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Body Sex: un taller para conocerte, masturbarte y hacer las paces con tu placer.

Body Sex: un taller para conocerte, masturbarte y hacer las paces con tu placer.

Conocí a Fabiola en una cabina de radio, era nuestra colaboradora de sexo. No fue la primera vez que conté con contenido de este tipo, pero sí la primera vez que escuché cosas desde un ángulo distinto. Fabiola no hablaba de los temas que siempre se abordan en sexología, ni le interesaba adoctrinar. Fabiola me hablaba de placer, del acto revolucionario que implica sentirte cómoda en tu piel. Me habló también de estructuras patriarcales que, sin verlas ni tenerlas conscientes, afectan nuestra relación con el placer. Me habló también de mi cuerpo, que yo soy mi cuerpo y no es algo separado de mi mente. Pocas personas me han causado tanta impresión e interés como Fabiola, y por eso quise compartirles un poco de ella, sus talleres y Body Sex, una herramienta revolucionaria que es mucho, mucho más que un taller de masturbación.

¿Cómo fue que llegaste a tu primer taller de body sex?

Me encargaron hacer un manual de una editorial para mujeres que fuera muy práctico de cómo poder tener más y mejores orgasmos. Yo ya estaba trabajando estos temas y daba talleres, pero desde el discurso tradicional de información, lo típico que se trabaja en la sexualidad. Cuando me encargan ese libro me empiezo a dar cuenta que hay muchas cosas que sé en teoría sobre disfrutar sexualmente, pero no había explorado muy bien. 

Haciendo investigación para el manual me topo Betty Dodson, una mujer que habla del placer de una forma que a mi jamás me habían hablado. Vi que hablaba con las personas sobre cómo saber si tuve un orgasmo o ¿cómo puedo tener mejores orgasmos? y hablaba de forma muy específica sobre técnicas de masturbación de forma muy concisa y muy clara, que ni la investigación que yo llevaba en la academia, ni en la práctica de dar talleres había encontrado. Su conocimiento estaba más enfocado en las mujeres, en representar nuestra experiencia. Entonces empecé a hacer un proceso más profundo de exploración personal y me di cuenta de lo cierto que era: eran preguntas que nunca me había hecho, son cosas que reconozco en mi experiencia pero las había normalizado como el hecho de que es más complejo tener un orgasmo, que a veces no sepas si tuviste o no un orgasmo, que te masturbes o te intentes masturbar y te sientas insegura, sin ganas o tal vez que no sientas nada. Ningún libro o investigación tradicional sobre sexualidad lo abordaba y cuando yo descubro a esa mujer me doy cuenta que ella lleva desde los años setenta trabajando esto y a mis 24 años ¡me explotó el cerebro! 

Creo que esa premisa es lo que mueve mucho mi trabajo: ¿Por qué nadie me dijo que la forma en la que disfruto, o no, de mi sexualidad no es normal? No tendría por qué batallar diez veces más para disfrutar como alguien que tiene un pene. ¿Porqué nadie me dijo que yo no soy el problema y no es que esté descompuesta sino que la forma en la que tenemos relaciones sexuales no está diseñada para que yo disfrute? ¿Por qué nadie me dijo que el hecho de que mi corazón se rompa tantas veces, que las relaciones en pareja muchas veces no funcionan, no tiene que ver con que yo tengo algo malo sino con una cultura que oprime a las mujeres a través de prohibirles y reprimir su placer?

Fue una avalancha de conocimiento empezar a ver la sexualidad completamente desde el placer y no desde el miedo, la culpa, o la vergüenza que son los ejes que rigen la forma en la que entendemos el discurso dominante la sexualidad. El típico “no cojas porque te vas a embarazar” o “te van a pegar algo”, “te van a usar” totalmente desde el miedo y si lo haces te tienes que sentir culpable y si te gusta te tienes que sentir avergonzada porque eso es nada más de… cualquier calificativo despectivo para las mujeres, no es de una buena mujer. 

