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No todas las preguntas te acercan a tu pareja: aquí una lista de lo que sí y no preguntar sobre tu relación sexual

No todas las preguntas te acercan a tu pareja: aquí una lista de lo que sí y no preguntar sobre tu relación sexual

La sexualidad siempre ha sido uno de los tabúes favoritos de nuestra sociedad, y aunque las cosas han ido cambiando, hablar de sexo sigue siendo complicado para muchas de nosotras. 

De hecho, si pensamos que hay temas que ni siquiera nos atrevemos a hablar entre mujeres (como el de la masturbación), ya podemos imaginarnos lo difícil que resulta hablar sin tapujos con una pareja sexual. Pero dado que el amor es divino y no adivino (como dice mi amigo Jon), comunicar nuestras necesidades y límites es una tarea a la que no le podemos huir por mucho tiempo.

La comunicación sexual es importante pero no siempre es sencilla. Empezar a hablar de sexo con una pareja es a veces como aventarnos de un trampolín; se trata de lanzarnos con todo y el miedo que pudiéramos sentir, porque aventarnos de 10 en 10 centímetros resulta imposible. Después de ese primer brinco, la comunicación se puede volver mucho más fácil y fluida. Por otro lado, aprender a comunicarnos requiere de cuidar la forma (cómo pedimos lo que necesitamos), el momento y hasta la intención (el para qué). Por ejemplo, abrir una plática con una pregunta es buena idea, PERO hay de preguntas a preguntas. No todo lo que nos intriga de una pareja puede convertirse en tema de conversación y, de hecho, insistir en tocar ciertos temas o hacer ciertas preguntas puede generar conflictos serios.

Pero, ¿cómo identificar los temas que nos acercan de los que pueden alejarnos? Aquí hay una breve explicación de las características que tienen aquellas preguntas que nos conviene fomentar, las de aquellas que debemos evitar, y algunos ejemplos concretos de ambas.

Las preguntas sexuales que nos acercan

El deseo sexual es complejo y puede fluctuar con el tiempo. Por eso, cuando alguien me pregunta qué se puede hacer para incrementarlo y mantenerlo, mi recomendación siempre incluye dialogar y compartir. Desde luego, sentir curiosidad por alguien que acabamos de conocer no es tan complicado como encontrar nuevos temas de conversación con alguien a quien ya creemos conocer muy bien. Aun así, el secreto tiene más que ver con actualizar la información que tenemos sobre nuestra pareja (algo que a casi todo mundo se nos olvida hacer) y mantener un canal de comunicación permanentemente abierto. Estas preguntas incrementan la confianza e intimidad en pareja porque sus respuestas nos dan información positiva que podemos usar para mejorar nuestra vida sexual.   

Aquí hay algunos ejemplos que puedes usar, pero ¡OJO! no todas tus preguntas van a poder tener respuesta inmediata; es decir, para algunas de ellas, habrá que darle tiempo de reflexión a quien las responde.

  • ¿Qué partes del cuerpo te gusta más que te toque (dime, al menos, cinco)?
  • ¿Te gustaría integrar algún tipo de juguete sexual a nuestra relación? ¿Cuál?
  • ¿Te gusta (o gustaría) ver cómo me masturbo o cómo me toco?
  • ¿De qué encuentros sexuales conmigo te acuerdas más y por qué? 
  • ¿Qué recuerdos de mí o de nosotros te excitan más?
  • ¿Cómo te gustaría que te sedujera?
  • ¿En qué disfraz sexy te gustaría verme?
  • ¿Hay alguna escena erótica de una película que te gustaría recrear conmigo?
  • ¿Qué cosa “no sexual” te excita mucho?
  • ¿Cuáles son las 5 cosas que más te gusta que te haga durante el sexo?

Las preguntas sexuales que nos alejan

Todas tenemos un pasado sexual (desde lo que hicimos hasta lo que sólo fantaseamos). Lo mismo pasa con nuestra pareja, pero a diferencia de otros aspectos de nuestra vida, éste permanece generalmente oculto. La idea de que debemos conocer absolutamente todos los detalles del pasado y presente de nuestra pareja es un mito (siempre y cuando, claro, no sea algo que nos afecte directamente), pero esto es especialmente cierto en el caso de nuestra historia sexual. 

No importa qué tan abiertas nos sintamos, el oversharing es peligroso (no es amenaza, pero sí es advertencia).  Estas preguntas nos alejan porque 1) no nos dan información constructiva para mejorar como pareja; 2) las comparaciones implican categorizaciones, y en éstas, siempre hay alguien que sale perdiendo, y 3) porque terminamos poniendo al otro en una posición muy incómoda (donde puede resultar tan malo mentir como decir la verdad). 

Ejemplos de estas preguntas hay muchas, pero si lees esta lista te podrás dar una idea de por dónde va la cosa:

  • ¿Soy la mejor amante que has tenido?
  • ¿Alguna vez has fantaseado con otra persona mientras tenemos sexo?
  • ¿El encuentro sexual más excitante que has tenido fue conmigo?
  • ¿Con quién fantaseas (que no sea yo)?
  • Si has hablado con tus amigos sobre nuestras relaciones sexuales, ¿qué les has dicho?
  • ¿Crees que debería mejorar la apariencia de mi cuerpo o mis órganos sexuales?
  • ¿Qué cosas hacías en la cama con tu ex?
  • Comparada con tu ex, ¿soy mejor o peor haciendo sexo oral?
  • ¿Quién es la mujer más hermosa con la que has estado?
  • ¿Qué calificación me pondrías como amante?

Ojalá la comunicación sexual tuviera el lugar tan importante que se merece en nuestras vidas, pero la realidad es que, a veces, nos cuesta menos trabajo abrir las piernas que abrir la boca (otra frase de mi amigo Jon).  Sin embargo, ya va siendo hora de dejar de creer que la intimidad sólo ocurre a través del contacto físico y empezar a creer en el poder seductor que tiene la confianza y los mutuos deseos compartidos. Recuerda, antes de hacer una pregunta , pregúntate si la respuesta va a construir tu relación o no. 

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