Mi miedo de transicionar ya no es la reacción de mi familia si no la de desconocidos.

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Elian Alexis y yo estudiamos juntos la carrera, dos personas estudiando psicología creyendo que la razón por la que estábamos ahí era para entender al otro, cuando en realidad se trataba de entendernos a nosotros. Elian es el nombre que Alexis eligió como su nombre trans masculino. Hace dos años decidió empezar su viaje de transición, sin embargo llegar a esa decisión ha sido un viaje de toda la vida. Hace un mes fue su cumpleaños y decidió compartir este proceso de forma mucho más abierta a través de un post en Facebook. Quise que compartiera su testimonio con la comunidad de Romina Media porque las mujeres trans son personas a las que estamos mucho más familiarizadas, nuestra portada de este mes es el caso, y me parece importante conocer también la historia desde otro género, otros miedos y otros retos: alguien que decide transicionar fuera de la industria del entretenimiento. 

Su viaje ha sido largo -no puedo ponerle un adjetivo a un viaje ajeno- y pienso que ha sido una constante ladera empinada y que quizá en este punto ya llegó a una planicie en la que puede disfrutar de todo su esfuerzo. El precio para conquistar su felicidad ha sido alto, de valientes, sin embargo algo a lo que él me hizo reflexionar es que todos estamos transicionando en la vida y estamos buscando llegar al otro lado, donde hay una vida más prometedora y no va a llegar si no te arriesgas y sueltas todos los pesos que traes encima porque pues sino nunca llegarás al cénit. 

¿Cómo ha sido este camino de transicionar?

Ha sido un camino largo. Me di cuenta de que era trans masculino hace casi dos años. En mi vida siempre había una cosa que no terminaba de cuadrar. Creo que he tenido una vida muy privilegiada y mi historia no es de sufrimiento pero sí algo no terminaba de cuadrar, no me sentía cómodo y fue teniendo diferentes formas a lo largo de mi vida. Lo fui manifestando de diferentes maneras: primero fue una depresión muy grande y después se presentó como de manera obsesiva en el cuidado de mi cabello. La verdad es un proceso que viene acompañado, desgraciadamente, de muchos miedos.  

¿Qué era eso que te faltaba?

Faltaba el proceso en el que me pude conocer. Me acuerdo que fui al Psiquiatrico Infantil mientras estudiaba psicología y nos comentaron de algunos niños que estaban ahí por temas de identidad de género, me sorprendieron mucho esos casos pero ese día salí de ahí pensando en que yo estaba muy mal por tener un conflicto con mi identidad de género y arrastré eso mucho tiempo junto con las culpas, los miedos, mi familia, mi trabajo, la cuestión médica… hasta me daba terror ir a comprar una camisa al departamento de hombres porque sentía que estaba mal. 

¿Qué te hizo darte cuenta que eras trans masculino?

Creo que fue claro durante mi terapia.  Empecé a ver qué iba a hacer con esto, hacia dónde volteaba, cómo lo podía llevar. Había un grupo que se llamaba “transmasculinidades” en Centro Cultural Border y ahí estaba como un lugar de acompañamiento entre pares, entonces hay un grupo de temas masculinos, otro de mujeres trans, etc. En ese entonces los trans masculinos se reunían una vez al mes y justo coincidió que ese viernes se reunían, me lancé ese día al grupo y platicando con ellos y escuchando sus experiencias dije “sí, es por aquí”´ 

Como que siempre sentí que la etiqueta de mujer no era mía, nunca me identifique con eso pero era lo que había y ni modo. Sin embargo sí sabía que ahí era donde yo pertenecía de alguna forma y desde donde tenía que vivir. 

Elian Alexis

¿Cuáles son esos pasos y esos cambios que has hecho?

Lo principal para mi, más allá de la cuestión física ha sido quitarme la noción de creer que estaba enfermo, de empoderarme y abrazar todo lo que sí soy y permitirme pensarme de una forma diferente para después volverlo una realidad.  En febrero de este año empezó mi transición física: me hice una operación que se llama mastectomía y empecé mi TRH que es la terapia de reemplazo hormonal justo el día de mi cumpleaños; esto ya ha sido más que nada la cereza del pastel.  A lo mejor mucha gente puede pensar que transicionar se trata mucho de los cambios físicos pero para mi, mi transición ha sido sentirme orgulloso conmigo, sentirme orgulloso de quien soy por el camino que he transitado, de ver todo lo que ya pasé y después están los cambios físicos. 

¿Cuánto tiempo te tomó la decisión de hacerte la mastectomía?

