Platiqué con mi abuela sobre el matrimonio, sexualidad, ser mujer y esto es lo que aprendí

Mi abuela nació en Puebla en 1927. Es la hermana más chica de seis hermanos, ella la única mujer. Creció dentro de una familia de hombres dominantes y que su manera de expresar su amor por ella era a través de los celos, una conducta que hoy es cada vez menos aceptable. 

Si salía de su casa era únicamente para ir a misa y hasta para eso uno de sus hermanos la acompañaba a la puerta de la iglesia. De ella no se esperaba que estudiara o tuviera una vida profesional, de hecho, es casi como si mis bisabuelos esperaran que no hiciera nada de su vida más que estar con ellos, encerrada en una casa en Huaquechula, Puebla.

El hobbie de mi abuela a sus 14 años era sentarse en el balcón que daba a la calle para observar la vida pasar.  En ese balcón conoció a mi abuelo que le llevaba 25 años y dos años después huyó con él. Su historia podría sonar como una novela romántica de Ángeles Mastretta, pero en realidad su vida se fue dando como resultado de una familia machista, en donde su poder de decisión sobre su vida fue limitado, lo que la orilló a fugarse con el único hombre con el que tuvo contacto fuera de sus hermanos al cual vio como única salida. 

Mi abuela es una mujer de pocas palabras, tiene una mirada que lo dice todo. Es bastante dura y muy reservada con su vida. A sus 92 años nunca habíamos platicado sobre lo que significaba para ella ser mujer, cómo ve a las mujeres hoy en día, el amor y el feminismo. 

¿Para ti cómo fue crecer siendo la única mujer de la familia?
No tenía libertades de nada. Ni amigas. Solo estaba en la casa, lo único que podía hacer era ir a misa y eso cuidada por mi mamá o mis hermanos. Mi única distracción era el balcón que daba a la calle para ver algo. En mi casa ser mujer implicaba esa vida y no veía otras cosas como estudiar o trabajar como una posibilidad.

Si hubieras podido elegir una profesión, ¿qué te hubiera gustado estudiar?
Yo sólo pude estudiar hasta 3o de primaria. En mis tiempos las mujeres no se tomaban en cuenta, era indiferente si estudiaban o no, en mi familia tuvieron problemas con el negocio y mi mamá necesitaba ayuda, así que la opción más obvia era sacarme a mi de la escuela para ayudar en la casa.

¿Te enojó cuando te sacaron de la escuela?
No me daba el lujo de pensarlo, era lo que te tocaba. Crecer, comer, beber, estar en la casa…..esas eran las cosas que se esperaban de mí, pero claro que me hubiera gustado estudiar algo que me retara más intelectualmente, quizá hubiera estudiado Ingeniería Petroquímica o Medicina. 

Aún siendo mamá, ¿te hubiera gustado trabajar? ¿Crees que trabajar te hubiera hecho más feliz?
Si, creo que depender de mi y no de mi esposo es algo que me hubiera dado más tranquilidad y creo que me hubiera sentido mejor. 

¿Qué opinas de las familias en donde la mujer trabaja?
Bueno así al menos el hombre compensa con cuidar a los hijos, creo que si la mujer gana más está bien que trabaje. 

¿Para ti qué significa ser madre?
Pues tener a mis hijos, haberlos criado y ahora disfruto que me cuiden, me vean, me apoyen. 

¿Qué opinas de las mujeres que deciden no ser mamás?
Por una parte está bien, para que puedan seguir adelante y no tengan problemas. Por otro lado, a veces los hijos sí hacen falta por apoyo. Para que tengas alguien que te cuide cuando envejezcas. 

Para ti, ¿qué hace a una mujer exitosa?
Que estudie, que tenga una carrera, que sea autosuficiente y mande a volar a todos. 

Hoy hay mucha más apertura para hablar de sexualidad, ¿cuando tú eras chica, con quién platicabas sobre eso?
Con nadie. La sexualidad era algo que no se acostumbraba a hablar, tampoco tenía amigas con quien hablarlo, todo era un tabú. En realidad no me interesaba mucho.