Entonces Betty anuncia estos talleres, pero yo no terminaba de entender de qué se trataba y creo que eso pasa mucho hasta la fecha cuando trato de explicar un poco de lo que tratan los talleres, no tomas el sentido completo hasta que vives la experiencia. Yo sabía que iba a ir a un lugar en su departamento en Nueva York, íbamos a estar desnudas y nos íbamos a masturbar pero ya vivir la experiencia me cambió por completo.

De lo que he leído y que me has compartido, mucha gente cree que es una mini orgía personal: llegas, te masturbas y te sales, y por lo que se me atrevería a decir que es un trabajo casi espiritual y mucho más profundo. Digo, sí hay una parte de masturbación pero no es lo único, es conocer tu cuerpo, tocarte y reconocerlo ¿no?

¡Sí, justo! A mi me encanta que fue una parte en la que yo ya venía estudiando la sexualidad, y de hecho quería estudiar una maestría en sexologia, porque era la único que yo entendía que había como posibilidad. Cuando descubro todo ese otro lado, me doy cuenta de que hay algo de lo que no estamos hablando. No estamos hablando de la experiencia de las mujeres: la sexualidad como la entendemos hoy no representa lo que tenemos que pasar en nuestros cuerpos, lo que tenemos que pasar en nuestras relaciones, nuestras historias; por eso no pega el: “disfruta”, “déjate llevar”, “no te sientas culpable, “tu nada más hazlo y veras como te vas a liberar”. Yo me cuestionaba y decía ¿por qué a mi no me pasa eso? y es justamente lo que me han dado estos talleres, tanto tomarlos como facilitarlos: darme cuenta que en mi cuerpo se atraviesan historias, experiencias, y conocimientos; que es algo que yo trabajo mucho que se llama justicia intima y habla de todas estas desigualdades de género, clase, raza que se están moviendo constantemente en el sistema en el que vivimos y nosotros las estamos “acuerpando”: aterrizan en nuestro cuerpo y nos las llevamos a la cama. 

Y justo es eso, Body Sex es un taller en el que sanamos la relación que tenemos con nuestros cuerpos, hay a mujeres que les gusta ver temas espirituales, hay otras que les gusta nada más temas individuales. Siempre les digo que cada quien puede ponerle el aderezo que quieran: si quieren conectar con el universo, la pachamama, las diosas, lo que quieran es su rollo porque viene desde sus propios conocimientos, lo importante es que cuando hablamos de placer hablamos de un regreso a nosotras mismas, de habitar nuestros cuerpos completamente; porque nuestros cuerpos han sido colonizados por la cultura, por la historia, por la política, por la economía, y esto hace que no estemos a gusto con nuestros cuerpos, que no los conozcamos. Lo que trabajo mucho cuando hablo de orgasmos es el cómo es posible que dudemos, porque es una de las preguntas que me repiten constantemente: ¿Cómo sé si tuve un orgasmo? ¿Cómo es posible que una función tan natural del cuerpo no se pueda identificar? 

Hay una artista que se llama Sofia Wallace que sacó un proyecto que se llama cliteracy, y justamente tiene una frase que dice: “terrorismo es que una mujer tenga seis embarazos a lo largo de toda su vida adulta y nunca experimente un orgasmo”, y la realidad es que la gran mayoría de mujeres nos hemos vivido en algún punto de nuestras vidas así: viviendo nuestro cuerpo y sexualidad para los otros. En el área de investigación encontramos frecuentemente que las mujeres, y también otros grupos minoritarios pero principalmente las mujeres, definen el placer sexual en función del otro, mientras que los hombres definen su placer sexual en función de sí mismos. Es decir ¿cómo una mujer sabe que tuvo un encuentro sexual placentero? Pues porque se conectó con su pareja y llegaron a un nivel más allá o porque le diste placer a tu pareja, y para los hombres es ¿cómo sabes que tuviste un encuentro sexual placentero? pues porque tuve un orgasmo. 

