Feministas toman las instalaciones de la CNDH ¿Qué es lo que está pasando?

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Este fin de semana empezaron a circular una serie de fotografías en redes sociales donde se mostraba a diferentes mujeres, de grupos feministas, encapuchadas e interviniendo las instalaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). A pesar de la viralización y las opiniones, a favor o en contra, ¿qué es lo que realmente está pasando y qué fue lo que provocó la protesta de estos grupos?

Marcela Alemán, madre de una niña agredida sexualmente en 2017 en un colegio de San Luis Potosí, y Silvia Castillo, madre de Alan, un joven asesinado en la misma entidad en 2019, fueron el pasado 2 de Septiembre a una reunión con la titular de la CNDH y se negaron a abandonar las instalaciones en forma de reclamo de justicia por los casos. Se retiraron de la sala de juntas de la CNDH, pero las mujeres de los grupos feministas que las acompañaban para brindarles su apoyo decidieron quedarse dentro del edificio. Así comenzó la toma.

A la protesta se unieron colectivos feministas como el Frente Nacional #NiUnaMenos y Aequus: Promoción y Defensa de Derechos Humanos, quienes a través de la toma de las instalaciones están exigiendo a todas la autoridades y órganos gubernamentales encargados de los casos de Marcela y Silvia actúen de manera inmediata y les brinden una resolución sobre las violaciones a sus derechos y los de sus familias. La protesta también es una respuesta ante la poca acción que las autoridades de los gobiernos municipales, locales, y sobre todo federales han tenido ante los casos de feminicidios, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, homicidios, entre muchos otros más que se han venido presentando en los últimos años en nuestro país.

“No es intimidación, esto es una respuesta a sus omisiones”

Erika Martínez, madre que participa en el movimiento.

Dentro de las peticiones de los grupos feministas se encuentran el reconocimiento público sobre la crisis de violencia de género y feminicida que enfrenta México, la solicitud de apertura de unidades especializadas en violencia de género y violencia feminicida y que se extiendan amnistías y acuerdos para no penalizar, casos y situaciones donde mujeres han sufrido de criminalización.

 El sábado y domingo, cuarto y quinto día de la toma de la CNDH, en busca de  sostener la protesta, los colectivos han decidido subastar una pintura de Madero intervenida con grafiti e instalar un mercado de venta y trueque de productos y alimentos que se exhibieron en redes sociales como cortes de carne gourmet que fueron encontrados en las cocinas de las oficinas, entre ellos se encontraban filetes, T-bone y roast beef. En los videos publicados se observa cómo los colectivos feministas critican que, a pesar de que hay millones de mexicanos en condiciones de pobreza, en la CNDH se tienen todos esos alimentos. Posteriormente todos esos cortes de carne, entre otros productos, fueron regalados en despensas a familias de víctimas.

Conforme han pasado los días se han generado más acciones con el apoyo del colectivo Feminista Bloque Negro, las mujeres (madres e hijas de víctimas de violencia) cambiaron simbólicamente el nombre de las oficinas, y con un martillo tiraron el letrero oficial de la CNDH para en su lugar colocar una manta con el que declaran será el nuevo nombre de las instalaciones: “Ocupa, Casa de Refugio Ni Una Menos México”.

“Se trata de una toma definitiva, no lo vamos a entregar, es un ocupa para las víctimas. Aquí van a vivir madres de víctimas que tienen niños huérfanos (de padre) y que no tienen dónde vivir, esta será su casa. No lo vamos a entregar, no hay negociación, y que le hagan como quieran”.

Yesenia Zamudio, madre de  víctima de feminicidio en 2016. 

Las acciones de las mujeres en protesta siguen. Rosario Piedra, titular de la CNDH pide una apertura al diálogo, mientras que los grupos feministas exigen su renuncia. López Obrador ha dado su opinión y manifestó su rechazo ante las acciones de protesta y toma de instalaciones calificandolos como actos de violencia y vandalismo, también declaró no estar de acuerdo con lo que le hicieron a la pintura de Francisco I. Madero, “claro que no me gustó, ¿cómo me va a gustar ver a Madero ultrajado?, nadie debe ser ofendido así, menos un luchador de la democracia como Madero”.

A nadie le gusta el uso de violencia, pero tampoco a nadie le gusta que miles de familias y mujeres sean desaparecidas, asesinadas y traficadas con ese mismo uso de violencia. Sí, la pintura de Madero fue “ultrajada” pero también han sido ultrajadas cientos y miles de mujeres abusadas, agredidas no solo física, sexual sino también moralmente al ser re victimizadas por las autoridades que ignoran sus denuncias y siguen solapando y dejando en libertad a sus agresores. 

La toma de las instalaciones de la CNDH por grupos feministas es un hecho histórico para México. Por muchos años hemos buscado un diálogo pacifico y solo hemos obtenido paliativos y condescendencia, o en el peor de los casos, nuestras peticiones han sido ignoradas. Es ahora cuando cansadas de tanta impunidad obtenemos que nos volteen a ver no solo a las mujeres, sino también a las víctimas, a través de este tipo de manifestaciones “vandálicas”. 

Está más que claro que el tema de las mujeres y la violencia de género no tiene lugar dentro de la agenda federal, pero en un llamado a todas las entidades gubernamentales queremos manifestar que no se preocupen, nos seguiremos encargando de que nos volteen a ver porque continuaremos gritando, exigiendo y luchando por nuestra libertad y por la de todas las mujeres en México. Secundo las palabras de Yesenia Zamudio, madre de una joven víctima de feminicidio, al decir: “Si viene la policía nos vamos defender […] ahí si nos vamos a poner bien locas, si de por sí Rosario Piedra (presidenta de la CNDH) dice que somos terroristas, pues que no se expongan porque ya nos la creímos”.

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