¿Cómo viviste tu primer menstruación?
A los 14 empecé a menstruar, fue raro porque nunca me dijo mi mamá nada, era un tabú para ella. Cuando lo vi me espanté, fui con ella y me explico que eso era algo que le pasaba a todas las mujeres. Yo veía mi menstruación y se me hacía horrible. 

¿Hablaste con tus hijas sobre menstruación?
No, nunca toqué el punto hasta que empezaron a menstruar. 

¿Para ti, qué significaba tu virginidad?
Era lo principal, algo que tenía que cuidar mucho, pero como mis papás nunca me dejaban salir, pues estaba bien cuidada (ríe). 

¿Y el matrimonio?
En mi época estar casada significaba tener hijos, cuidar a tu esposo y vivir en armonía. En esta época creo que es una cosa a la que no se le da tanto valor.

¿Te casaste enamorada?
Más bien quería salirme de la casa. Aunque si lo quería porque estuvo dos años esperándome. Cuando me casé pensaba que todo eso iba a cambiar, ya no iba a estar tan sometida, no iba a tener la opresión de mi papá, ni de mis hermanos. Casarme significaba ser libre

¿Te hubiera gustado volverte a casar?
¡No! Le aguanté a tu abuelito muchas cosas, cuando enviudé elegí mi libertad, preferí trabajar y estar sola. 

¿Alguna vez te sentiste insegura o agredida por algún hombre?
Si cuando me subía en los camiones me pellizcaban todo el tiempo, pero yo les soltaba un codazo. Creo que ahora está mucho peor. 

¿Alguna vez conociste a una mujer de la que hayan abusado?
Una prima mía quedó viuda y se buscó un hombre. Tenía una hija de la que su esposo abusó y después se casó con ella. Por eso yo nunca busqué a nadie, tenía 4 hijas que cuidar y no me podía arriesgar. 

Me gustaría decir que mi platica con ella era lo que estaba esperando, pero no fue así, de alguna forma fue un golpe de realidad para darme cuenta que la brecha generacional es una realidad y bastante determinante, pero que los cambios son posibles, solo que toman tiempo y esfuerzo. Pienso lo difícil que debió haber sido para ella, a sus 45 años (viuda), criar a cuatro mujeres adolescentes cada una con ideales totalmente distintos a los de ella. 

Mientras platicaba con mi abuela me preguntaba si estaría orgullosa de sus hijas, ¿se sentirá satisfecha? ¿qué pensara de mi divorcio? ¿le digo que ya me voy a vivir con mi novio? Una de sus hijas no se casó, otra decidió no tener hijos, la más chica huyó con su novio a los 20 años porque mi abuela no le dio opción y mi mamá tuvo tres matrimonios…¡ay pobre de mi abuela! Quizá sus hijas y sus nietas no siguieron el manual que ella tenía para la vida, pero lo que sí logró con todas fue formar mujeres independientes, unidas y fuertes. 

Durante la entrevista mi abuela me contó la historia de cada una de sus hijas, en qué la cagaron, qué las distraía de la escuela, su carrera profesional desde los ojos de mi abuela, y al preguntarle de quién se sentía más orgullosa, me dijo que de todas, porque todas habían cumplido lo único que ella quería para sus hijas, que fueran libres e independientes. 

Aprendí que tal vez la forma de ver el mundo de mi abuela, los valores, las normas son muy distintos y mi mundo es completamente diferente al de ella, pero a pesar de su visión y su historia, hay una constante que debe permanecer de generación en generación: sentirnos plenas intelectualmente, haciendo lo que sea que nos guste, emprendiendo o criando hijos, haciendo servicio comunitario o dirigiendo una empresa cabrona, no hay que renunciar jamás a la individualidad y la libertad y como sororidad, impulsar y apoyar a otras mujeres para que logren lo mismo. Amo a mi abuela, amo su historia y la mujer que es, la admiro por las viejas gritonas que crió y creo que no lo hizo nada mal, sus nietas son más locas y más libres que la generación anterior.

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