Démosle vuelo a la hilacha sin culpas ni tabúes porque el sexo es para gozar

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No sé ustedes mis queridas lectoras de Romina Media, pero yo crecí con la información de sexo que me pasaban mis amigas, que a su vez le pasaban sus hermanas/primas mayores. La primera vez que oí qué era un faje estaba todavía en la primaria, y me daba una mezcla entre curiosidad y pena porque pensaba, “ojalá que cuando llegue ese momento, yo ya tenga chichis”. 

A pesar de que crecí con dos papás sumamente abiertos a hablar de cualquier tema, no les hablaba de sexo, no se si por pena o porque no sabía qué preguntar. Eso sí, cuando tenía 16 años y mi papá me vio muy enamorada de mi noviecito de aquel entonces me dijo: “Yo te puedo llevar al ginecólogo para que te cuides, solo no te vayas a embarazar.” 

Paréntesis: Mi papá TURBO exageró o no sé qué tipo de lujuria haya visto en mis ojos pero en aquel entonces, yo ni siquiera llegaba a 2nda base (¡ja! ya no me acordaba de esa tontería). O sea, apenas y fajaba con mi noviecito, de que me tocaba por encima del bra y esas cosas. A mi me daba no sé qué tocar de más. 

Fui de las últimas de mis amigas en perder la virginidad y no por mocha, sino porque me compré la idea de que era un día súper especial, que debía de ser con alguien al que amara y bla bla bla… Ya saben cómo se me da el melodrama digno de horario estelar en el Canal de las Estrellas. Yo me había hecho ideas de que el día que perdiera la virginidad debía ser en una playa desértica, luna llena, velas por todos lados, la brisa perfecta, pétalos de rosas… y pues terminó siendo en casa de mi ex en su cama que ni siquiera tenía base del colchón. 

No sé con qué ideas crecieron ustedes pero yo me compré que todo debía finalizar con el placer y la satisfacción del otro, que hasta que no se viniera el joven, no había sido chingón. Yo no tuve un orgasmo hasta mi segunda pareja sexual, un gringo de Kentucky, la relación más tóxica y enfermiza que he vivido, pero el sexo era espectacular. Realmente, era lo único que había, pero lo que me enseñó esa relación (más allá de TODO lo que NO debe ser un güey) es lo chingón que es tener a alguien con el que te comuniques en el sexo. 

Nadie me dijo que yo también debía sentir. Nadie me enseñó que la masturbación es para conocer tu cuerpo y que si no conoces tu cuerpo está cabrón que le digas a la otra persona qué te gusta. Solo me dijeron que si eres muy sexual nadie te va a querer, que hay un lugar en el infierno para las zorras y que hay mucha culpa si te acuestas con alguien que no es tu novio porque NADIE TE VA A TOMAR EN SERIO. 

Estos dobles estándares, los cuáles me han llamado la atención desde que soy puberta, son alarmantes. En el libro de No son micro. Machismos cotidianos de Claudia de la Garza y Eréndira Derbez  (les urge leerlo) hablan (entre muchos otros temas)  de esta idea del casanova, de James Bond o como en México le decimos “el todas mías” . Ese hombre conquistador que cambia de mujer como de calzones, ¡es un chingón! 

Sus amigos le dicen “a huevo güey, a huevo mi padrote” (léase con acento de mirrey…)

Es que nos dijeron que en la naturaleza de los shavos está OK andar de picaflor.  Sin embargo, una no puede darse ese lujo porque inmediatamente eres una ZORRA y ahí de ti que andes de muslos relajados porque serás la escoria de la sociedad y de tu familia. ¿O quieres que digan que estás más tocada que las mañanitas?

A mis 34 años he aprendido que el sexo es divertido y algo sumamente íntimo. Que sabe mil veces mejor cuando hay amor pero que también es chingón hacerlo solo porque se te antojó y punto. Que si queremos sentirnos dueñas de nuestra vida y de nuestras decisiones, debemos de empezar a conectarnos con nuestra sexualidad y realmente conocer nuestro cuerpo. 

Por eso, este mes de julio, será para hablar acerca de todos esos temas, de esas dudas para que se nos quite la pena (no se apene jiji) y disfrutemos sin culpa. 

¡Ah! Y obviamente por nada del mundo pueden perderse la entrevista que le hice a Gaby Muñoz, Chula The Clown, acerca de cómo conecta con su cuerpo, su sexualidad y de cómo el divertirte con la vida es la clave del éxito. Sé que se escucha muy cursi, pero para mi es un sueño el haberla fotografiado. 

Este mes habrá mucha tela que cortar, así que espero gocen tanto como mi equipo y yo lo hicimos con el contenido de julio. 

Les quiero shingos.

Romina Sacre

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.

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