¡Uf! Primero quiero decir que esta manera de transicionar o de entender el cambio es muy mía, cada quien tiene su forma; hay gente que le detona un cambio interior los cambios exteriores y es totalmente válido, cualquier transición es totalmente válida, este es el camino que para mí tuvo sentido y con el me siento bien, pero no es el único camino que existe para transicionar. 

En cuanto a la mastectomía me tomó muchísimo tiempo porque es un duelo súper duro, la verdad es que no lo dimensionas hasta que pasa y yo era lo primero que quería hacer; pero  la TRH si ya la inicias y te quieres operar tienes que frenar dos meses antes y después y no quería someter a mi cuerpo a esta locura. 

Yo tenía un pensamiento muy constante donde sentía que iba a dañar a alguien por ser quien soy, entonces estaba un poco angustiado. Lo pensé mucho tiempo hasta que en septiembre del año pasado decidí que le iba hablar a un médico conocido de mi papá y preguntar si era una cirugía que él practicara y así fue, era cercano al tema, lo conocía y no hubo mayor problema. 

Me esperé unos meses en lo que terminaba de ahorrar lo que me faltaba, porque es una cirugía costosa, y todo coincidió porque me consiguió un descuento en la clínica y para que el descuento fuera válido tenía que hacerse en febrero, y justamente me llegó en ese momento un trabajo donde me iban a pagar exactamente el monto de dinero que me faltaba,  fue como una señal de “si lo vas a hacer hazlo ¡ya!” y el 10 de febrero me operé. 

¿Y tu recuperación cómo fue? porque la mastectomía es una cirugía difícil y dolorosa

Pues tenía más o menos pensado cómo iba a ser pero lo cierto es que hay cosas que no te puedes imaginar hasta que te enfrentas a ellas. Salió todo bien. Fue una cirugía que no me dejó cicatrices afortunadamente; a mi si me pesaba mucho la idea de las cicatrices, entiendo que hay gente que no le molestaban tanto y forman parte de quien son, pero a mi sí me preocupaba, afortunadamente todo salió bien y fue una cirugía amable con mi cuerpo.

Es una idea ruda, pues, por donde quieras verlo, es dejar partir una fracción de tu cuerpo. Lo rudo pasó hasta que me retiraron los vendajes, nunca había tenido esa sensación, es una ola de cosas que chocan entre sí, ¡era lo que deseaba que ocurriera! Por una parte había felicidad pero al mismo tiempo al ver tu cuerpo lastimado, magullado, morado, con los puntos sí es un impacto. Tu cuerpo cambia radicalmente de un día a otro. 

¿En algún momento de  este proceso sentiste culpa?

No, culpa definitivamente no. Sentía mucha desesperación porque estoy muy acostumbrado a hacer ejercicio y no pude hacer nada en un mes entonces si había desesperación y frustración. Pero realmente creo que la sensación más difícil de ese momento fue el sentir que no estaba al cien físicamente. También había miedo porque era la primera vez que me sometía a una cirugía con anestesia general y sí era mucho el miedo que me daba la anestesia, días antes me acuerdo que tenía mucha ansiedad y me costaba trabajo dormir. 

Afortunadamente también coincidió con un viaje a la playa que hice con mi familia e hice un pequeño ritual que fue mío nada más, en la noche con el mar y me despedí de esa parte de mi cuerpo, hice las paces con él para que se fuera en paz. Le dije a esa parte  que no tenía ningún problema con él pero yo tenía que cambiar si yo quería llegar a otro lugar, entonces fue muy bonito, un momento muy mío. En ese sentido todo se acomodó y salió en el mejor de los términos.

Hace un momento comentabas ese miedo que te daba el lastimar a alguien por ser tú, ¿alguna vez te cruzó por la mente la idea de que podías lastimar a tu familia con tu decisión? 

Sí, todo el tiempo, de hecho eso me detuvo mucho. Tardé en asimilar que era trans masculino porque antes de esto yo me asumía como una mujer que le gustaban las mujeres, yo ya había salido de un clóset, eso ya lo sabían todos, pero para nada es lo mismo porque esto tenía que ver más con quien soy yo. Tenemos la idea falsa de que controlamos cómo los otros nos ven, y realmente no. Al final creo que si la gente te quiere va a entender que es una decisión que necesitas tomar y que te va a aceptar como eres. 

 También me cuestioné si no estaba subestimando a la gente, porque seguramente pueden con esto y sino tendrán que buscar la forma y hacerse de los recursos para lidiar con ello. Me costó mucho trabajo entender que no todo está bajo mi control y que hay cosas que se van a dar como tienen que darse y no dependen de mí, lo que yo sí puedo hacer es encontrar la forma de comunicar con amor, respeto, empatía y apertura. 

Después de transicionar mi mayor miedo sigue siendo ir solo a espacios como vestidores y baños públicos. No puedo controlar la reacción de otros.  

