Volver a amarte después de tener cáncer de mama. Seis mujeres nos cuentan su historia ante la adversidad

Hace tres años dejé un trabajo que definió una parte importante de quién soy hoy. Antes de hacer styling y mucho antes de ser editora de este sitio, mi trabajo consistía en llevar grupos psicológicos para pacientes con cáncer en el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, es un nombre largo y su historia de grandes médicos también.

Este artículo no se trata de mi, pero es importante poner en contexto por qué este #issue es tan importante para mí. La belleza es algo que desde niña me ha gustado, era la típica que peinaba a sus tías y se inventaba mascarillas para sentir que estaba en un spa. Mientras trabajé con los grupos terapéuticos me di cuenta que muchas mujeres se sentían culpables por extrañar las cejas que perdían durante la quimio, o por querer verse bonitas a pesar de la enfermedad. Escuchaba frases como “si extraño mi pelo, pero eso no es lo importante” “no me reconozco, pero bueno la salud es primero”. Todo hacía parecer como si fuera malo reconocer que lo físico también duele y también importa.

 

De ahí entendí que yo no estaba mal, que por supuesto la belleza es una vía para sanar y si bien -ante una lucha de vida o muerte puede que no sea una necesidad primaria- definitivamente es una necesidad secundaria que no debe dejarse a un lado. Realizar estas fotos y poder comunicar las historias de estas mujeres es una forma de agradecer a todas esas otras mujeres que me enseñaron tanto en mi camino como terapeuta y que durante 5 años me dieron lecciones de vida que jamás olvidaré. Hoy desde otro lugar, vuelvo a crear con ellas y no podría estar más feliz.

DIANA

Foto: Karla Lisker | Culotte: Hua Lingerie | Venue: Parque Bicentenario

La idea que yo tenía sobre el cáncer era lo que había visto en las campañas pero las campañas se quedan cortas al explicar todo lo que hay detrás. Hoy hace 3 meses 15 días  me diagnosticaron con cáncer de mama. Mi mente no lo aceptó, se rehusó a creerlo, lo primero que pensé fue no quiero un tratamiento, prefiero morir entera antes de que me quiten mi seno, no quería pasar por las quimios y todo lo que se dice de las personas con cáncer , pero me hicieron ver que mis hijos todavía me necesitaban y que todavía tenía una oportunidad muy grande de vida , ya que estaba siendo detectada a tiempo, mi tumor era muy pequeño , pero su maldad muy grande, así como mi miedo . Decidí enfrentarlo porque siempre me he considerado una mujer fuerte y con mucha fe. Además que las mujeres pasamos por cosas más dolorosas, según pensaba, aunque esta enfermedad incluye dolor físico, pero también emocional. Un mes 10 días después me hicieron mastectomia radical derecha.

Un día antes de mi internamiento, me dio un ataque de pánico, no podía respirar, mi cuerpo y voz  temblaban, no podía dormir, y pedí me leyeran el salmo 23 “el señor es mi pastor, nada me faltará “ junto con la oración de santa Teresa “nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falte”.  Solo así pude dormir. Cuando fui diagnosticada tuve que tomar demasiadas decisiones inmediatas, operarme, renunciar a mi trabajo, darme el tiempo para curarme, verme sin un seno, sentirme mejor, que en todo ese proceso poco tiempo me tomé para asimilar todos los cambios.

Hoy, a 3 meses de mi diagnóstico y cirugía, fui invitada a posar para Romina Media. Cuando me contactaron me dijeron estaríamos yo y otras mujeres desnudas, mostrando nuestras cicatrices, lo pensé y  acepté. Después de la mastectomía ¿qué podía perder? Estaba lista, me sentía fuerte.
Nos citaron en Parque Bicentenario, yo que soy de Tula, no sabía ni en donde estaba, pero llegué, ahí estaba en la mañana parada, lista para enfrentarme conmigo misma y con mi cuerpo. En la sala habían más mujeres como yo,  cuando empecé a convivir con ellas me di cuenta en ese momento que soy parte de ese grupo de guerreras, que no debía caberme la duda lo bendecida que era al estar ahí. Mi primer contacto fue con las personas que nos maquillaron y peinaron en un lugar maravilloso lleno de naturaleza. Me sentí muy a gusto, adaptada, feliz de saber que era yo la protagonista de ese evento, y sobre todo muy consentida. Agradecí a Dios por permitirme vivir ese momento. Me levantó el ánimo, me dio fuerzas y más valor sobre lo que soy, aún sin tener una mama.

