Chula The Clown sobre cómo la sexualidad es un universo lúdico

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Es difícil encontrar las palabras que describan lo que sentí al ver por primera vez a Chula The Clown en el escenario. Estaba emocionada de estar ahí, observando cada uno de sus movimientos. Su show Perhaps, perhaps… quizás ha sido de lo mejor que he visto. Todos y cada uno de los movimientos que hace Gaby Muñoz como Chula en el escenario provocan una reacción. Lleva al público de la risa al asombro,  de la melancolía al llanto, ¡y risa otra vez! Su show es una montaña rusa de emociones y toca a la audiencia de maneras sumamente humanas: con un gesto, una mirada o un sonido que dice todo y sin decir una sola palabra. Salí del teatro queriéndole contar a los demás lo que había visto y sentido, así que cuando supe de Dirt! (el show que tuvo el año pasado) llevé a mi mamá, a mi hermana y a mi novio a verla. Todos lloramos durante el show (si, somos una familia de lágrima fácil). 

Este 2020, Gaby Muñoz cumple 10 años de trayectoria. Estudió letras y su profesor le dijo: “No sé qué estás haciendo aquí, esto neta no es para ti. No entiendo nada de lo que escribes… tu mente…te contradices todo el tiempo. ¿Por qué quieres estar aquí?” Y le sugirió unos talleres de teatro en la universidad. Estudió teatro en Londres, vivió en Montreal donde conoció a una persona que la conectaría con Cirko de Mente en México. “Me dijeron ‘tenemos una noche y te damos siete minutos, ¿los tomas o los dejas?’ y pues dije los tomó. Por ahí está el video de esa actuación, que es una joya porque al final de mis siete minutos se escucha una ovación… ¡y obvio es mi papá (risas)! A partir de eso empecé a armar mi historia.” 

Gaby sabía que lo suyo no era el teatro clásico, tampoco el teatro musical; quería moverse pero tampoco era el arte circense: quería combinar todo eso pero no sabía cómo. “Cuando empecé a estudiar clown sentí por primera vez que estaba llegando a un lugar a donde podía pertenecer, donde mi existencia era válida, abrazada y festejada. Siempre he buscado ese sentido de comunidad y nunca lo había podido encontrar.” Hubo un momento que la marcó cuando entendió que la gente se estaba riendo de ella y no con ella. “Fue delicioso, recuerdo esa sensación y decir “¡qué chido está esto!” No sé cómo explicarlo pero de pronto si me salgo de quién soy.” 

El expresar sin juzgar, la capacidad de asombro, el sentirnos cómodas en nuestra propia piel,  es resultado de la libertad con la que se maneja Gaby Muñoz a través de Chula The Clown. Pero, ¿qué es la libertad y cómo se siente? ¿Cómo se quitan esas ideas y prejuicios sobre lo que nos dicen que está bien o mal acerca de nuestros cuerpos? Y, ¿cómo logramos esa conexión con nuestro cuerpo para vivir plenamente nuestra sexualidad? Platiqué con Gaby y esto fue lo que me dijo.


Foto: Karla Lisker

En general, solemos reducir la comunicación a la palabra, ¿en qué momento te diste cuenta que querías usar tu cuerpo para comunicar?

Lo que más me gusta, o tiene más sentido en mi exploración, es la dualidad de las cosas. No me gusta copiar o repetir imágenes con mensajes o hacer las cosas literales, me gusta mucho que cada quien pueda tener su interpretación de sentimientos o emociones muy clichés, o sea la mujer que está vestida de novia esperado al galán es lo más cliché que puede haber. Al no explicarlo con palabras me hace tener que entrar a un universo lúdico, de juego, donde mi cuerpo tiene que contar una historia que tiene que ser la historia de todos y deja de ser la interpretación de lo que a mí me pasó para que  todo el mundo pueda relacionarse. 

No estoy muy segura de cómo me preparo físicamente porque no es como que tenga una técnica, pero sí creo que una parte fundamental de mi como artista escénica surge a partir de la observación, y eso es como el punto número uno. Amo ver a los demás, amo ver las dinámicas de las otras personas, los cuerpos, me fijo mucho en cómo camina la gente, si tienen las piernas abiertas o cerradas, ¡amo ver esos detalles! y creo que poco a poco los voy metiendo en mi personaje pero tampoco lo hago tan consciente. 

