Cómo llevar una vida sexual plena a pesar de tener vulvodinia

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¿Y, si no me acepta?, ¿si no lo entiende? ¿si sale corriendo? ¿Cómo le digo a mi novio que padezco de vulvodinia? Mi cabeza está a mil por hora. La ansiedad empieza a recorrer mi cuerpo. Mi corazón palpita. Siento una presión en el pecho. Empiezo a llorar. Mi mente se contamina de puros miedos. Tengo una barrera de acero. Metafóricamente hablando vivo con un calzón de castidad; también en el corazón. ¿Será metáfora o realidad? ¿Por qué me castigo? ¿Por qué me privo de placer y de goce? ¿Por qué siento que no merezco ser amada, ni deseada? No me siento una mujer completa.” Este es un discurso muy común en las mujeres que viven con vulvodinia.

Estos pensamientos y dudas se apoderaban de mí hace un par de años, pues vivir con una condición de dolor crónico en la vulva no es nada fácil. A este dolor se le llama vulvodinia: un padecimiento que afecta a millones de mujeres en el mundo. La razón por la que probablemente sea la primera vez que escuchas sobre la vulvodinia, es porque no se habla de ella. 

Cada vez que el dolor se relaciona con cualquier actividad, al cerebro le llega el mensaje de evitar esa actividad a toda costa, y lo que sea que pueda conducir a ella. El sexo es una de las actividades principales que detonan y/o aumentan el dolor en una mujer con vulvodinia.

El dolor es más que un dolor físico

También hay dolor emocional, y dentro de este hay mucho miedo de no poder disfrutar de una vida sexual plena, o lo que se piensa o espera que es “normal” en una relación sexual. En varios casos, pasa que se añora esa vida sexual previa a que llegara el dolor. Sin embargo, siempre cuestiono y pongo sobre la mesa la pregunta, ¿qué es normal? ¿Para quién?

Llevo casi ocho años con esta condición, y durante este tiempo he tenido tres parejas serias, contando la relación que tengo ahorita. Por lo que he vivido distintas experiencias con mi dolor en torno al sexo. Lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo. Pero, ¿saben qué? Todos tenemos experiencias buenas, malas, bonitas y feas con el sexo. El sexo no es perfecto, y no es como lo representan en las películas románticas o en la pornografía. El sexo no es un performance, es una experiencia. Y entre más dejemos atrás la idea de que existe una fórmula perfecta para vivir el sexo, más lo disfrutaremos en su totalidad. Recordemos que la intimidad y el sexo no son lo mismo. Cada pareja vive su intimidad a su manera. Esto es algo que he aprendido en estos años, y que me ha ayudado a lidiar con mi vida sexual de una forma positiva. No ha sido fácil, por supuesto, se requiere de un trabajo interno y constante muy fuerte. Un trabajo que no se hace solo; la contención es crucial para lograrlo. 

El mito más grande del sexo es creer que el sexo es solo penetración pene/vagina. Y que el sexo comienza con una erección y termina con una eyaculación. Esta idea es completamente falocentrista. ¿Dónde entra el placer femenino en este panorama? Existen muchísimas actividades sexuales que no requieren necesariamente de coito, y que quedan como en un segundo plano, ya que no las exploramos lo suficiente. Mi invitación es: exploremos más. 

Consejos prácticos para vivir una vida sexual plena (tengas vulvodinia o no)

  1. La comunicación es la clave. No es una plática de sólo una vez y ya. Requiere de mucha paciencia, de prueba y error, de conocimiento, de confianza, de respeto y empatía.
  2. Recordatorio. De nuevo, el sexo no solo es penetración. Hay muchas otras maneras de dar y recibir placer. 
  1. La autoexploración es básica. Cuando conocemos bien nuestro cuerpo podemos tener mejor control sobre él. El saber dónde se localiza el dolor y decírselo a tu pareja es muy importante. Así como hay que decir dónde nos gusta que nos toquen, también decir dónde no nos gusta que nos toquen.
  1. La masturbación fomenta una mayor consciencia en el cuerpo, y es un factor clave y positivo en la estructura de la sexualidad de la mujer. 
  1. La fisioterapia de piso pélvico es el tratamiento que mejor funciona para cualquier tipo de dolor sexual. 
  1. Los dilatadores vaginales ayudan a relajar los músculos de la vagina. A veces el tamaño del pene puede ser un factor de dolor, por lo que estos son grandes aliados. Ojo: un fisioterapeuta de piso pélvico te tiene que enseñar a usarlos. 
  1. Usar lubricante NO es algo malo, todo lo contrario. Les recomiendo probar el vulva balm 100% natural de mi nueva marca @peaceintimatecare.
  1. Usar compresas de hielo post sexo. El hielo ayuda a desinflamar en caso de que haya algún tipo de dolor después de la penetración. 
  1. Terapia sexual. Como ya lo mencioné arriba, la contención es crucial. Ir a terapia y/o a talleres con un psicólogo/sexólogo es muy importante. Les recomiendo a la Dra. Fabiola Trejo.
  1. La información es poder. No dejen de leer y de buscar libros sobre el sexo. Son grandes herramientas y guías de vida, e invitan a tener una conversación en torno al tema con la pareja. Recomiendo el libro Come As You Are, de Emily Nagoski

Es completamente normal tener pensamientos negativos cuando se vive con dolor. No es fácil dejar de creerle al monstruito que habita en la mente, por ende seguimos alimentándolo. La única solución es dejarlo morir de hambre. Los pensamientos son sólo eso, pensamientos. No es la realidad. El problema es que si los llegamos a creer tanto, entonces sí se convierten en nuestra realidad.

Esto es lo que he aprendido para despertar los pensamientos positivos y que la vulvodinia no se apodere de mí:

  1. Mindfulness: la meditación y el estar presente es el mejor aprendizaje de la vida.
  2. Mantras del día: soy una mujer sexy, y sí puedo expresar mi sexualidad como mujer. Lo repito todos los días cuando me despierto y cuando me voy a dormir.
  3. Cultiva el optimismo: vibra en amor y deja ir lo tóxico en tu vida, incluyendo a personas.
  4. Reconoce y acepta: que no eres perfecta y está bien. Hay que decirle adiós a las expectativas que nos ha impuesto la sociedad. ¡Tu imperfección es perfecta!
  5. Ser vulnerable NO es sinónimo de debilidad.
  6. Eres tu propia enemiga: no seas tan dura contigo misma, y no te sientas culpable.
  7. Escape sano: usa el baile, la pintura, la música, el ejercicio, los libros… lo que sea que te motive a tener un tiempo y espacio sólo para ti.
  8. Celebra los pequeños momentos: aunque vayas pasito a pasito, los momentos que te hacen sentir bien merecen aplausos.
  9. Haz pausa y sonríe: no olvides sonreírte a ti misma.
  10. Know your worth, then add tax.

La sexualidad es parte de la naturaleza de ser mujer, puede que se encuentre apagada a momentos, pero eso no significa que no exista. Cambia el chip, y cambiemos juntas el chip de los hombres también.

Repite conmigo: Merezco ser amada, deseada y querida por una pareja. Aún con un reto que me puso la vida, me acepto y lo reflejo con amor en todo lo que me rodea. 

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