Me quité la bata y comencé a posar. Entre nervios y risas, ver las hojas, los árboles, disfrutar del olor a humedad, el clic de la cámara, empecé a sentirme feliz. No sólo de posar, sino de demostrar que no debemos tener miedo, debemos enfrentarnos a lo que sea sin dejar de luchar. Pararme ahí, enfrente de la cámara, en ese espacio tan increíble, me hizo comprender algo que no aceptaba: Soy parte de mujeres con cáncer de mama, y es algo que todavía no quería reconocer. Conocí a gente maravillosa, no solo las que tenemos cáncer, sino también a quien se toma el tiempo para difundir esto. En la vida puedes enfrentarte a muchos retos pero al escuchar las historias de otras también te fortaleces porque sabes que no eres tú sola, eres parte de un grupo y ahora de una comunidad. 

Gracias Ale por pensar en mi .
Gracias Itzel por la oportunidad y por pensar en mujeres como yo .
Gracias Isabella por acompañarnos y preocuparte por que no nos faltara nada .
Gracias Alex y Mony por el maquillaje y el peinado..
Gracias Karla por las fotos.Gracias : Magda, Pau, Rosy, Aurea y Mony. 
Gracias a todos por ser parte de las mejores páginas del libro de mi vida. 

MAGDA

Foto: Karla Lisker | Culotte: Hua Lingerie | Venue: Parque Bicentenario

Soy Magdalena Medina tengo 45 años. Me diagnosticaron el 30 de mayo de 2013 con cáncer de mama (triple negativo) o sea de los más agresivos que hay y de los que no responden a nada. No sé si agradecer a mi ignorancia pero cuando fui diagnosticada no tenía idea de la amenaza de mi cáncer y supongo que por esto, no me deprimí.  Mi familia jugó un papel muy importante para llegar hasta donde estoy hoy. Mi esposo, mis cuatro hijos y mi nieta jamás me dejaron sola y siempre fueron un impulso para seguir adelante. Gracias a ellos hoy puedo sentarme y contar mi historia. 

Yo tuve una cirugía reconstructiva en la que me retiraron ambas mamas y posteriormente me hicieron la reconstrucción. Mi hija, que es médico, me dijo que tenía que quitarme las dos para que el shock fuera menor y que algún día se me iba a olvidar cómo se veían mis senos. Pero, ¿realmente se olvida? Más que olvidarlos, aprendes a vivir con estos nuevos, aprendes a sentirte bien, de hecho mis senos no fue lo que más me dolió, creo que a mi lo que más me afectó es el linfedema, esto es cuando tu sistema linfático está atrofiado y en mi caso el brazo se inflama y de ahí vienen varias molestias. 

Foto: Karla Lisker | Culotte: Hua Lingerie | Venue: Parque Bicentenario

Me hice creer que perder los senos no había sido tan importante, a pesar de que cada vez que iba a probarme ropa salía enojada, de malas o frustrada porque nada me quedaba. Dejé de comprarme ropa hasta que decidí hacerme la cirugía reconstructiva y cambió mi vida. ¿Por qué hacemos menos la importancia del cuerpo? ¿por qué quise pretender que todo estaba bien, cuando evidentemente me sentía mal cuando me veía al espejo? Una vez que salí de la cirugía, tuve que depender al 100% de mi familia para bañarme, moverme, vestirme, ir al baño ( esto es lo peor) pero siempre pensé que era un proceso, que podía ser lento pero eventualmente terminaría. 

Para algunos puede ser superficial ir a una tienda y poder comprarte de nuevo lencería que te quede bien, que no te quede grande de una parte y chueco de otra, que puedas usar un brassiere como lo hacías antes y mejor aún que logres sentirte bien en tu propia piel. Sentirme femenina de nuevo fue todo para mí. Yo le pediría a las mujeres que recomiendan a otras no hacerse la reconstrucción que dejen de hacerlo, es mentira que te acostumbras a vivir así. No tenemos porque acostumbrarnos, si reconstruirte los senos te va a hacer más feliz, ¡hazlo! No tienes por qué decir que no es importante. ¡Háganlo!  A pesar de que la sesión de fotos se trataba de mujeres que habíamos tenido cáncer, me olvidé un rato de la enfermedad. Más allá de hacerlo bien o mal, por unas horas fui muy feliz. 

PAULINA 

Foto: Karla Lisker | Body: Marika Vera | Venue: Parque Bicentenario

Hoy definitivamente fue un día muy feliz en mi vida que quizá recuerde para siempre. Quien diga que los cambios físicos no importan, no te shockean o no duelen está mintiendo. Puedo decir que no tener pelo  es extremadamente conveniente y deliiii, sin embargo como mujer es muy fuerte verte obligada a perderlo. Mi cuerpo ha cambiado desde hace 3 meses que me diagnosticaron, dos cirugías, un puerto en el pecho, quimioterapia, cicatrices que no estaban antes a las que ahora necesito acostumbrarme. 


Hoy di un paso hacia el amor inmenso que puedo llegar a tenerme, a partir de mí y para mí. Me sentí bonita, me sentí femenina, me sentí feliz.  Cada vez me acerco a una versión nueva de mí misma. Conocí mujeres increíbles, ¡con y sin esta experiencia llamada cáncer, estoy asombrada de lo poderosas que somos las mujeres juntas! Me gustaron las risas y miradas de afecto entre nosotras, la bondad que puede haber entre seres humanos viviendo cada quien sus propias batallas. Hoy, por primera vez salí al mundo sin turbante y fui libre. 