A eso se refiere la justicia íntima, no es nada más como aprendizaje individual, es un adoctrinamiento cultural en donde por ejemplo las madres son felices por sus hijos, pero para que tus hijos estén felices tu tienes que ser feliz, porque en nuestra cultura la negación es una marca que se le impone a las mujeres y esto tiene que ver con temas de construcción de género. El amor para las mujeres tiene que ver con el cuidado de los otros, pero sobre todo un cuidado que pase por el descuido de una misma, entre más me descuido a mi más abnegada y más valioso es lo que le estoy dando a las personas a las que yo amo. Y esto se ve reflejado en la cama y por supuesto atraviesa en el “yo disfruto de mi cuerpo siempre y cuando sea validado por otros”, que otras personas piensen que soy bonita, que baje de peso, que tengo un buen cuerpo, que mi cuerpo es de acuerdo a las normas de belleza, etc.. Muchas mujeres tienen dificultades de tener un orgasmo en pareja porque están tan atentas a la respuesta del otro que no están presentes en su cuerpo, no siento, no reconozco cómo funciona mi cuerpo cuando está disfrutando, cuando se le está estimulando y al final me la pase increíble porque conectamos muy bonito pero no se si tuve un orgasmo. 

Cuando fuiste la primera vez al curso, ¿cuáles fueron los principales paradigmas que te rompió el taller de body sex?

Pues yo estaba en un proceso de transformación de mi vida, preparándome para entrar al doctorado y en bancarrota. Entonces el hecho de invertir en mi y generar un dinero que no tenía, era pensar como: “¿¡de verdad te vas a gastar todo este dinero para ir a masturbarte a otro país!?” era una forma de ponerme a trabajar en mi autonomía económica, porque tampoco era como que le iba a decir a mis papás “oye me das dinero para pagar este taller a donde me voy a ir a masturbar”. 

 Fue también una parte de animarme, porque no era un viaje por estudio o de vacaciones, era un viaje que sabía me iba a enfrentar a una realidad que no conocía, algo cien por ciento para mi y que no venía desde el discurso dominante del autocuidado tipo me voy a la playa para contemplar el amanecer y me tomo mi taza de té mientras las nubes se abren. ¡No! era más una experiencia donde le iba a entrar a un proceso personal muy fuerte que ni siquiera terminas de entender qué es. Fue un aventarse al vacío porque aunque en el proceso de Body Sex nos van informando paso a paso qué es lo que vamos a hacer, nosotras ya sabemos. Cuando alguien va asistir a mis talleres yo les explico paso a paso de todo lo que va a pasar, porque así me entrenaron y así también lo hace Betty, justamente porque reconocemos el valor y profundidad del trabajo que vamos a hacer a nivel emocional y corporal es que tenemos que preparar el espacio y experiencia de manera que la mujer se sienta segura llegue a un espacio donde va a ser sostenida y va a romper muchos paradigmas. 

Va a vivir experiencias que tal vez nunca en su vida ha vivido y esto la va hacer vulnerable, pero la vulnerabilidad no implica debilidad: en esa vulnerabilidad nos vamos a sostener todas porque es toodo el círculo, no es algo que nada más yo sostengo sino que todas formamos el círculo y todas nos sostenemos para permitir poner nuestras vulnerabilidades en el centro y entonces desde ahí construirnos como individuas y como comunidad. 

Como facilitadora yo no voy a replicar un sistema patriarcal que te va a venir a decir cómo tienes que vivir tu sexualidad, cómo tienes que disfrutarla y cómo es el placer, qué sí puedes y qué no. En este espacio tu vas a tomar la batuta de tu placer a partir de irlo conociendo y reconociendo tu historia y cómo es que has llegado hasta acá. 

