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Mi mamá tiene cáncer y me siento culpable

Me siento culpable. Todo el tiempo. De estar trabajando y no estar con ella, y es que hay una parte de mi que no sabe qué hacer. Tener un familiar con cáncer es lo peor y mi mamá ya va para la segunda vez.  Me siento culpable porque no he estado con ella lo suficiente y tal vez sea que no sé cómo lidiar con el dolor ajeno. No puedo… No puedo ver cómo la otra persona sufre porque no sé como actuar ni qué decirle para hacerla sentir mejor así que huyo.

Cuando mi mamá me dijo en marzo del 2014 que tenía cáncer me pegó durísimo. Te enteras de parientes de amigas y amigos, de otras personas, pero nunca crees que le va dar a tu mamá. Es horrible. La primera quimioterapia fue durísima. Fuimos al hospital mi hermana, mis tías y yo. Mi mamá no sabía qué esperar.

Deben saber que mi mamá adora su pelo, tiene un pelo hermoso, largo, pesado. Todo mundo se lo chulea pero antes de ir a la primera quimioterapia fuimos a que se lo cortaran porque la doctora nos dijo que es muy impactante empezar a perderlo. 

Mi mamá es tan hermosa que hasta pelona se veía guapa. Tiene la cara perfecta. Todo mundo lo dice. Tiene unos ojos cafés grandes, la nariz respingada, los dientes derechos y unos labios carnosos. Los pómulos perfectos. Y sonríe mucho. Se ríe mucho. Tiene el mejor sentido del humor y siempre bromea. A veces no sé de dónde saca tantas ocurrencias porque me dobla de la risa.

Le decía que se parecía a Demi Moore cuando se rapó. Fue un shock para ella verse sin pelo, pálida y sin fuerzas. Eso es lo más cabrón, que tanto la persona que se enferma como los parientes se tienen que mantener animados porque sino te lleva el carajo. La gente se va para abajo y por más tratamientos médicos que tengan, no se curan.

Las quimioterapias son un putazo al cuerpo. Te dejan sin fuerza. Te da asco la comida. Te da sueño. Te tumban en tu cama y no te puedes levantar. Mi mamá que tiene toda la energía del mundo se quedaba quieta, cansada, sin ganas de nada.

Después de unos meses, salió de ese cáncer y no le tuvieron que quitar la mama. Siguió con su vida normal pero este año le volvieron a decir que tenía un gangleo maligno. La doctora le dijo que esta vez no iba a ser tan fuerte como la vez pasada así que no había de qué preocuparse. Pero no fue así.

Antes de que empezara otra vez con las quimios  le pregunté a mi mamá si no quería que buscaremos un método alternativo. Sé de varias personas que se han curado por un método más “hippie”. No quiso así que no me quedó de otra más que respetarla.

Hay una parte de mi que está enojada. No sé bien por qué. Me enoja que mi mamá no se haya cuidado lo suficiente la vez pasada, que no haya cambiado su alimentación ni su estilo de vida. Hizo algunos cambios pero el resto se quedó igual. No se fue más allá ni trató de encontrar soluciones porque las enfermedades no te atacan así porque sí. No son casualidad. Te enfermas cuando no expresas, cuando no has trabajado internamente y estás evadiendo e ignorando situaciones. Todas las veces que he tenido que estar en el maldito hospital, en Terapia Intensiva y en Urgencias ha sido por mis papás. Entonces sí, hay coraje y frustración porque en mi opinión mi mamá no ha sido lo suficientemente responsable con su vida.

Sé que me voy a meter en un problema por escribir esto que es sumamente personal y que aparte no tiene que ver conmigo pero debe haber varias o varios que están pasando por algo similar, por la enfermedad de algún pariente. Sé lo que es tratar de que la otra persona entienda que se está haciendo daño. Sé lo que es llorar de coraje porque mi parte controladora quiere cambiar a mi mamá pero no tengo ningún derecho sobre sus decisiones y tampoco puedo obligarla a nada. Ella ha vivido su vida como ha querido y no me queda de otra.

A pesar de todo doy gracias porque tengo a mi mamá, porque sé que va a salir de esta y de todas las que le pongan porque es una guerrera y porque tiene una alegría por la vida que es única. Sé que va a estar bien porque está en manos de excelentes doctores y va a salir.

Pienso también en los familiares y en los pacientes que no tienen los mismos recursos que afortunadamente tiene mi mamá y por eso decidí unirme a la causa de octubre rosa con estas bolsitas Fuck Cancer que Isabel Salmones me hizo el favor de ilustrar y que quedaron hermosas. Además viene acompañada de una sorpresa por parte de mi familia de Estée Lauder, que el producto por sí solo cuesta entre 400 y 600 pesos. El 100% va a ser donado a Fundación Salvati quien se encarga de brindar tratamiento médico a pacientes de cáncer de mama.

Esta es mi forma de apoyar, de poner un granito de arena porque lo he vivido de cerca y quiero que más mujeres salgan libres de esta terrible enfermedad.

Les dejo el link para que tengan la suya. 

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.