¿Cómo las heridas del tiempo se reflejan en tu rostro?

El tiempo, esa variable que nunca se detiene, pero que si la sabemos manejar a nuestro favor, es una gran herramienta para disfrutar y vivir con más consciencia la vida. Las arrugas, las coloraciones incluidas las ojeras, la flacidez del rostro, aunque no lo creas, traen un mensaje más profundo que leer, que solo decir que ya es la edad, el cansancio u otro factor al que le podamos colgar el milagrito.

Hola, soy Renata Roa y son una fanática de verle la cara a la gente, de manera literal. Muchos me preguntan que de qué va mi profesión. Y aunque a veces me encantaría describirla de una manera más divertida y hasta mística, termino diciendo que como tal, solo ayudo a descifrar el mensaje que el alma está diciendo a través del rostro.

Así como lo lees, en él se albergan todas las lecciones, mensajes, posibilidades y sobre todo heridas que a veces hay que reinterpretar para viajar más ligero. En esos 44 músculos, hemos escrito nuestra historia y sobre todo, hemos puesto los cimientos de nuestro futuro. Porque, de nuevo, me gustaría sonar más mística, pero no hay que ser adivinos para poder ver lo que ocurrirá si no hacemos ajustes importantes en nuestra vida, y más allá de ella, en cómo la vemos y opinamos de ella.

Pero regresando a la premisa del tiempo, en el rostro es interesantísima su relatividad. Me ha tocado analizar caras jóvenes de años, pero con una carga tan fuerte que han marchitado el alma de quien la porta.  Otras que, a sus 95 años, las líneas de expresión casi son imperceptibles porque brilla más su sabiduría, compasión y ganas de vivir y eso logra opacar cualquier paso de los años. Eso en realidad es envejecer con dignidad, y va más allá de la parte estética, es la dignidad emocional. Esa que logró descubrir qué de lo importante, es realmente importante. ¡Y vaya que eso solo se aprende con el paso de los años!

Uno de mis grandes retos ha sido demostrar que el rostro es una fuente inagotable de información y conexión con uno mismo. Nos dejamos ir por estereotipos de belleza que en vez de darnos fuerza y orgullo, nos llenan de prejuicios e inseguridades. Por eso hoy, que me estás leyendo, te invitaría a que realmente te observaras. Que fueras por ese espejo o hasta por esa última selfie que te sacaste y realmente te vieras. ¿Qué ves ahí? ¿Qué te está diciendo tu rostro? ¿tu alma?

A mi me gusta verlo como el estado de cuenta al que tienes acceso para verlo en cualquier momento. Existen ocasiones que le debemos a nuestra alma porque muestra tristeza, enojo, decepción y es lo que opinamos hasta el momento. Otras tantas nos dice, venga, estás entendiendo a qué viniste y hay un brillo hermoso en los ojos y en la piel. Pero en cualquiera de los muchos casos, es increíble ver que la vida no se mide por qué tanto saldo a favor “la suerte” nos ha dado. Más bien, la capacidad que tenemos de convertir esos eventos dolorosos; sí, esas heridas de guerra que dejan marcas, en medallas de guerra. 

En la filosofía taoísta se conocen como perlas de la vida. Una perla se forma cubriendo de nácar a ese algo que pudo haber matado a la ostra. Lo hace tantas veces que llega un punto en donde se forma una valiosa, hermosa y perfecta joya. Lo increíble es que algo que pudo haberla matado, de la nada, se volvió lo más bello de ella. Esas son las heridas de guerra. Algunas pareciera que nos matarán y que no existe manera de agradecerle a quien tiró del gatillo. Pero si logramos sacar su riqueza de la experiencia, ¡nos podemos volver millonarios en sabiduría, y eso se nota también en el rostro!

Ahora, la teoría suena bonita, pero llevémoslo a la práctica y empieza a dialogar contigo desde otro lugar. Observa tu cara y detecta cualquier cosa que te llame la atención. Hacer una lectura es algo que se tiene que hacer en conjunto, pero será divertido que vayas descubriendo algunas cosas que el lenguaje del rostro dice, porque la cara habla, pero a veces grita.

Ojeras: Hay que diferenciar si son de cansancio, lo que implica que son temporales, o llevan un tiempo ya en tu cara. Ellas nos invitan a que vayamos al pasado para confrontar cosas que nos duelen aún y que no hemos podido soltar. Estas coloraciones moradas nos recuerdan que hay que fluir con la vida y cuando estamos aferrados al pasado, eso no puede ocurrir.

Arrugas que salen de la nariz y van a la boca: Se conocen como las líneas del propósito. Mucha gente me dice que estas arrugas salen cuando sonríen. La realidad es que cuando una persona sabe cuál es su propósito en la vida, no hay forma que no sonría y goce la vida. Hay que tener cuidado que no sean muy marcadas, porque eso significaría que la persona está estancada. Tienen que estar presentes sin ser algo muy marcado.

Líneas en el entrecejo: Es común pensar que esta arruga sale porque la persona es enojona. Y sí, el efecto es que puede ser impaciente, irritable y a veces explosiva. Pero la causa puede variar dependiendo del largo. Entre más larga es la razón de su existencia, es que su dueño es alguien muy preocupón. Entre más corta, más relacionada está con la emoción de la ira. Esta(s), porque pueden llegar a ser hasta tres, sí deberíamos de suavizarlas y lo podemos hacer meditando, teniendo un diario de catarsis, haciendo ejercicio o cualquier forma de reducir la reactividad.

Líneas que salen como lágrimas: Se conocen como líneas de amores perdidos. Ellas siempre me han generado una curiosidad en particular porque pensamos que una pérdida tiene que ver con cosas externas, y sí, puede ser un camino que requiere de su respectivo proceso de duelo. Lo interesante es que pocas veces consideramos que la persona también se pudo haber perdido y es una invitación a que se recupere y se ponga como prioridad.

Granos: Cualquier brote de juventud puede hablarnos de un tema hormonal o hasta de estas mal pasadas con la alimentación. Pero existen unos que nos cuentan que hemos perdido nuestra armonía emocional. Es un lenguaje tan claro y escandaloso que es cuando regresamos a nosotros a vernos.

Facciones: Cada una tiene un significado en particular que puede volverse nuestro mayor talento o peor defecto. Es interesante leerlas en conjunto para hacer una interpretación más precisa y sobre todo para entender cuál es el mensaje que nos quiere dar. Ellas nos hablan acerca de talentos y personalidad.

Resto de arrugas: En general son nuestra brújula emocional para festejarnos o bien para decirnos que tenemos que ajustar el camino. Hay que quitar la creencia que son signos de envejecimiento. Son líneas que salen por sobre utilizar una emoción. Hay unas muy lindas y otras que valdría la pena corregir el patrón de pensamiento para nutrir el corazón.

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