Me acuerdo muy cañón que la primera vez cuando llegué al edificio de Betty que está en Madison Avenue, era un contraste muy grande porque era la ciudad hecha un caos con ambulancias, la gente, la ciudad a todo lo que y entro al edificio y de pronto se hace un silencio. Llego a la puerta y ya estando ahí después de haber gastado todo el dinero, de saber que estaba lejos de mi casa, dije: “ay no, qué hago aquí, a qué vengo, cómo se me ocurrió hacer esto” pensé que me iba a súper arrepentir, doy un paso para atrás y en eso llegan dos compañeras más con el rush de: “¡Hola, cómo estás, quién eres tú!” y ya no pude irme, fue un empujón. Y cuando abren la puerta Karlin, que es la socia de Betty, que se está encargando del negocio porque Betty ya tiene 91 años, abre la puerta completamente desnuda y me abraza y fue en ese momento que quite todas las barreras, di un respiro y dije: “¡ya estoy aquí, ya llegué”. A partir de ahí se desenvuelve un remolino de experiencias que al día de hoy sigo trabajando lo que trabajé en ese primer taller hace siete años.

Y supongo que tu tambien te nutres mucho de lo que pasa en cada uno de los talleres a pesar de que eres la facilitadora, es un proceso vivo que sigue moviendo cosas en ti

Totalmente. Al final es una experiencia tan transformadora de cómo entendemos el mundo, es una forma de replantearte la forma en que entiendes la vida desde el placer. No es nada más el hecho, y me acuerdo mucho que alguna vez una sexologa me dijo “¿y qué me vas a enseñar a mi? porque yo soy experta en este tema” y me lo dijo de una forma tan despectiva, y le dije “no, es que no va por ahí” en realidad no es algo que alguien te vaya a enseñar, es completamente regresar a la raíz, a ti. 

Es algo que trabajamos mucho desde el feminismo y los estudios de género con la Doctora Marcela Lagarde, que nos dice no tienes una relación con tu cuerpo, TU eres tu cuerpo, porque no es algo que es separado de ti, nos han separado; y eso es una de las bases de porque es para muchas mujeres más complicado entender su placer y sus orgasmos. 

¿Será que por eso nos da tanto miedo, o por dónde va el miedo?

El miedo es a mi misma, a lo desconocido, un cuerpo que desde que nací y empecé a explorar me decían “déjate ahí niña cochina, qué estás haciendo” ¿qué es lo que estoy haciendo? no sé, ¿malo, por qué? no sé, solamente sé que socialmente al exterior alguien me va a venir a regañar y me va a decir que esta mal. A partir de ahí se construyen las ideas de que mi cuerpo es sucio o mi cuerpo es débil, de que si te tocas te vas a infectar, te vas a lastimar, la vas a ensuciar o eres una persona sucia porque está en contacto con su cuerpo. 

Esto tiene el fundamento en que el sistema como lo conocemos hoy de cómo nos relacionamos, cómo vivimos hoy en día está fundamentado en la anulación de la sexualidad de las mujeres , en la anulación del placer sexual, en la anulación de la autonomía sexual, si yo te digo que a ti no te debe de gustar, que tu no debes de desear, que incluso ni siquiera te interesa porque no eres un ser sexual sino que eres un ser para los otros, que tú propósito es cuidar a los demás y esas son las cosas que verdaderamente importan en la vida te estoy arrancando algo que es completamente tuyo que es el placer, y cuando te hace falta te lo puedo vender al triple precio. 

Pienso un poco en Platón:  te venden esta idea de placer y es nada más la sombra de lo que realmente es el placer

¡Exacto! es esa sombra de esto que yo te estoy haciendo pensar que es. Hoy en día se construye el discurso de: “mereces placer”, ¡aguas! porque en una cultura donde la mujer constantemente se tiene que estar probando a sí misma, probando que sí vale, que sí puede, retando a que puede ser sexual, inteligente, emocional… el merecer se convierte en una carga, el decir “yo no merezco merecer y no tengo a nadie a quien probarle nada, yo soy placer por el simple hecho de que existo, porque tengo un cuerpo que siente, que se mueve, que vive, que respira.” Eso es el placer y eso es lo que venimos a reconocer. 

Todo eso entra en una identidad completa de las mujeres y eso es lo que hacemos en Bodysex, en Bodysex regresamos a la raíz que es el cuerpo y reconocer que todo lo demás que se ha construido en torno a quién soy yo, qué es un orgasmo, cómo lo debo de hacer, cómo no lo debo de hacer, todo eso son discursos y sistemas culturales que existen justamente para oprimir a las mujeres. 

