Las historias que nos contaron las telenovelas

Mi sueño desde que tenía 5 años era ser actriz, y como desde chiquilla “tenía carisma y simpatía”, mi mamá se enteró del casting para “La Pícara Soñadora” en Televisa y me llevó. Todavía me acuerdo que llegamos y era una fila inmensa, con miles de niñas y niños. Para no hacerles el cuento largo, el papel estaba entre Marisol Centeno y yo, y quedó Marisol. Me puse triste pero al año le llamaron a mi mamá para el casting de “Carrusel de las Américas”, ¿y qué creen? ¡Quedé! Estuve en un foro de 7 a 9 durante casi un año, y a pesar de que lo disfrutaba un montón, me perdí de mi primer año de primaria y de muchos viajes familiares. Después de ese proyecto vino “Plaza Sésamo” donde me hice amiga de Dulce María y hasta me llevaron a Don Francisco en Miami. Esto nadie lo sabe pero tuve una participación especial en “María la del Barrio” donde salgo de María niña en una escena donde la abandona el papá.  A los 8 años, le dije a mis papás que ya quería ir a la escuela y ser una niña normal. 

Eso no impidió que yo amara Televisa y soñara con ser actriz de grande. Mi mamá compraba la revista TvyNovelas y yo me lo devoraba. Soy fan de Thalía desde que me acuerdo, me sabía sus canciones y en un festival de canto, interpreté la canción de “María Mercedes” con toda mi alma. Soñaba con ser grande para poder maquillarme y peinarme como Bibi Gaytán en “Dos mujeres un camino” (que salía a las 9pm pero yo me las ingeniaba para verla). Y en la pubertad, “Soñadoras” marcó a mi generación. Era tema de conversación al otro día en el recreo y todas mis amigas y yo estábamos perdidamente enamoradas de Rubén, el personaje de Kuno Becker, que era turbo mirrey con guarros y todo el pedo, pero Angélica Vale hacía hasta lo imposible por conquistarlo. “Soñadoras” fue fuerte en su época porque tocaba temas reales, como las drogas y la bulimia. Cómo olvidar al guapo de Eduardo Verástegui y Diego Schoening (ex Timbiriche) cuando se habían fumado un porro de mota y les había pegado como si se hubieran metido crystal meth

Hace muchísimos años no veo una telenovela pero crecí creyéndole a Televisa. Ahora que soy más consciente del contenido que consumo y que sé diferenciar entre ficción y realidad, sé que mis telenovelas favoritas del ayer ERAN UNA MAMADA. Y aquí les digo mis razones: 

Soñadoras (1998-1999) 
Jackie (Aracely Arámbula), Julieta (Angélica Vale), Lucía (Michelle Vieth), Emilia (Laisha Wilkins) y Ana (Irán Castillo) quien después se incorporó, eran las “Soñadoras”, quienes iban en la prepa aunque en realidad ya tuvieran sus veintitantos años pero ya saben como es Televisa. En Wikipedia pueden leer toda la trama pero yo lo que más recuerdo fueron los personajes de  Angélica Vale que se hacía pasar por fresa millonaria y en realidad era pobre (hay una escena increíble donde contrata a unos actores para que finjan ser sus papás) y obvioooooo Michelle Vieth que era la fea ñoña del grupo, pero que sus amigas le hacen un make over y se convierte en Adriana la prima de Lucía, quien se viste como stripper en Vegas y NADIE en su escuela la reconoce. Es más, ni acta de nacimiento le piden para entrar a la prepa. 

Foto: Ana Blumenkron | Hair: Víctor Rangel | Mua: Daniel Duarte

Ese recurso de hacerse dos que tres arreglos y que NADIE te reconozca (Mi pequeña traviesa se ponía una boina y era hombre) era (o es, no sé) uno de los recursos favoritos de Televisa y nos hicieron creer que a huevo debías de transformarte para que un güey te hiciera caso o para que fueras popular. 

También nos engañaron cuando los personajes se drogaban ,“Soñadoras” era también conocido como “Soñadrogas” y Manuel (Eduardo Verástegui) y El Terco (Diego Schoening) les fascinaba la sustancia tóxica. Como Jackie (Aracely Arámbula ex de Luis Mi) era una chava problemática, le entraba también a las tachas. Hubieran hecho un mejor research o, ¿¡acaso en Televisa NADIE SE DROGA?! Porque eran de chiste sus actuaciones, pero OBVIO les creí que aunque fumaras marihuana te ibas a poner todo loco y violento.  