Chula es una extensión muy clara de quién soy, por eso no me cuesta tanto trabajo jugar con ella porque es solamente permitirme ser yo de una manera un poco más amplificada.

¿Cuál es tu relación con tu cuerpo? ¿Cuál es tu vehículo para expresar tu sexualidad?

La relación con mi cuerpo ha sido bastante compleja porque a los 17 años estuve en coma un mes. Después de eso fue despertar y la recuperación me costó muchos años y muchas cicatrices tanto físicas como emocionales. Eso fue en un momento de desarrollo y experimentación. En el momento que tienes 17 años, es cuando estás averiguando qué onda con tu sexualidad, tu sensualidad, con tu género, lo que es ser mujer y lo que quieres siendo mujer. Lo negué y cerré ese capítulo. Dije voy a alimentar otras áreas porque no tengo tiempo de sentarme a llorar, voy a alimentar mi corazón, mi alma y mi cabeza. Me dejé ir con una energía muy determinada a lo que quería hacer, cómo lo quería hacer y conseguir lo que quería y muchos años después me di cuenta de la desconexión que tenía con mi cuerpo, con mi feminidad, y con mi yo mujer. 

Le he trabajado muy duro como para quitarme esos miedos de encima, para mostrarme, para también ver con ligereza lo que me pasó y decir, ¡qué maravilla que me pasó! Si alimenté lo que tenía que alimentar para sobrevivir en ese momento pero ahorita ya no me sirve, ahorita ya no me sirve seguirlo negando y ponerlo de lado, entonces tampoco hay una culpa y es decirle a mi Gaby de 17 años “esta bien, lo hiciste como pudiste porque estabas sobreviviendo”. 

A mis 39 años ya estoy en otro lugar conmigo. Hoy sí me sirve ver cómo me afectó, cómo me dolió y no tener tanta prisa para lograr otras cosas. Estar en contacto conmigo y forzarme a ser quien soy es lo más bello que me ha pasado, también es bello ver que no te define una cosa sino que hay etapas para todo. El que lleves negando tu cuerpo y no te guste verte por muchos años, no significa que así tiene que ser para siempre, lo bonito es estar en sintonía, escucharte y ver lo que te está pidiendo tu cuerpo ¡y también está padrísimo poder escucharlo! Es tener una relación de compasión y empatía con uno mismo, porque al final todos estamos ahí en la ola tratando de sobrellevarla. 

Y también vivimos en una sociedad bastante machista, donde también entre mujeres somos crueles las unas con las otras, entonces también aligerar, no de una forma condescendiente, simplemente si alguien te echa un mal comentario siempre mandarle buena vibra y dejarlo ir.

¿Qué es la sexualidad para ti?

Buena pregunta…creo que por mucho tiempo pensé que lo físico, pero creo que tiene que ver con una jiribilla extra. Hay algo que tiene que ver con una conexión de tres cuerpos, o sea no de tres cuerpos al mismo tiempo (risas), pero como del cuerpo pensante intelectual, con el cuerpo emocional, como con el cuerpo físico, hay algo en esos tres que despiertan algo mágico que no se puede palpar necesariamente pero estos tres cuerpos están en fusión…no se cómo explicarlo, pero definitivamente no me parece que es solamente algo físico.

Igual cuando algo te prende, bueno a mi no me prende alguien nada más porque diga “¡ay que guapo!”, sí puedes decir eso pero no hay algo dentro de ti, que para mi es la sexualidad haciendo clic, que es cuando te prende muchísimo ese otro ser…y luego ya culmina en lo que tenga que culminar, pero no me parece que solo sea en algo corporal. Me pasó con una amiga, y las dos lo hablamos, porque no necesariamente quería coger pero si me siento muy atraída, no se si estoy medio enamorada y me dijo que le pasaba justo lo mismo, como que no hay algo romántico pero hay una fascinación por la una y la otra, pero no es algo tampoco sexual.

Flores: @dossofías

Esta pregunta va un poco ligada a eso, ¿cómo le das salida a tus deseos?

Por la misma separación que viví con mi cuerpo femenino y mi sexualidad/sensualidad pues cancelé los deseos. Siempre fui como la amiga chistosa que se lleva bien con todos los hombres y tiene amigas muy guapas, yo no me consideraba una de ellas, entonces a partir de eso me fui armando un si me gusta esto o no me gusta, y lo fui aplicando hasta que estuve muchos años soltera y conocí a mi esposo y con él sí descubrí una cosa más de juego, de fluir, y entonces me di cuenta que esa rigidez que antes tenía ahorita ya la dejé ir. Pero si tiene que ver con que estoy mucho más conectada con mi feminidad y sentirme cómoda con quien soy. 