De hecho hay un discurso sobre por qué si tienes pareja te masturbas, como que obligatoriamente tiene que venir el placer en pareja y creo que son dos cosas completamente distintas y son dos tipos de placeres distintos, no tienes que elegir entre uno u otro.

Y eso tiene que ver justamente con la idea de que la mujer no existe a menos de que esté con alguien y sea pareja de, hija de, madre de, entonces en esta anulación del placer te lo arranco y luego te digo que si lo quieres solo lo puedes vivir en pareja. Entonces la única forma válida de disfrutar es cuando es en pareja, pero esto tiene su razón, es porque la única forma válida de vivir nuestra sexualidad en esta cultura es en una relación heterosexual, monógama, institucionalizada, es decir, tienen que estar casados o tienen que estar al menos formalizados como novio, y con fines reproductivos. Todo el ejercicio de la sexualidad dentro de esos cuatro ejes es válido, te sales tantito de eso y ya no cuenta, entonces se crean estos discursos de la masturbación como que es solo es para gente sola, gente que no tiene con quién, para gente que está entre una relación y otra o para gente que nadie la quiero o le gusta. Por eso muchas personas se enojan cuando se enteran que su pareja se masturba. 

¿Porque entonces su pareja siente que no les está dando cierta satisfacción?

¡Exacto! “¿Te hace falta algo?¿qué no te estoy dando yo? porque si necesitas recurrir a eso algo te esta haciendo falta en nuestra relación,” como si la relación que yo tengo con mi y lo que hago con mi cuerpo dictara si tienes un buen matrimonio o no, si va a ser exitoso o no, si se aman o no y no tiene nada que ver con eso. La masturbación es un proceso de placer completamente autónomo y el encuentro con el otro tiene que ver con el placer compartido. 

No hay nada mejor que lo otro, solo es, una que te reconoces como una sujeta de placer y decides qué quieres hacer con ese placer, si lo quieres compartir se vale y si lo quieres vivir contigo misma también se vale. 

¿Cuál crees que es la principal barrera para no poder disfrutar y que impide a una mujer poder llegar al orgasmo?

El estar desconectada de su cuerpo. Hay muchas razones por las cuales puedes estar desconectada de tu cuerpo, desde procesos bio socio psico culturales;  es una de las claves que yo siempre les doy para iniciar, cuando me dicen “qué sugieres para una mujer que está iniciando en el proceso ¿que necesita hacer?” y muchas gente se va al discurso de “libérate”, “no sientas culpa” y si yo nada más le digo a una mujer concentrate, echale ganas, vamos, lo único que voy a hacer es que se pueda sentir peor con ella misma porque va a pensar que por más que le echa ganas nada más no le sale. Muchas veces no es una cuestión de liberarse de las creencias, es más bien que esas creencias son parte de nuestra historia y va a ser un proceso largo empezar a cuestionar esas creencias y hacer las propias. Tenemos que aceptar nuestras experiencias y la culpa, porque nunca se va ir, pero más bien lo que tengo que hacer es aprender a dialogar con ella, “¿qué pasó culpa, por qué llegas conmigo cuando me estoy masturbando y no cuando estoy con mi pareja?” o “¿por qué llegas justo cuando voy a tener un orgasmo y por qué justo cuando ya me voy a dormir?”. Entonces empiezas a entender. 

La culpa se manifiesta cuando estoy disfrutando, no cuando estoy descansando, entonces así es como empiezas a conocer más de ti. No se requiere un paso gigante para de pronto empezar a disfrutarte a ti misma, tu sexualidad y tus orgasmos, se requiere regresar al cuerpo, regresar a ti misma. Y regresar al cuerpo empieza con tocarte, ni siquiera masturbarte, con empezar a tocarte y respirar profundamente, abrazarte, acariciarte; lo que siempre digo es clave básica: aceite para masajes, puede ser de almendra, coco, cualquiera que sea orgánico, te lo untas en todas tus manos y empezar a masajear la vulva ¡y ya! No es técnica, es simplemente regresar a esa parte de tu cuerpo que te fue negada, solo siéntela. 

