Now Reading
Cómo llevar un duelo por muerte de Covid 19

Cómo llevar un duelo por muerte de Covid 19

Si un familiar o alguien cercano a ti ha muerto por Covid 19 recibe un fuerte y caluroso abrazo. ¡Cómo nos ha hecho falta ese contacto físico en estos tiempos! De hecho, es una de las peculiaridades de los duelos actuales; la falta de contención y validación social que hay al respecto. 

Lo que debemos de hacer ante un fallecimiento por esta causa es tratar de elaborar tu proceso de duelo tal y como lo hubieras hecho por cualquier otra causa de muerte. En nada consuela el saber que han muerto muchos porque tu ser querido no es una cifra, ni una estadística. Es parte de tu vida. Aunque el fallecimiento sea a causa de una pandemia, el duelo no es algo colectivo es totalmente individual. 

Lo recomendable es tratar de vivir lo más sanamente posible las 5 etapas en el proceso de duelo. Etapas conocidas como Kübler-Ross, en memoria de la fundadora de la Tanatología Elisabeth Kúbler-Ross: negación, rabia, negociación depresión reactiva y aceptación.

Este proceso toma tiempo ya que no hay duelos expres o de microondas y no puedes esperar a tener el apoyo o consuelo social para sentir que es real y sí está pasando. De hecho, la muerte de un ser querido nos confronta con que, aunque la herida te la haya causado alguien más, hoy es tuya y te corresponde sanarla a ti. 

Negación en Covid: Esta primera etapa se ha visto prolongada en estos meses porque los familiares y deudos no han podido ver el cadáver, despedirse ni llevar a cabo los rituales que normalmente tenemos como sociedad. Duelamos en tribu y nos hace falta escuchar, ver y sentir la empatía y solidaridad de los nuestros. Todas estas características tan especiales no ayudan a salir de la negación en el tiempo recomendado que es alrededor de tres meses. 

Rabia: Esta etapa se vive muy intensamente porque el enojo es proyectivo y aquí las circunstancias del país hacen que las personas heridas viertan su enojo con los médicos, los hospitales, las autoridades y sus disposiciones, Dios y ellos mismos. El enojo vuelto hacia sí mismos se llama Depresión.

Negociación: Es una etapa en la que estamos tratando de transar con la vida. Hacer cosas para que esto no haya ocurrido o no vuelva a ocurrir. Intentamos medicina alternativa, caminos espirituales y muchos “toma y daca” con las circunstancias.  En esta etapa es muy bueno recomendar libros que hagan las veces de tanatólogos de buró para ayudarlos a entender lo que les pasa y regresar un poco de paz a sus corazones. 

  • Bibliografía Recomendada:
  • Cómo curar un corazón roto Gaby Pérez Islas Ed. Diana
  • Elige no tener miedo
  • La niña a la que se le vino el mundo encima

También se sugiere escuchar podcast Después de la pérdida en Spotify  y ver Tanatotips en Youtube que son pequeñas cápsulas para aprender a vivir un duelo sano. 

Depresión: Estamos expuestos constantemente a noticias tristes en los noticieros. A cifras mortuorias en redes sociales y a que el Covid sea el único tema de conversación en casa. Esto agota, y sumado a una pérdida personal te puede llevar a una depresión reactiva. Es decir, reaccionas con depresión por haber perdido al objeto de tu afecto ( familiar, amigo, trabajo, sueño o libertad). Conviene estar informado, pero no saturado y tratar de irte adaptando sin creer que esto pasará pronto sino entendiendo que esto también es la vida y que no podemos ponerle pausa a la nuestra esperando que esta “cuarentena” acabe lo antes posible. 

Aceptación, no significa que te guste lo que ocurrió,sino que dejas de estarte peleando con ello. Entiendes que sí pasó, pero ya pasó. 

La pandemia nos ha afectado a todos. Incluso a los directores de empresas que económicamente han ganado mucho con esta contingencia, también han perdido seres queridos y libertad de movimiento y asociación en su familia. Nadie gana con una calamidad así.  

