Si a mi novio le gusta la estimulación anal, ¿es gay?

 

Esta práctica me parece maravillosa porque aunque ha existido toda la vida, el que actualmente aparezca en el escenario, colabora a que nosotras las mujeres ejerzamos un rol más activo en nuestra sexualidad. Sin embargo este “cambio de roles” está envuelto en prejuicios y hasta llega a cimbrar el concepto de “ser hombre.” Y no, no te preocupes, nadie se vuelve gay por descubrir su cuerpo como un paisaje erógeno con distintos puntos para sentir placer.

Hablemos del pegging 

El pegging es una práctica sexual en la cual una mujer penetra el ano de un hombre con ayuda de un consolador que va sujeto a un arnés o a su propia vagina.

Muchos hombres practican el pegging con sus parejas mujeres y aunque reconocen disfrutarlo, no lo abren al mundo por temor a ser juzgados, por las ideas que se venden a sí mismos respecto de la práctica y por las ideas que también nos venden las demás personas, incluso las mismas mujeres que viven sintiéndose responsables de la preferencia de su pareja. A esto pienso, ¿seremos tan poderosas para hacer magia con la preferencia genérica de alguien? Eso simplemente sucede desde que naces.

 ¿Qué tal si le gusta demasiado y sólo va a querer que hagamos esto?

Quisiera hacer un paréntesis en esta creencia tan común y preguntarte: Si te estimulan una zona donde sientes rico, ¿repites? y, ¿a poco en todos tus encuentros haces lo mismo?

Evidentemente no es creación mía. Diversos estudios aseveran que los orgasmos masculinos experimentados durante esta práctica son aún más intensos que cuando son ellos quienes penetran. Entonces, ¿cómo va a ser malo o va a transformarte radicalmente algo que causa tanto placer?

Los juegos en la cama NO cambian de golpe la preferencia genérica de nadie

Nos han enseñado que vivir nuestra sexualidad es malo, sucio y una situación para sentirse culpables. Está en cada quién decidir qué tan pleno quiere sentirse en su vida sexual. Es más bien cuestión de reflexionar que hay que hablar de sexualidad en lugar de etiquetas y que las diversas prácticas sexuales son para todas las personas, independiente de la preferencia o de que un mayor porcentaje de ellas, se incline a hacer las mismas y un menor porcentaje lleve a cabo otras.

Por lo tanto, te invito a que dejemos de lado las telarañas, tomemos un papel más activo en nuestros encuentros sexuales y compartamos lo maravilloso que se siente con el otro. Es importante recordar que disfrutar requiere ser valiente y compartir esto con la pareja implica serlo aún más.

¿Tienes dudas? Escríbeme un mail zexologafer@gmail.com.

 

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Fernanda Zarate

Sexóloga.

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