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La importancia de la lucha por el aborto en Argentina y América Latina

La importancia de la lucha por el aborto en Argentina y América Latina

Hay que des-dramatizar el aborto y des-romantizar la maternidad 

María Inés Pilatti Vergara, Senadora de Argentina. 

Hace no muchos años, no más de diez, era inimaginable hablar tan libremente del aborto en México. Incluso, contarle a las amigas más cercanas de un aborto implicaba un castigo social del que era casi imposible escapar, no se diga a la familia. Aún ahora, aunque se habla con mayor libertad, para muchas personas no es un tema de derechos humanos, sino de moral y valores -con todo lo que cabe en esas palabras-. 

Gracias al movimiento feminista se empezó a hablar de las experiencias de aborto de manera más libre y nos dimos cuenta que muchas mujeres de la escuela, nuestras amigas, nuestras abuelas, madres y tías habían pasado por un sin fin de experiencias al abortar. Desde la que tuvo que ir a una clínica clandestina y se desangró, a la que le negaron ver al médico que le practicaría la cirugía para que no lo reconociera, aquella que fue a España a abortar en una clínica lujosa porque allá era legal; la que lo hizo con pastillas, con hierbas, con ganchos; aquella que aún cuando no fue su culpa la metieron a la cárcel; quien había querido abortar y le dio miedo o culpa; aquella a la que la pareja o la familia la habían obligado a hacerlo, aquella que murió y así, infinidad de historias con nombre y apellido a nuestro alrededor. 

Hoy es diferente. Hoy, hablar del aborto en libertad además de salvar vidas, sana y normaliza.    

La última semana del año 2020, Argentina, después de ocho veces de haber sometido a votación la interrupción legal del embarazo, en una jornada histórica, con las calles repletas de mujeres de todas las edades portando pañuelos verdes escuchando los argumentos y esperando la votación final, con todo el feminismo latinoamericano viendo y posteando en redes sociales, ya en la madrugada, se legalizó la interrupción del embarazo en todo el país. ¡Lo lograron! 

La legalización de la interrupción del embarazo en Argentina se dio, como en todo el mundo, bajo ciertos supuestos:

1.- acceso libre hasta las 14 semanas de embarazo.

2.- una vez pasado ese plazo, el aborto es legal en caso de peligro para la vida o la salud de la persona gestante o en caso de violación.

3.- la posibilidad de acceder en el sistema privado o público en un plazo máximo de 10 días desde que se solicita.

4.-  la capacidad de las personas de 16 años o más para decidir por sí mismas y se presume que las niñas de 12 a 16 años cuentan con aptitud y la madurez suficiente para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento, a menos que deba utilizarse un procedimiento que implique un riesgo grave para su salud o su vida.

5.- el personal de salud deberá brindar un trato digno, garantizará la privacidad y confidencialidad de la información así como el respeto de la autonomía de la voluntad y…

6.- se establecen sanciones al funcionario(a) público(a) o personal de salud que dilate, obstaculice o se niegue a practicar un aborto en los casos que están legalmente reconocidos. 

Los criterios con lo que se aprobó la reforma son amplios y garantizan el acceso al derecho de decidir y la autonomía de las mujeres sobre su cuerpo lo que fue un logro enorme debido a las restricciones con que contaba el país antes de la reforma, ya que solo permitía el aborto en caso de peligro de la madre, como consecuencia de violación y si la mujer tenía demencia, anulando toda la autonomía de decisión de las mujeres, uno de los motivos por los que fue tan trascendente. 

América Latina tiene distintas regulaciones, desde los países en los que esta totalmente prohibido sin excepción alguna y es castigado por el código penal, como El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití; los países donde se permite sin condición alguna en las primeras semanas (varían dependiendo el país) como Uruguay, Cuba, Guayana, Puerto Rico y Guyana Francesa y, aquellos países con distintos tipos de causales en los que la mayoría solo despenalizan el aborto en caso de que la vida o la salud de la persona embarazada corra peligro, casos de violación o inviabilidad del feto, algunos otros incesto y discapacidad mental como son la mayoría (según lo establecido en su legislación) Colombia, Chile, Paraguay, Venezuela, Guatemala, Perú, Costa Rica, Brasil, Bolivia y Ecuador. 

En el caso de México, la interrupción legal del embarazo no está legalizada a nivel federal y cada estado cuenta con distintas causales y disposiciones en los códigos penales. Únicamente la Ciudad de México y Oaxaca han despenalizado de manera total, es decir, sin restricciones durante las primeras 12 semanas (dos semanas menos que el caso de Argentina), y solo la causal de violación se tiene contemplada en todos los códigos penales de los estados. Actualmente, tanto a nivel federal como en diversos estados hay ya iniciativas para la despenalización del aborto en la mesa esperando ser votadas y la lucha tendrá que ser en estas dos vías, en lo federal y en lo estatal. 

Muchas personas me preguntaban ¿Por qué tanta emoción por la despenalización del aborto en Argentina si aquí no estaba ocurriendo? 

Lo que pasó en Argentina importa porque gracias al movimiento feminista se aprobó una reforma para que todas las mujeres puedan ejercer varios derechos humanos involucrados, el derecho a decidir sobre su cuerpo, a su autonomía, a la libertad, a la igualdad y, el de decidir sobre el número de hijxs que quiera tener o no tener. Lo que ocurrió en Argentina importa porque marca un precedente para que más países avancen hacía a la despenalización sin restricciones y porque demostró que el movimiento feminista y la marea verde están más presentes que nunca. 

En América Latina, se estiman aproximadamente 6.5 millones de abortos anuales (entre 2010 y 2014) y, de acuerdo al Instituto Guttmacher, más del 97% de las mujeres en edad reproductiva viven en países con leyes muy restrictivas en cuanto a la interrupción legal del embarazo lo que las hace buscar métodos alternos para practicarlo. 

Legalizado o no, las mujeres decidirán interrumpir su embarazo cuando así lo quieran. Las mujeres en una posición socio-económica más alta lo harán sin tantas restricciones y aun cuando no todos los abortos clandestinos terminan mal y se practican en buenas condiciones, el derecho a la salud y a la atención médica oportuna y gratuita deberían estar garantizados por el Estado sin apreciaciones morales y/o éticas, garantizando que cualquier persona que decida terminar su embarazo lo haga en las mejores condiciones, simplemente porque es su derecho. 

Des-romantizar la maternidad y des-dramatizar el aborto no es fácil, existen incontables mitos alrededor de la maternidad y del aborto que lleva tiempo deconstruir. Pero en lo que lo deconstruimos, basta escuchar a las mujeres de nuestro alrededor, poner atención a sus historias, escuchar con empatía que tomaron la decisión de abortar por diversas circunstancias y razones, cualesquiera que estas sean y que no es necesaria justificación alguna. Basta con no abortar si no se quiere y respetar el derecho de quien sí lo quiere. Basta con eso.

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