Tenemos que hacer un recuento de los daños, saber si estamos informados o saturados de información. Si te interesa ver las noticias busques un resumen solamente una vez al día o en redes sociales, pero solo una vez, no estés todo el día conectada a la televisión. Tu hogar no puede ser el foro de un noticiero porque entonces vas a vivir en muchísima angustia, con tristeza y ansiedad todo el tiempo. Busca estar sintonizando un canal de esperanza. La palabra esperanza quiere decir espera, entonces busca tener una espera alegre en lo que la situación mejora. 

Igualmente, la mayor recomendación de cuidado es no salir de casa, sin embargo hay personas que han adoptado una posición extrema de esta recomendación. Toma en cuenta que tener cero estrés es la muerte, los seres humanos siempre vamos a tener estrés. Esta emoción puede ser positiva, piensa en las cuerdas de un violín: si las cuerdas están totalmente tensas en el momento en que pasas el arco revientan, si tienes las cuerdas totalmente lánguidas no se puede sacar música. El estrés no es cien por ciento malo, nos mueve, pero debemos tener las precauciones y tener juicio. 

No permitas que tu mente vaya más rápido que la vida, intenta ir un día a la vez sabiendo que estás haciendo lo correcto, con esperanza, teniendo una actitud positiva y sabiendo además que no eres el candidato más viable a que contraigas el virus si tienes un buen estado de salud. 

Si estás teniendo pensamientos catastróficos, si estás abandonando toda disciplina y rutina, si estás cortando tu contacto con el exterior o si tienes mucho miedo; hay tres áreas indispensables que debemos que cuidar: la alimentación, que alguien deje de comer o que esté comiendo todo el tiempo es peligroso, ¡aguas con los extremos! El sueño, dormir todo el día o no dormir para nada; y en los adultos el desempeño sexual, si no hay líbido y están en una edad en la que debiera haberlo también hay que tener cuidado porque se está perdiendo el disfrute por la vida. Hay personas que no les sabe la comida, pero no porque tengan COVID, sino porque no están conectados, están enfocados en el miedo y el miedo se mueve en un tiempo futuro, no en el presente. 

Cuando tú empiezas a sentir que estás experimentando estas situaciones es bueno que pidas ayuda y te acerques a una persona que te ayude a controlar esos miedos, que te serene y que te de técnicas de atención consciente y plena para poder estar en el momento y con claridad en el presente ante nuestra situación actual. 

Si tú al contrario del promedio te sientes contenta trabajando en casa, con menos eventos sociales o sin tener que desplazarte largas distancias, eso no debe generarte culpa porque no significa que estés de acuerdo con la pandemia o contenta de que esté pasando y haya un semáforo rojo, sino que los cambios que se han aplicado a tu estilo de vida le vienen mejor. 

Las emociones simplemente son y hay que aceptar lo que sentimos, nada más hay que tener mucha consideración para quien la está pasando mal, para quien ha perdido su trabajo, quien ha perdido un ser querido, y no podemos andar por la vida pisando el dolor de los demás, hoy más que nunca es necesario que seamos empáticos y profundo en nuestros comentarios, acciones y en nuestro actuar. 

Finalmente, ¿cómo mantener la esperanza? Yo creo que hay que ver la historia. Si conocemos los hechos históricos sabemos que el ser humano tiende a salir adelante, somos sobrevivientes, el Holocausto nos lo prueba, también la segunda guerra mundial, las guerras civiles, y aquí en México la generación que vivió el terremoto del ochenta y cinco o más recientemente en el 2017. Todos esos sucesos en la historia prueban que no hay invierno que dure para siempre y que, por oscura que sea la noche, siempre amanece. 

Hay que recordar eso, hay que sacar positivismo, pero no un positivismo tóxico que sea aquel que no te permita nunca sentir o caerte, puede ser que haya días en los que nos sintamos más apachurrados, más tristes sin embargo hay que agarrarnos de la historia y de los casos de éxito que han habido. El hecho de que ya hay una vacuna y que en otros países se está poniendo el ejemplo de cómo se está realizando esta campaña de vacunación sin duda nos da esperanza. Personalmente creo que ya falta menos, y son tres palabras que le meten muchísima esperanza a lo que hacemos: Ya falta menos, hay que repetirnos eso.


Sigue a Gaby Pérez Islas en todas su redes sociales: Instagram, Facebook, Twitter, Youtube y Spotify.

© Copyright 2020 Romina Media. Aviso de privacidad