Body Sex no es solamente un proceso de ver tu vulva sino que es reconocer toda la historia que está asentada en esa parte de tu cuerpo, qué te dice que tu cuerpo es sucio, que tu cuerpo huele, que tu cuerpo tiene pelos, que tu cuerpo no es suficiente porque eres demasiado pequeña, gorda, flaca, que eres demasiado gritona, que no hablas lo suficiente… todos esas expectativas, todo ese deber ser y la única forma en la que podemos confrontarlo es regresando a nuestro cuerpo y descubriendo que si no soy eso que me dijeron entonces, qué sí soy. 

Creo que algo muy bonito que tiene body sex, es el hecho de que tú te hayas dado cierto número de horas o fin de semana para ti, que hayas puesto en una pausa y dejado otros compromisos por ir al taller, el hecho de que simplemente te des unos veinte minutos a la semana, al mes, ni siquiera al día, donde te vas a encerrar y te vas a dedicar únicamente a tocar tu cuerpo ¡eso es en sí mismo un acto revolucionario! Nos configura a nivel identidad el empezar a poner límites. Cuando dejo tarea y me dicen “es que ni tengo tiempo” para ir y verse en un espejo su vulva, eso nos da ahora una nueva cuestión en qué pensar en “¿por qué no tienes cinco minutos para ti en tu día?”, qué está pasando, qué decisiones estás tomando que no te permiten tener cinco minutos en tu dia para tocar tu vulva. 

Yo no te voy a decir porque también debemos tener mucho cuidado con esos discursos, no te voy a decir que debes tener múltiples orgasmos, eyacular y tienes que disfrutar a huevo, porque entonces estoy yo replicando estos sistemas de opresión que te dicen lo que tú necesites y no lo que tu quieres porque no vale. Entonces si yo te digo: “tienes que disfrutar y tener muchas parejas sexuales”, “No seas monógama, hoy todo el mundo es polígamo”, esos son justamente los discursos que se interponen a que nosotras podamos disfrutar, cuando te dicen “¡el orgasmo es maravilloso y te va a cambiar la vida”, y me paso con algunas mujeres que ya tuvieron un orgasmo y no les sacudió el mundo… exacto, no se trata nada más del orgasmo, no se trata nada más de masturbarte, se trata de regresar a ti y empezar a reflexionar y qué significa para ti el placer en tu vida, qué lugar le doy al placer, qué significa para mi un orgasmo, por qué quiero un orgasmo, por qué es tan importante para mi que alguien me diga si fue o no un orgasmo; a todo esto se refiere la autonomía sexual. Yo determino cuál es la vida que quiero tener y cuál es la sexualidad que quiero vivir, eso es el centro de body sex. El placer eres tu y tu lo construyes y le das el significado y tu le vas a dar forma.

Es como, y me choca la palabra, pero es empoderador 

¡Totalmente! Es una palabra que se utiliza mucho y justo esta chocando mucho ahorita el empoderamiento, por eso yo me enfoco un poco más en la autonomía. Yo más que ser una mujer poderosa quiero ser una mujer autónoma, más que ser una mujer con poder, y es como dicen algunas feministas como Simone de Beauvoir, no es que las mujeres queramos tener poder sobre los hombres simplemente queremos tener poder sobre nosotras mismas. Y ese poder sobre nosotras mismas, esa es la autonomía porque el poder, el empoderamiento, nos lleva a este significado cultural de la dominación. No es solo tener ganas sino también tener los recursos para poder decidir sobre mi propia sexualidad, para poder decir ahorita sí quiero un orgasmo o no quiero, o para decir sí quiero masturbarme o no quiero. Lo que te cambia en Body Sex no es el hecho de que te masturbes. 

Y también porque estás en un espacio seguro, estás en un lugar donde puedes hacerlo, porque una realidad es que vivimos en un mundo donde no siempre podemos sentirnos seguras pero que padre que podemos generar ese tipo de espacios. 

