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La ilusión del “amor romántico”

La ilusión del “amor romántico”

 Así como a finales del siglo XIX parecía revolucionario afirmar que la pobreza no era consecuencia de una moralidad dudosa ni de una falta de carácter, sino de la explotación sistémica, hoy resulta imperioso alegar que los fracasos de nuestra privada no son consecuencia de una debilidad psíquica, sino que a los caprichos y sufrimientos de nuestra vida emocional les dan forma ciertos órdenes institucionales. 

-Eva IIIouz

Si hay un tema que ha sido investigado, desde la disciplina y en el periodo de la historia que quieran, es el amor. No pretendo hacer un análisis para definir al amor, pues, en primer lugar, hay muchos tipos de amor, en segundo, jamás lo lograría, y en tercero, no soy quién para hacerlo. Esta columna solo pretende plantear algunos cuestionamientos, desde una crítica feminista, del amor romántico de pareja que aprendimos en las películas y que nos pintaron como el ideal desde que éramos chicas. 

Uno de los libros más bonitos respecto al amor que he encontrado es el de bell hooks, Todo sobre el amor, y, aunque no creo que un libro pueda abarcar todo sobre el amor, hace un recorrido importante sobre las ideas que se nos han enseñado respecto al amor. Una de las autoras que señala hooks (p.170), es Tony Morrison, quien definió al amor romántico como “una de las ideas más destructivas en la historia del pensamiento de la humanidad”. 

 ¿Por qué? bell hooks nos dice: 

  • Reside en la noción de aproximarnos al amor, no como un acto de voluntad ni de elección, sino como un acto repentino de química, de un clic que simplemente pasa y que, aunque sí existe, está muy lejos de ser amor; 
  • Nos han hecho creer por diversos medios de comunicación, películas, y demás, que las mujeres son las arquitectas y planificadoras del amor; a toda la sociedad le gusta imaginarlas como las románticas, sentimentales y que son quienes “eligen” y “aceptan” el acercamiento de los hombres. 
  • Enseña a las mujeres a reproducir su rol de cuidadoras, ahora con sus parejas. Debido a ese rol, las mujeres suelen expresar más sus necesidades afectivas y sexuales, a diferencia de los hombres, que en muchas ocasiones son incapaces de expresar sus necesidades en una relación, ya sea afectiva o sexual y; 
  • Fortalece la idea, que mujeres y hombres buscan o esperan diferentes cosas del amor, difundiendo esto en libros, revistas y blogs a través de tips para conquistar al sexo opuesto dificultando aún más las relaciones, y posicionándonos de nuevo, en espacios distintos como hombres y mujeres. 

La idea del amor ha cambiado; los símbolos no son los mismos, sin embargo, como señala IIIouz (2012) en ¿Por qué duele el amor?, algunas ideas de la época premoderna nos llegaron casi intactas, por ejemplo, la caballerosidad, la cortesía y el romanticismo, como señal inequívoca de la existencia del amor, que, junto con las razones anteriores han provocado desigualdad en lo que hombres y mujeres esperamos del amor, algo que simplemente hoy no existe. 

Al incorporar la igualdad de género y la libertad sexual, como elemento de análisis en el amor, se han ido deconstruyendo los referentes que nos enseñaron en las películas dejándonos un poco a la deriva, porque, sumado con lo que Zygmunt Bauman señala en su libro Amor líquido, los vínculos que se desarrollan hoy, como consecuencia de la modernidad, son desechables y más frágiles que nunca. El individualismo, la tecnología, la inmediatez de esa química momentánea y la ambivalencia constante entre el ideal del amor romántico y nuestra libertad, igualdad, autonomía y autorrealización, tanto para mujeres como para hombres, son elementos que están constantemente en las dinámicas de pareja hoy en día. 

Otro análisis, desde el feminismo, es la concepción del amor como fuente de toda felicidad y como práctica del sufrimiento amoroso. Como menciona IIIouz, el amor romántico enseñó a las mujeres a abandonarse y a los hombres a conservar su autonomía, y en una postura más radical, sitúa al amor romántico como principal fuente de energía sobre el que se ha edificado el dominio masculino. Incluso, afirma, que la lucha de poder encuentra su centro en el amor romántico y en la sexualidad  (espacios reservado durante años para los hombres), llevando los hombres una ventaja histórica al conservar el poder económico y con eso, el poder sexual. Las relaciones basadas en amor romántico reproducen en la manifestación de los sentimientos románticos otros poderes más amplios en lo económico y lo político (p.14). 

Como vemos, al amor lo producen y configuran las construcciones sociales y culturales de cada época y cada lugar, sin embargo, en todos los periodos de la historia, le hemos entrado al amor en desigualdad de condiciones, lo que ha hecho, como señala IIIouz, que unas personas tengan mayor capacidad para definir los términos en que serán amadas y en que quieren amar. Hoy, desde el feminismo y desde la igualdad, se están redefiniendo todas esas prácticas, lo cual hará transitar del amor romántico al amor real, a un acto de voluntad, como señala hooks, que implica decisión y elección, y eso, sí es algo para festejar este 14 de febrero. 

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