Todas aspiran ser flacas, yo soy flaca y no me gusta mi cuerpo.

Todavía existe la idea que si eres “delgada” tu vida es más fácil que la de aquellas mujeres más curvy. Creer que por ser flaca puedes comprar más ropa, todo te va a quedar bien y en TODO te sientes bien es un mito. Es más muchas mujeres piensan que si fueran más delgadas serían más felices ¿o no? 

Para mi ser flaca ha sido todo lo contrario en mi vida. Desde pequeña he sido muy delgada y más alta que el promedio, por lo que frecuentemente llego a llamar la atención. Desde que tengo memoria recuerdo a familiares, amigas de tías, los doctores a los que acudía siempre sacando comentarios como : ¿comes bien? “estás muy flaquita”, “come, te puede llevar el viento”, “serías más bonita si subieras un poco de peso” y claro no podían faltar apodos como “flaquita” o “calaca”.

Ser muy delgada me generó inseguridades desde temprana edad. Recuerdo que cuando entré a una escuela de puras mujeres, ellas asumieron que seguramente yo tenía un algún trastorno alimenticio, por que claro, ahora resulta que ser flaca es sinónimo de anorexia. En una de esas ocasiones no aguanté el acoso, huí al baño para encontrar un lugar donde pudiera llorar tranquilamente mientras escuchaba los gritos de las niñas de mi clase diciendo “¿Ya vas a ir al baño a vomitar? Ese constante acoso provocó que dejara de verme en el espejo, cada vez más estaba preocupada por mi imagen, por cada hueso que se marcara en mi cuerpo, por tratar de engordar comiendo dobles raciones de comida o comprándome ropa que tratara de disimular lo evidente…que estaba flaca.

Mi rutina habitual era obsesiva, verme al espejo saliendo de bañar para ver si había bajado más de peso o si por alguna extraña razón había subido aunque fuera un kilo, preguntar a las personas cercanas a mí si veían alguna ganancia de peso significativa cada semana y atascarme con comida para después subirme a la báscula y ver si de un día a otro había aumentado aunque fuera algo. Empecé a aislarme de mi familia, amigos y de mi pareja, me deprimía verme al espejo, salir de mi casa, ver a personas que podían lucir su ropa de una manera muy diferente a la mía y si llegaba a salir me preocupaba que la gente me viera y pensara que tenía algún tipo de enfermedad o que me veía mal.

Lo hablé con mis amigas y con mi novio, me sugirieron que lo hablara con mi psicóloga ya que esto estaba afectando en mi vida social y en mi estabilidad emocional. Después de meditarlo un buen rato lo hablé con mi psicóloga y me comentó que lo que yo estaba teniendo era un trastorno llamado trastorno dismórfico corporal que consistía en obsesionarme con algo de mi físico creando una imagen alterna de la que realmente es. A eso se debía que luego me viera más flaca en el espejo de lo que realmente era o que me obsesionara en contar cuantos kilos había subido.

Fue un proceso difícil y largo en el que lloraba y me frustraba constantemente. No entendía cómo mi mente jugaba conmigo de esa manera, básicamente haciéndome creer que estaba cadavérica.

Poco a poco y con mucho trabajo empecé a ponerme la ropa que había dejado abandonada en el clóset, principalmente prendas que mostraran mi cuerpo como blusas de tirantes, “no vaya a ser que vean mis brazos”, las faldas no eran un tema negociable, no quería mostrar mis piernas, hasta de decidí mostrarlas de nuevo, dejar a un lado mis suéters XXL que me envolvían el cuerpo inclusive en días de calor. Dejé a un lado todo lo que tapaba mi cuerpo, para empezar a verme y aceptarme.

Cambié mi rutina, dejé de verme en el espejo por un tiempo y cuando me empezaba a cuestionar sobre mi peso me detenía y era consciente de que una cosa era lo que pensaba mi mente y otra era la realidad. Empecé a aceptarme y perdonarme, deje de preocuparme por la ropa, por mis huesos, deje de estar midiéndome o pesándome en la báscula constantemente y de estar preguntando a los demás sobre mi peso o sobre cómo lo percibián.

 Sé que el trastorno dismórfico no se irá y sé que tendré que lidiar con los comentarios que me han acompañado durante toda mi vida. Pero me siento, estoy y estaré bien.Y si tú has tenido problemas de este tipo lo que deberías hacer es hablarlo, encontrar qué lo ocasionó, ser consciente de tu cuerpo y de lo que eres, pero sobre todo quererte. Te irá bien, estarás bien.

Escribe lo que buscas y presiona Enter