Exacto, porque también el “espacio seguro” es cuando vas a coger, cuando estás en pareja, cuando es una situación sexual consensuada, y entonces nuestros cuerpos se sexualizan o se desexualizan porque estas en el gimnasio y ahí sí se vale o estás en tu casa a puerta cerrada y ahí sí se vale, pero cómo es posible que vas a estar con otras mujeres que tu no conoces encuerada, porque nuestro cuerpo está sobresexualizado. 

Y de pronto exploramos la desnudez en un espacio que no es sexual, en un espacio que no es para coger peor hablamos de sexualidad, eso es lo más contrastante de Body Sex, la gente nos imagina desnudas masturbandonos por lo tanto es un taller sexual, y en realidad no es sexual, por más que estamos hablando de nuestros cuerpos, de nuestros orgasmos, y estamos teniendo orgasmos, es más bien una celebración a nuestro placer, estamos tocando nuestras vulvas, estamos viendo nuestras vulvas y en ningún momento se convierte en un proceso de excitación, de deseo, en nada de eso que nos han enseñado que está asociado con nuestros cuerpos. Es un proceso de ver una parte de mi cuerpo como jamás me permitieron verla, empezar a verla como si fuera mi mano, mi dedo chiquito…como si fuera cualquier otra parte de mi cuerpo porque es una parte más de mi cuerpo, no es una parte sucia, no es una parte pecaminosa.

 Y ya ahí al siguiente día es cuando hacemos la masturbación, porque más allá de estar sensibilizada ya estás apropiada, ya reconociste tu historia. Cuando hablamos de nuestro cuerpo y nuestros orgasmos, ya hicimos un volver a narrar mi historia desde mi y no desde lo que me dijeron que era mi historia, que esa es la primera parte; cuando observo mi vulva me apropio de este cuerpo que me dijeron que no era mío, que tenía que ser tocado por otros, penetrado por otros, conocido por otros: un doctor, una pareja, un superior a mi, pero nunca yo. 

Primero me apropio de mi historia  y de mi cuerpo y cuando llegamos a la masturbación, ya es simplemente un proceso de celebración del placer, de decir: ¡wow, esta soy yo y por el simple hecho de ser yo, mira cuánto puedes disfrutar y todo lo que me puedo hacer sentir! y no solo sentir a nivel sensaciones sino emociones. Hay mujeres que están en pleno oragasmo y se rompen en llanto, se rompen en risa, de pronto estamos masturbandonos cada quien en su lugar y como quiera, es por eso que le llamamos receso erótico, en un punto del taller les enseño algunas técnicas de respiración, movimiento, para poder ir conectando con sus orgasmos, les explico la parte anatómica fisiológica del funcionamiento del orgasmo y ya de ahí es recreo. Ya profundizamos, ya nos conectamos, ya reconocimos, ya nos apropiamos ahora si disfruta qué es lo que quieres hacer. Algunas las ves casi, casi de cabeza masturbandose, otras de panza, otras se están riendo contando un chiste con la de al lado, otras están comiendo la botanita que les pongo, cada quien está haciendo lo que quiere es literal un receso, y mientras unas se masturban las otras están platicando sobre el trabajo, sobre sus cosas, sus historias, sus países de origen y luego decimos “bueno, ya acabamos, ¿nos echamos otra ronda? pues va” y nos empezamos a masturbar otra vez. 

Ese proceso nos puede llevar de una hora a dos, tres horas, cada grupo lo decide. Llega un punto donde decimos “ya fue mucho, ya le paramos” ¡y ya! Cuando terminamos eso ya nada más cerramos con un masaje grupal donde lo que se hace es aterrizar, como decir acabas de vivir una experiencia tan poderosa con tu cuerpo que no hay palabras para describirlas, vamos a agradecernos entre nosotras el espacio que construimos, la seguridad que nos compartimos y vamos a agradecer con el cuerpo, no con palabras y se tumba una y todas la empiezan a masajear…imagínate que tienes como diez manos encima de ti haciéndote masaje por todos lados, ¡y así terminamos! 

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