A mi el gimnasio también me daba flojera, hasta que me cambió la vida.

“Cuida tu cuerpo que cuando estés viejita te va a pasar la cuenta” Esta frase, en diferentes modalidades, la escuché millón y medio de veces en mi pubertad y a lo largo de mis veintes, y tal cual como probablemente a ti te ha pasado, le di el avión a la persona que me lo decía y seguí adelante con mi desmadre (pedas, desveladas, comer como si no hubiera un mañana, etc.)  ¿Por qué esperar a enfermarnos para cambiar nuestros hábitos? La enfermedad no pasa de la noche a la mañana, son años acumulados, pero hay que estar conscientes que el bienestar tampoco pasa de  un día a otro.

Nunca fui de las que hiciera dietas, fui una vez al nutriólogo, me dio una dieta horrible con poca comida, la hice dos días y sentí que quería morir y lo mandé todo a la goma. ¿Y el ejercicio? Jamás logré ser constante en algo. Intenté correr, varios tipos de baile, ir al gimnasio, tenis, pilates, hasta que por fin encontré Ashtanga Yoga y fui “constante” por año y medio más o menos, pero luego regresó mi yo vale madres y regresé a no hacer nada.

El día de mi revelación llegó a mis 30 años. Acababan de pasar dos eventos importantes que me hicieron reflexionar. Uno de ellos, una persona muy cercana a mí fue diagnosticada con una enfermedad grave y su vida cambió al grado de no poder inclusive caminar. Tristemente y gracias a esto, me di cuenta de lo vulnerable que puede ser el cuerpo humano si no llevamos una vida sana y en equilibrio. El otro evento fue que me rompieron el corazón, lo cual después de tocar fondo, me enseñó a que PRIMERO estoy yo y que solo yo me voy a cuidar y a amar como nadie podrá jamás hacerlo.

Creemos que nuestras acciones no importan, pensamos que si comemos mal lo peor que nos puede pasar es engordar y no dimensionamos las consecuencias a largo plazo como enfermedades graves. No le damos importancia a nuestros sentimientos, muchas veces nos guardamos un enojo por temer a la confrontación y esto a la larga también nos enferma.

Y como la vida es muy sabia conocí a un buen amigo que me hizo llegar al gimnasio en donde actualmente entreno: el OPEX Condesa. Fue aquí en donde junto con mi coach y mentor trabajamos en este nuevo camino y mi vida cambió por completo. Por fin después de tantos años me enamoré del ejercicio. Los cambios que hubo en mi cuerpo, en mi mente, en mi estado de ánimo y en los niveles de energía fueron increíbles. Tanto que decidí que iba a estudiar para poder ser ahora yo quien ayudaría a las personas a encontrar su camino a una vida más consciente y disfrutable.

Empecé con mi programa individualizado en octubre de 2016. La verdad es que nunca tuve sobrepeso, tengo un metabolismo rápido y por genética me “marco” más fácilmente, de hecho en mi adolescencia tenía traumas con mis piernas porque se me marcaban los quadríceps y yo decía que tenía piernas de futbolista. Pero he visto un cambio no solo en la manera en cómo me veo, sino cómo me siento.

Me certifiqué como Health Coach y como Fitness Coach para ayudar a las personas a que vivan una vida más plena, a que cumplan sus objetivos físicos, a que aprendan cómo alimentarse, a que tengan una vida más en equilibrio porque no solo es ejercicio y nutrición, la vida está llena de muchas otras cosas y encontrar el balance es lo que nos hace estar lo más saludables posible. Los programas que ofrecemos son completamente personalizados y tenemos de todo tipo de clientes, maratonistas, crossfiteros, personas que se recuperan de una lesión, de una operación, quienes quieren mantener su fuerza o quienes quieren empezar su camino, porque nunca es tarde.

Las mujeres que llegan conmigo por lo general quieren sentirse bien -tener energía para sus actividades diarias- y verse mejor -que cada quien tiene su propio concepto de cómo es eso- pero buscan enfocarse en tonificar pompas y abdomen. Lo que yo les propongo es sí trabajar en ello, sin olvidarnos del balance del cuerpo en general, así que trabajamos en un programa de fuerza de cuerpo completo con enfoque en las áreas que quieren y dependiendo de sus objetivos, trabajamos también su parte aeróbica.

Algo súper común es que se nos ha dicho por tanto tiempo es que las pesas son de hombre, creemos que nos vamos a poner “mamadas” y existe un miedo al peso al principio. Yo desde la primer consulta les explico que para tener cuerpo de fisicoculturista hay que tener una dieta SÚPER específica. También todos tenemos fibras musculares diferentes y mayor o menor cantidad, eso es algo con lo que nacemos y no hay manera de cambiar, así que si no vienes de una familia súper musculosa, por más peso que cargues no vas a parecer la versión femenina de Hulk Hogan (si no son de mi generación, busquénlo en google).

En Opex antes de empezar a entrenar tenemos tres sesiones de evaluación en las que analizamos tu movilidad, fuerza y estabilidad así como el estilo de vida que llevas y tu alimentación. Una vez que llevamos a cabo la evaluación podemos ya diseñar tu programa de entrenamiento en el que le damos seguimiento desde una aplicación que tanto como coach como usuario tienen acceso. El objetivo es que puedan hacer ejercicio sin riesgo y apoyarlos en el camino a lograr sus metas. Cada mes tenemos una sesión de seguimiento en las que revisamos la evolución y respuesta del cuerpo, si la dieta se adapta a tu estilo de vida entre otras cosas, todo con le objetivo de asegurarnos que tienes el mejor programa diseñado para tus necesidades.

 

¿Qué he aprendido de la gente que entreno?
Algo súper importante es que eres tú quien debe querer hacer un cambio, invertir en ti y en tu bienestar y en tu salud. Si lo haces por alguien más, va a ser muy complicado que seas constante. Mi Coach y Sensei me enseñó  que todo en tu vida se alinea a tus prioridades y tus valores. Cuando tus acciones se alinean con tus valores -haces lo que dices- tus acciones son eficientes, productivas y profundamente satisfactorias. Los comportamientos nunca mienten (las personas sí), si en tus valores están tu salud y explorar el potencial de tu capacidad física y mental… tus acciones hablarán por sí mismas.

Tengo un caso maravilloso de un ejemplo de una chica que decidió transformar su vida y del día que llegó a ahora, es impresionante el cambio no solo físico, sino emocional y mental. Estoy sumamente agradecida de poder ser parte de su camino y todos los días me hace sonreír por sus avances.

La paciencia es uno de esos conceptos no-sexy´s de los que nunca se habla en fitness. Todo es el reto de 30 días, el detox de 7 días, la transformación de 12 semanas…. Grandes promesas en poco tiempo, pero nadie habla de la verdad. Si eres súper disciplinado y te aplicas en ese tiempo, verás resultados? Sí…. ¿Los podrás mantener al terminar? 99% de las veces, no ¿Por? por que en la naturaleza no existen los atajos. Una lenta transformación  es como un interés compuesto, es mejor para ti en el largo plazo. No es sexy, no es fácil de anunciar y vender, pero es la verdad, y en OPEX Condesa estamos del lado de la verdad.

Si quieres empezar tu camino hacia el cambio o lo estamos meditando y necesitas consultarme algo mándame un mensaje por instagram @coachprix y con mucho gusto platicamos. También me encuentras en OPEX cuando quieras empezar a entrenar.

 

Priscila Alatriste 

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