Cómo poner límites y tener una comunicación asertiva con tu familia

¿Cuántas veces has terminado del chongo con tu familia en lo que prometía ser una tranquila y amena comida de domingo? Miles seguramente es la respuesta más común. ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo tener una comunicación efectiva con nuestra familia? ¿Será que es casi por naturaleza que nos cueste poner límites y estemos en conflicto constante con ellos?

La comunicación asertiva  implica que te expreses de forma directa, clara, congruente y consciente de tus sentimientos, pensamientos y necesidades. Suena fácil, pero pocas veces lo llevamos a la práctica. ¿Alguna vez te has quedado pensando que deberías haber dicho algo y no lo dijiste? Quizás en ese caso fuiste pasiva.  ¿Alguna vez has dicho algo y te has quedado con culpa porque parecías una déspota? En ese caso quizás fuiste agresiva. En ambos casos, no fuiste asertiva.

A continuación te damos algunos ejemplos asertivos:

  • decirle a tu mamá, “entiendo que te sientas sola o quieres mi ayuda, pero hoy voy a salir con mi esposo por que necesito atender mi relación”.
  • o a la pareja, “necesito que comprendas que mi mamá necesita ayuda, los dos son importantes para mí, este fin de semana vamos a visitar a mi mamá y el otro fin de semana nos vamos a la playa juntos ”.

 Utilizar frases como “nunca me escuchas”, “eres un egoísta” “no te importa la relación” son frases que no son asertivas ya que no están expresando de manera clara lo que sentimos y mucho menos lo que necesitamos.

“Llevo muchos meses sin convivir con ustedes y los extraño + me gustaría que me escucharan sin interrupciones para poder contarles de este evento que fue importante para mí + y necesito compartírselos.” esta frase expresa la necesidad, lo que esperamos del otro, lo que sentimos y pensamos de manera asertiva.

Para evitar que acaben del chongo durante la cena navideña, les damos algunos consejos para practicar la comunicación asertiva con tu familia.

1. Sé empática
Antes de hablar con alguien de la familia, dediquemos un tiempo a pensar qué vas a decirles y cómo vas a hacerlo. Si toda la familia intenta comprender lo que piensa y siente del otro, será más fácil establecer un diálogo asertivo 

2. Aprende a decir no 
Es importante aprender a decir NO, de lo contrario, pierdes el control de tu vida, además de llenarte con sentimientos de insatisfacción. Quizá puedas pensar que decir que «no» es de malas personas y que así estás siendo desagradable, este es un pensamiento cultural en México en el que hay quedar bien con todo mundo, la realidad es que no siempre es lo más sano. Piensa qué precio representa en tu vida y entender que es necesario saber establecer límites y no ceder ante manipulaciones y chantajes emocionales que suelen pasar mucho en las familias.

Cuando dejas de decir un NO para el otro, en ese momento estas diciendo un NO para ti, un NO para lo que es importante en tu vida. En el momento que valoras tus razones para decir NO y tomas una decisión, ya no queda lugar para la culpa, pues haz actuado con base a tus convicciones y tu bienestar.

3. Empieza a pedir ayuda, favores y hacer peticiones, sin miedo a ser rechazada.
Expresa claramente lo que quieres o esperas de los demás.
Un ejemplo: Decir “No me grites” a alguien no le muestra el camino a seguir a partir de ahora. Tú lo que quieres decirle es “Trátame con respeto”. “Trátame con respeto” es mejor porque expresa lo que sí quieres, pero tiene otro problema: es demasiado vago y no concreta nada.

Al momento de pedir toma en cuenta estos dos puntos que son errores que comúnmente cometemos:

  • Decir lo que no queremos en lugar de lo que sí queremos
  • Concretar poco y dejarlas abiertas a la interpretación de los demás.

En cambio si dices “¿Te importaría dejarme terminar de hablar y bajar la voz conmigo?” sí que expresa específicamente lo que quieres.

4. Expresa tus sentimientos agradables y desagradables a cualquier miembro de la familia.
El primer paso de la comunicación asertiva es observar sin juzgar, el segundo es expresar tus sentimientos. Adiós a las creencias limitantes de  que porque son nuestros papás o abuelos tienes que quedarte callada y no decir tus sentimientos , ¿Quién dijo que esto es cierto?

5. Ten la iniciativa para abrir, mantener y cerrar conversaciones.
Recuerda que siempre serás responsable de las cosas que permites a los demás. Por lo tanto depende de ti generar los cambios en lugar de quedarte quejándote y esperando que los otros cambien. 

Ahora que ya sabes esto ¿qué harás diferente este fin de año para tener una mejor comunicación en familia?

Soy Ana Pazos, especialista en Life Coaching, Conferencista y colaboradora en varios medios. Sígueme en @anapazoslifecoach

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