de esto y qué haces tú para sentirte guapa. 

 

Te abrazo de lejos. 

Romina 

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