Me ha ayudado mucho que dentro de lo que hago es una manera muy padre de curar y sanar esas inseguridades. Si de pronto me bullean en mis shows porque salgo en calzones y se me ve la panza o se me salen las lonjas, pues enhorabuena porque la provocación para el payaso es la mejor herramienta entonces es un poco como darme de comer, entre más me joden me dan ganas de enseñar más y es maravilloso porque eso realmente lo sana y es una libertad. Cuando estoy ahí no hay ninguna clase de juicio o conciencia social. Eso me ha ayudado a mi, a Gaby, a relajarme mucho, a compartir mi cuerpo. El que mi esposo sea de Finlandia y vayamos a tantos saunas, en el sauna también hay una libertad, yo traía mi mexicanita adentro tapadisima como en traje buzo y todo el mundo desnudo, desde mujeres embarazadas, mujeres que habían tenido cáncer, niñas de once años, viejitas de ochenta años… todas desnudas sin esa fijación del cuerpo, entonces hasta que me atreví realmente a hacerlo fue un ejercicio delicioso decir: “estoy rodeada de mujeres, todas con cuerpos distintos con una diversidad de colores, olores, pieles, pelos, situaciones y todo se siente bien”.

¿Crees que el cuerpo guarda las cosas de la misma manera que la cabeza o el corazón? ¿Cómo trabajarlo?

Sí, definitivamente. Creo que hay una memoria corporal, yo me doy cuenta al expresarme con el cuerpo de emociones de tristeza o soledad que conecto no de forma intelectual con la razón y decir “acuérdate de este momento cuando…”, más bien mi cuerpo sabe sentirlo solo y lo recuerda. Y hablando con mi mamá, que es médico, ella me preguntaba mucho eso: si realmente siempre tenía que pensar en algo triste o en algo eufórico para que mi cuerpo lo exprese y pues no, porque también es un recurso que se agota porque puedo pensar en la muerte de mi abuela, pues ya lo tengo resuelto de alguna manera, y tal vez puedo llorar dos minutos, pero llorar 300 shows tienes que construirte otra fuente de alimento. 

Entonces es averiguar cómo hacerte de esos recursos propios donde las cosas sigan teniendo resonancia contigo y tu cuerpo. Mi mamá me dijo que sí hay unas cosas genéticas, tenemos una células de la memoria corporal entonces, por ejemplo, cuando le agarras la cara a un bebé recién nacido su cuerpo se va a acordar de esa sensación, por eso es tan importante que tengan contacto con la mamá, entonces eso me pareció fascinante porque yo de alguna manera lo siento y lo creo de una manera no científica, cuando me enteré que el cuerpo tiene este tipo de células espejo me pareció increíble.

¿Cuándo te sientes cómoda en tu propia piel?

Pues casi siempre, me siento cada vez más cercana a quien soy y me gusta ser quien soy, todavía tengo mis luchas y mis terapeadas por supuesto, donde voy descubriendo lo que me pasó, por qué me pasó, cómo me paso, y mis procesos de sanación también porque he necesitado muchísimas cirugías de reconstrucción. Entonces confrontar una de estas nuevas etapas siempre va traer recuerdos del pasado y mucha ansiedad y después recuerdo que hay una cajita mágica dentro de mí en donde nada más yo tengo acceso y todo lo demás son vehículos, pero a esa cajita solo puedo entrar yo y ahí estoy bien.

Gaby, ¿hay algo que te de pena?

Si, me da pena fanear; me emociono pero de forma contenida. También me da mucha pena no acordarme de la gente, estar platicando con alguien y no saber quién es y después enterarme, eso me da mucha pena. Fuera de eso pocas cosas: no me da pena hacer el ridículo, no me da pena caerme, no me daría pena si se me llegara a salir una chichi, no me da pena que se me salga un pedo (ríe). 

Al final es entender que todo es un juego, y la sexualidad ¡uno delicioso!

Romina Sacre

Romina Sacre cree que la vida es para disfrutarla y compartirla pero sobretodo para reírse.

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