Foto: Karla Lisker | Body: Marika Vera | Venue: Parque Bicentenario

Mónica 

Foto: Karla Lisker | Culotte: Hua Lingerie | Venue: Parque Bicentenario

El cambio más grande de mi vida llega con el cáncer. La enfermedad me llevó a un cambio que jamás esperaba: perder a mi esposo. Con el cáncer llegaron los cambios físicos, para los cuáles no estaba lista y los mismos que se volvieron más difíciles de aceptar cuando mi ex esposo decidió separarse. 
Para las que piensan que el físico es todo lo que busca un hombre, les digo que están en un error, hay que ver a qué hombres buscamos. Hoy tengo pareja, estoy con un hombre que me ama  y aunque ya no tengo una figura “despampanante” como diría mi abuela, a mis 46 me amo así como soy. 

He vivido gran parte del proceso sin maquillarme el físico y sin maquillarme el alma. Lo más difícil ha sido no maquillar el alma, crecer dentro de mí y a través de las situaciones adversas. Estoy aprendiendo a vivir el hoy, por eso me animé a participar en este proyecto, porque dije: “si no lo hago hoy no se si vuelva a presentarse la oportunidad de mostrarme  natural y sin morbo”. Mostrar que sigo siendo la maravilla viviente que Dios formó, todos los seres humanos somos una maravilla viviente. Si algo he aprendido es que la vida se da también cuando comparto una parte de mi proceso que ayude a otros a seguir caminando a la cima de la montaña aunque para llegar a la cima tenga que pasar por valles de muerte- digo de muerte porque son guerras a morir dentro de mi misma- no porque la muerte sea mala. La muerte es otro despertar. 

Siempre quise posar desnuda. Creo que todas alguna vez hemos fantaseado con eso y no cabe duda que las cosas llegan cuando las necesitas. Cuando empezó la sesión de fotos, sonaba de fondo “November Rain” de  Guns & Roses. Recordé a mi ex esposo y me repetí a mi misma: tengo de todo, sigo siendo bella, y aún mejor soy más mujer y más valiente.

Esta experiencia me acercó a mujeres valientes, empoderadas con las que compartimos historias y pude demostrar la valentía que he desarrollado en estos años. Mi cicatriz es victoria, me recuerda  que es preciso seguir adelante. 

ROSY 

Foto: Karla Lisker | Culotte: Hua Lingerie | Venue: Parque Bicentenario

Ese día llegué de la mano de mi mamá que es mi mejor compañía, entramos a lo que era como un invernadero que semejaba una selva, y a pesar de que estaba muy nerviosa poco a poco fui tomando confianza. Sabía que ese día se trataba de aceptar y abrazar todas las partes, entender que seamos como seamos estamos ligadas a este proceso que es la vida. 

La resiliencia es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido de ellas. Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino.

Con fé, con decisión, pero sobre todo con la mejor actitud y tus ganas de salir adelante TODO SE PUEDE. El conocer a otras mujeres que están atravesando lo mismo que yo en un ambiente tan íntimo como lo fue ese día en donde estábamos física y emocionalmente expuestas, resultó una experiencia única de vida. La transparencia de nuestras palabras, de lo que hemos vivido, las mutilaciones, nuestros sentimientos nos unieron y me dieron una bocanada de aire fresco para seguir. 

Aurea 

Foto: Karla Lisker | Culotte: Hua Lingerie | Venue: Parque Bicentenario

Todo ser vivo que no se adapte muere y yo, quiero vivir. Mi realidad es algo que sólo yo puedo ser capaz de enfrentar, no hay forma de escapar o ignorar y a pesar de que es un camino largo, quiero que otras mujeres le pierdan el miedo a esta enfermedad y todo lo que significa. 
Estas fotos fueron un secreto, no le comenté a nadie de mi familia que iba a posar desnuda para una revista. ¿Que iban a decir mis hijos? mis nietos? No quise escuchar opiniones de nadie, primero quería vivir esta experiencia, para que otras mujeres que apenas comienzan a vivir este proceso sepan que cuentan con nosotras, que a través de nuestra experiencia podemos hacerlas sentirse más seguras y acompañadas.

A veces son cosas como estas las que nos ayudan a recuperarnos emocionalmente, permitirnos mostrarnos y liberarnos de tantas ideas que nos hacen la vida más pesada.
Cáncer no es sinónimo de muerte.Cáncer es sinónimo de resiliencia, es una forma de descubrir la fuerza interna que no sabíamos que teníamos dentro. Cáncer es tener un tiempo como las orugas para renovarte desde el interior para salir como mariposa con alas fuertes, que te permitan volar y realizar tus sueños. Tu lucha es mi lucha y no caminas sola. 

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