¿Esta transición te ha afectado en el trabajo?

Afortunadamente creo que desde mi inconsciente he ido por los caminos que me han sido más sencillos. Yo trabajo haciendo traducciones como freelance, no trabajo dentro de una empresa, sin embargo está en mis planes hacer un cambio legal de nombre y en ese punto sí me preocupa que me den las gracias y no quieran renovar contrato mis clientes. Yo  trabajo en una ONG cristiana, no puedo hablar en contra porque no sé cómo lo van a tomar pero bueno siempre puede pasar que no les lata y eso sí me pondría en un lugar muy vulnerable y tendré que buscar un espacio donde mi identidad no sea un problema. 

Lo cierto es que también todo esto me abrió un espacio mental para imaginar y pensar otras cosas, empiezo a sentir que estoy estancado, me gusta mucho traducir y lo disfruto pero no se si estoy satisfecho y más bien empiezo a pensar que hay otras cosas que podría a hacer y me traerán satisfacción. 

¿Por qué el nombre de Elian?

La primera vez que fui al grupo de trans masculinidades, lo primero que se hace ahí es escribir tu nombre en un gafete y los pronombres que usas, cuando llegue si dije “¿pues qué pongo aquí?” nunca me había planteado la posibilidad de tener otro nombre, incluso me tardé mucho tiempo en nombrarme en masculino, pero fue la primera vez que se me planteó la posibilidad. Empecé a buscar qué nombre me gustaba, tengo una amiga muy cercana que tiene un niño pequeñito que se llama Elian, lo vi escrito y dije ¡ese es nombre! y desde entonces entre más vueltas le doy más sentido me hace que lo haya elegido. 

De entrada empieza con E, mi abuelo que es una persona fundamental en mi vida y que falleció cuando yo era pequeño, se llamaba Ernesto, después de eso tiene que ver con este niño migrante cubano que hace muchos años se supo de él y su historia entonces para mi la migración tiene un lugar importante porque justo la transición tiene que ver con migrar de un lugar a otro y los peligros que eso conlleva, también con la esperanza de que vas a llegar a un lugar mejor donde vas a estar más a gusto, para mi tuvo mucho sentido esa historia. También la etimología de Elian está relacionada con el helios que es el sol, al final es la luz y con ello la posibilidad de ver colores, para mi esta transición representa la posibilidad de ver muchos colores que yo antes no podía ver para mi en mi vida y mi futuro, esta transición me ha permitido ver otras posibilidades y otros colores tal cual. Entre más le muevo y pienso en este nombre más sentido tiene para mi y más feliz me siento en haberlo elegido. 

¿Hoy sientes que ya estás en el lugar en el que tenías que estar o todavía no? 

Eso no lo se y no se si algún día llegue esa certeza porque una transición no es algo superficial, es un proceso de toda la vida. Incluso yo no me identifico como hombre trans, me identifico como trans masculino porque hay muchas partes mías de cómo fui socializado, cómo crecí, cómo me relaciono conmigo que no se van a ir nunca y son más asociadas a lo femenino y probablemente no voy a soltar y van a seguir siendo parte de mi, tan es así que estoy decidiendo conservar el nombre con el que me registraron originalmente. 

Lo que sí te puedo decir es que sí hay muchas posibilidades que yo ni me imaginaba que podía tener, muchas oportunidades. A mis 33 años hay un chorro de primeras veces que me faltan por vivir, eso se me hace súper bonito y emocionante. No se si estoy específicamente en el lugar donde tengo que estar, pero sí estoy en uno que me emociona mucho y que estoy seguro que vienen muchas cosas muy buenas para mi. 

¿Cuál la diferencia entre hombre trans y trans masculino?

Es una línea muy delgada, para mi el hecho de identificarme como hombre trans tendría que ver con renunciar a todas esas cuestiones femeninas que siento que son mías y que no quiero soltar. Entre más me muevo en este camino más cuenta me doy de que es una línea súper delgada entre lo masculino y lo femenino, tiene mucho más que ver con mi vivencia de circunstancias y cómo yo las asocio.

¿Tienes presente las cosas que te daban miedo o te siguen dando miedo?

Lo que hasta hoy en día me sigue dando mucho miedo son las agresiones físicas sobre todo a la hora de entrar a un baño, me preocupa y me asusta mucho. Evidentemente el miedo no es por mi sino por otra persona y lo que implica para él, creo que conociéndote te das una oportunidad de abrazar la diversidad, la diferencia y la otredad, y hacerlo dándole la bienvenida. Todo se ha centrado mucho en eso porque el resto de mi vida la vivo muy en paz y muy a gusto pero ese momento como de intimidad e ir solo a ese espacio todavía me da mucho miedo.

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