Histeria femenina: la “enfermedad” que llevó a los hombres a crear juguetes sexuales para las mujeres.

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La creación y el uso de los juguetes sexuales pudiera parecer un tema muy moderno y actual, sin embargo su creación lleva grandes antecedentes históricos, y afortunada o desafortunadamente, tuvo a los hombres como pioneros en esta industria que hoy en día es utilizada en su mayoría por mujeres. 

Desde los egipcios, el renacimiento, y hasta el siglo XIX se tenía la idea de que la libido sexual de las mujeres era una clase de enfermedad, la cual se trataba con la masturbación. Fue así como a través de los años se crearon y perfeccionaron los primeros juguetes sexuales. Te dejamos una breve recapitulación en la historia de estos productos y cómo fue que la masturbación femenina pasó de ser un tratamiento al ejercicio placentero que disfrutamos hoy en día.

Edad Antigua 

El consolador, además de juguete sexual, también tuvo una función médica en la antigua Grecia. Platón e Hipócrates hablaban de un fenómeno llamado histeria, el cual se refería al malestar producido en el útero, que era considerado un animal que vagaba libre por el cuerpo de las mujeres causando distintas enfermedades, es decir atribuían la libido femenina a una clase de enfermedad. El tratamiento para ese mal se encontraba en aplicar masajes en los genitales de las mujeres para así poder curarlas.

Los griegos y romanos fabricaron moldes de cera con forma de falo. Las helenas, por ejemplo, utilizaban penes de madera conocidos como olisbos, los cuales eran lubricados con aceite de oliva, uno de los primeros lubricantes de la historia. En el caso de Egipto se cuenta que la misma Cleopatra creaba sus propios juguetes sexuales para satisfacer sus necesidades y caprichos, es a ella a quien podemos atribuirle el precedente del vibrador. Se dice que empleaba una especie de forro de cuero fino o papiro y lo llenaba de abejas, que al zumbar le proporcionaban placer.

Edad Media y Renacimiento

En la Edad Media, la histeria se comprende como un mal que se apoderaba de las mujeres que se dejaban influenciar por el diablo, y es que debido al contexto social de la época, la patología deja de verse como una enfermedad y empieza a ser tratada desde el ámbito religioso. Es así como se convierte en deber de la Iglesia deshacerse de los malos ejemplos de estas mujeres “endemoniadas” con castigos como la hoguera. Es hasta  el Renacimiento que la histeria pierde su contexto demoníaco y va a desvincularse de la iglesia y los sacerdotes como “sanadores”, para volver al campo de la medicina, lo que da paso a la ciencia para intentar descubrir el misterio de las necesidades de la mujer y cómo resolver su histeria. 

Siglo XIX

A pesar de los avances y perfeccionamiento de los juguetes sexuales en el campo científico y médico la idea de la histeria femenina como una enfermedad se forjaba cada vez y con más fuerza, la razón probablemente pueda ser atribuida a la falta de inclusión de las mujeres en el campo de la medicina y psicología. En ese momento los hombres eran los que dictaban y afirmaban cómo era el funcionamiento del cuerpo femenino y cualquier situación extraña o fuera de su compresión la categorizaban como un mal. 

Fue así como en 1889 el Doctor George Taylor creó el primer vibrador que funcionaba con vapor llamado The manipulator. The manipulator fue ideado como herramienta para poder realizar los masajes pélvicos con mayor facilidad y así ayudar en la labor a los médicos y matronas encargados de realizar estos masajes, ya que muchas veces los procedimientos llegaban a durar una hora hasta que la paciente alcanzaba el orgasmo o “paroxismo uterino”. Lamentablemente The Manipulator no fue un gran éxito debido a que a que resultó ser una máquina incómoda con vibraciones rápidas, que en lugar de facilitar el trabajo lo retrasaba, eso llevó al británico Joseph Mortimer Granville a crear años más tarde un vibrador electromecánico que fue todo un éxito, ya que lograba que las mujeres llegaran al orgasmo en menos de diez minutos.

En nuestros días…

En el siglo XX y el XXI, existe una sucesiva lucha entre los tabúes alrededor de la sexualidad, coincidiendo todo esto con la aparición de los movimientos feministas, así que los diagnósticos de histeria femenina fueron siendo progresivamente eliminados.  

Para el año 1902 la compañía estadounidense Hamilton Beach lanzó al mercado el primer vibrador eléctrico. Fue así como estos aparatos comenzaron a dejar de ser exclusivamente de uso médico y pasaron a comercializarse como un instrumento útil y satisfactorio.

La imagen y reputación de estos aparatos cambió a mediados del siglo XX cuando la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad.

La pornografía también ayudó a romper con ciertos tabúes al incluir en las películas a actrices utilizando el vibrador como juguete sexual para su satisfacción. Hoy la realidad para las mujeres es muy diferente a la de hace unos siglos, ahora podemos gozar y experimentar con nuestra sexualidad de forma libre, y es que si algo bueno trajo el misógino invento de  la histeria fueron los vibradores.

En el mercado se pueden encontrar gran variedad de ellos: hay de diferentes colores, tamaños y formas, con diferentes intensidades y miles de otros atributos, pero lo mejor, es que ahora los podemos disfrutar sin ninguna receta médica, en la comodidad de nuestro hogar y en el momento que nos plazca.

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