Lo que nunca nos dicen del poliamor: contado por parejas reales

Aunque actualmente hay más debate al respecto, existen temas que sólo conocen quienes han vivido relaciones de este tipo. Aquí, diez personas poliamorosas nos cuentan cuáles son los retos más importantes a los que se han enfrentado.

Hasta hace muy poco, nadie hablaba de poliamor.  De hecho, a principios del siglo, no era ni tema; casi nadie conocía el término, y nunca faltaba quien se indignara u ofendiera. Fastforward a 2020 y ya todo mundo se cree experto en el tema.

Aunque su premisa básica es más o menos sencilla de plantear, no es una receta ni instrucciones de sencillos pasos a seguir. Por eso, de todo lo que se dice y escribe sobre el tema, lo menos atinado suelen ser los consejos sobre su práctica, sencillamente porque pocas veces se basan en las experiencias reales de personas poliamorosas. 

Una relación con varias personas tiene muchos más retos que los celos. Así que platicamos con 10 personas poliamorosas para conocer de primera mano los retos más importantes a los que se han enfrentado. Y como encontramos muchos más de los que creímos, les dejaremos por ahora sólo la primera parte. 

El amor es infinito, el tiempo no.

 El amor no es una pizza que si repartes y repartes se termina acabando. Sin embargo, el tiempo, el dinero y la energía sí son limitadas. Para algunas personas poli, organizarse resulta fácil, mientras que para otras es algo muy complicado. 

Desde decidir con quién pasar las fechas importantes hasta con quién ver una serie. A veces estas cosas son muy obvias y se dan fácil, se acuerdan desde el principio, mientras que otras veces, de una cosa aparentemente sencilla, surgen conflictos porque alguien termina sintiéndose excluido.  La cosa es aprender a ceder y a organizarse; entender que no puedes tener siempre el 100% de alguien para ti… pero eso toma tiempo. (Ana, 24).

Me di cuenta que brindarle energía a cada afecto puede llegar a ser desgastante. Es decir, establecer vínculos amorosos con muchas personas conlleva un compromiso y ese compromiso es desgastante, y no es por lo que me exijan o porque no reciba nada a cambio, sino porque simplemente se requiere energía, y dar energía a dos o tres personas puede ser muy cansado. (Manuel, 28)

Sentirse especial cuesta trabajo.

En una relación monógama sabes que, al menos en teoría, toda la atención de tu pareja está puesta en ti. En las relaciones poliamorosas, sentirse especial es más bien un trabajo personal que parte de reconocer qué te hace única para cada persona y para cada vínculo que estableces. 

Yo sé que soy especial, lo difícil fue dejar de pelearme -sobretodo conmigo misma-, por tratar de ser la MÁS especial; por dejar de competir por la atención de alguien. No nos educan para la famosa sororidad ni para compartir títulos. Me tocó aprender a autovalidarme y a no depender del lugar que otros me quieran o no dar en su vida (Sandra, 33).

Te tienes que aprender a enamorar con madurez. Por ejemplo, si ya estás con alguien y de repente te enamoras de alguien más, es muy tentador querer dedicarle todo tu tiempo y energía a la persona nueva. Claro, es natural porque estás con toda la emoción de la novedad, pero amar a más de una persona significa entender que ambas merecen tu atención y consideración en todo momento (Eric, 29).

La soledad es ineludible.

Con la posibilidad de establecer varias relaciones amorosas, sentirse solo es imposible, ¿cierto? En realidad, la soledad nunca ha dependido del número de parejas o amistades que alguien tenga, y en el caso de las relaciones poliamorosas, ésta puede adquirir nuevas dimensiones.

El poliamor implica mucho más que trabajar los celos, porque te enfrentas a cosas que nunca imaginaste. Es decir, no es lo mismo estar sentada sola en tu casa viendo una película porque tu novio está trabajando un viernes en la noche, que estar sola en tu casa porque tu novio está en una cita romántica con otra. En ese sentido, no te puedes hacer tonta; tienes que reconocer y trabajar tus miedos e inseguridades antes de que te sobrepasen (Carolina, 32).

De los grandes aprendizajes que me ha dado el poliamor ha sido el haber aprendido a reconciliarme con mi soledad. Resulta que me la paso muy a gusto y puedo hacer mucho más con mi tiempo de lo que yo creía. Sin embargo, tuve que sufrir un poco este proceso de encontrarme a mí misma antes de poder disfrutarlo como ahora (Ana, 24).

Aprender a desaprender toma tiempo.

Si hay algo en lo que la mayor parte de las personas poliamorosas está de acuerdo, es que este tipo de relaciones requiere de una deconstrucción constante. Es decir, nuestro único referente de toda la vida han sido las relaciones monógamas y no es hasta que decidimos establecer relaciones distintas, que caemos en cuenta de todo lo que debemos replantearnos. 

Al final, a todos nos educaron para vivir en monogamia, y es difícil sacudirnos la idea que tenemos de que si alguien con quien estamos encuentra a alguien más, nosotros necesariamente salimos perdiendo algo (Raquel, 30).

El poliamor no sólo tiene que ver con trabajar los celos, sino con un trabajo personal muy fuerte y con dejar de lado la idea de que el amor es equivalente a la exclusividad (Claudia, 33).

Encontrar amor no es complicado; encontrar una relación, sí.

La idea que tienen algunas personas es que esto sólo se trata de encontrar pareja en grupos de personas poliamorosas o apps de ligue (y son contadísimas las que están abiertas a perfiles poliamorosos). En realidad, se trata también de encontrar a alguien que te guste, que conecte contigo y que tenga el mismo concepto de relación que tú.

No todas las personas poliamorosas comparten las mismas ideas. Si yo tengo un vínculo muy cercano con alguien -por ejemplo, si vivo con una persona-, me refiero a ella como mi pareja primaria. Sin embargo, muchas personas poli consideran que los términos salen sobrando y las jerarquías son injustas o engañosas (Laura, 39).

En este tipo de relaciones lo ideal es que todas las personas estén trabajando emocionalmente y estén en la misma sintonía. No hay una forma única de vivir en poliamor, y si yo quisiera una relación de más de tres pero para la otra persona eso no es una meta, lo relación podría complicarse (Claudia, 33).

Resulta interesante que cada vez sea más socialmente aceptado formas de relacionarse que siempre han estado vigentes pero estigmatizadas. En marzo te compartiremos la segunda parte de este especial donde hablaremos de presuponer, celos y lo que significa compersión.  

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