Enojarse no es de villanas: cómo ignorar la culpa y poner límites en tu relación

Por años creí que enojarse estaba mal, los límites los relacionaba con ser una mujer desagradable y descortés, ¡error! después de muchas lecturas, podcasts, fallas en mis relaciones de pareja y terapia lo entendí.

La negación de mi propio enojo por temor a “enojarme demasiado” me había convertido en una mujer sin personalidad, con límites difusos para los demás y para mí, una botella agitada que contenía todo “por no enojarme” “por no contrariar”.

Si estás leyendo esto seguramente te has encontrado o te encuentras en una situación similar a la que yo viví. Los signos de que estás yendo más allá de tus límites pueden ser los siguientes:

1.- Cansancio emocional.
2.- Ansiedad.
3.- Tristeza.
4.- Resentimiento.
5.- Poco conocimiento de las cosas que te gustan.

¿Te gustaría saber de dónde viene este conflicto a “decir que no”? hay casos en donde la persona o personas que estuvieron a cargo de nuestra educación no respetaron nuestros límites. Como seres humanos los límites están en nosotros de manera natural, es un mecanismo de defensa que nos pone a salvo, sin embargo, también es algo que se puede moldear de acuerdo a nuestra educación en la infancia.

Te pongo un ejemplo, una paciente mía recibía insultos por parte de su mamá, y como era su figura de cuidado y autoridad ella en algún momento pidió que parara pero su mamá no lo hizo, ella tuvo que acostumbrarse a ese lenguaje y a aguantar sin decir nada. El límite si estaba ahí, pero se moldeó y perdió, y así ella quedó incapaz de decir que no aún si algo la hería.O te sientes fuera de control cuando alguien te hace algo, o de plano te paralizas.

¿Puedes hacer algo para aprender a decir “se te acabó tu pendeja”? ¡SI! Reeducarnos y practicar todos los días. Empecemos pues: conéctate con lo que sientes, y posteriormente practica poner límites. Generalmente cuando se pasan con nosotras la emoción es enojo. El enojo te avisa que alguien está rebasando un límite tuyo. Es como tu alarmita personal.

¿Cómo empezar a manejar tu enojo?

1.- Siente el enojo, este se percibe físicamente con palpitaciones, apretar los dientes, los puños.
2.- Identifica qué necesitas: sentirte segura, hablarlo, atención, alejarte.
3.- Date chance de estar enojada mentalmente con la siguiente frase: es normal sentirme así.
4.- Dilo y pide lo que necesitas: “Me siento enojada porque necesito que me escuches como yo lo he hecho”
5.- Existe la opción de que ya lo hayas dicho y no lo hayan respetado así que alejarte puede funcionar en esos casos.

Si sientes que tu enojo está fuera de control haz lo siguiente: Deja que pase un tiempo para que el enojo se regule, y reflexiona sobre qué quieres decir, ejemplo; necesito respeto, necesito atención, necesito que me escuches, necesito tiempo. Mientras el enojo pasa sugiero salgas a caminar, dar un paseo, ver alguna serie. Los expertos indican que el enojo dura 20 minutos así que date tiempo.

Lo más importante, date amor y se compasiva contigo.

¡Empieza a incomodar a los demás con tus “no”! cuando yo lo empecé a hacer fue liberador. No te preocupes si lo sientes como un reto, es posible que sea así durante un tiempo y que incluso en algún futuro te vuelva a pasar, mi consejo: práctica diaria es la clave. ¡Comprométete contigo! eres la relación de amor que tendrás toda la vida: haz notas, ponlo en tu agenda, escríbelo, lee psicólogos que hablen sobre el tema, da prioridad a tus necesidades, vuélvete algo egoísta, te lo mereces. Usa este artículo como tu manual.

¿Estás lista? Te animo a empezar hoy con algo pequeño, Roma no se hizo en un día, pero se logró, lógrate: comprométete contigo.


Marlen Rodríguez Huerta Psicóloga y especialista en relaciones de pareja.
“La vida sencilla me fascina, fanática del órden, los parques son mi santuario. Pienso que sanar es una oportunidad para todos.”

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