En fin, amaré “Soñadoras” para la eternidad y guardaré en mi corazón cuando Kuno Becker fue el primer mirrey de la televisión mexicana. 

Cuna de lobos (1986-1987) 
Tenía dos años cuando salió la telenovela pero mi mamá me cuenta que TODO MÉXICO la veía. La historia trata de la familia Larios- Creel y la villana, Catalina Creel (Maria Rubio) LITERAL  era la señora más culera. El parche viene porque le hizo creer a todos que su hijastro José Carlos (Gonzalo Vega) le había sacado el ojo con un trompo, para que su esposo tuviera preferencia por su hijo Alejandro (Alejandro Camacho). 

En efecto, Catalina Creel era el demonio en vestido y no dudo que haya mujeres que hagan hasta lo imposible por separar a sus hijos de las mujeres que aman, pero la idea de que todas las suegras son lo peor, no es cierto. También hay que entender que nuestras mamás (si son mayores de 55 años) TODO lo que consumían era una narrativa de “mujeres juntas ni difuntas”. Digo, nada más escuchen las canciones de Yuri, Pandora, Daniela Romo, Lupita D’Alessio, Dulce, etc., para darse cuenta del discurso. 

María la del Barrio (1995-1996) 
La meta en la vida debería ser salvada por una familia rica, enamorarse del guapo millonario y jamás preocuparte de nada, ¿verdad?

María la del Barrio (Thalía) es un ÍCONO del sufrimiento, la victimización pero también de la superación personal. Además de ser maltratada por parte de Soraya Montenegro (Itatí Cantoral), le pasaba tragedia tras tragedia. Se queda sin memoria, le vende a su hijo a Carmelita Salinas y casi muere en un incendio. Lo mencionado anteriormente vale madres porque al final se casa con Luis Fernando (Fernando Colunga), el guapo millonario -que es un tetardo- pero nos deja un bello mensaje: el amor verdadero es sufrimiento y debes de luchar a toda costa por conseguirlo pero al final, ¡VALE LA PENA! Ya neta, no mamen que tan del nabo está la historia.

La otra parte que nadie nos contó es, ¿qué pasa después de que te casas con el millonario? ¿realmente es así de fácil resolver tu vida y ser feliz? Lo peor de esto es que a muchas se nos quedó el chip de que como mujer alguien te tiene que rescatar, cuidar y protegerte. Gracias que después llegaron mujeres como Sofía Amorusso (autora de Girlboss) que nos enseñaron que una es la que tiene que rescatarse, mantenerse y ser creadora de su propia felicidad.

Dos mujeres, un camino (1993-1994) 
Si son de mi generación OBVIO escuchan el título e inmediatamente les viene a la mente la canción de “Dos mujeres, un camino” interpretada por Laura León aka La Tesorito

La historia, como bien lo dice el título, trataba de un trailero llamado Johnny (Eric Estrada) quien estaba casado con Ana María (Laura León), pero que en uno de sus múltiples viajes se enamora de Tania (Bibi Gaytán). A partir de ahí se vuelve un desmadre y estas dos mujeres se pelean por Johnny (que está del nabo). El final, al menos le echaron ganas, Tania se nos muere (la asesinan) y pues Johnny regresa con su esposa (no le quedó de otra). PERO en un sueño, Johnny menciona a Tania y La Tesorito lo manda a la burger, y Johnny se queda solo. 

OK. Al menos Emilio Larrosa le dio un poquito de dignidad al personaje de Laura León pero en toda la novela, na más le dio ideas a los güeyes de que estaba OK tener una amante, porque no me acuerdo de la telenovela pero seguramente Tania la Bibi Gaytán  al ser tan guapa y sexy “sedujo” al hombre y pues al otro no le quedó opción. 

Y así, una vez más, Televisa sexualiza a las mujeres, hace víctima a los hombres, y las mujeres, somos enemigas. 

Conclusión: Somos las historias que nos cuentan, aunque sea ficción lo que vemos en una pantalla. Si queremos avanzar en temas de género debemos de cambiar la narrativa. Los tiempos han cambiado, y al menos yo, ya estoy HARTA del mismo personaje femenino que solo se desvive por el güey (que sigue pasando en el 98% de las películas mexicanas).

Hoy más que nunca es necesario que las productoras se enfoquen en crear personajes femeninos más complejos y reales, que dejen los clichés y los estereotipos, que comiencen a contar historias que inspiren y nos ayuden a crecer. Necesitamos a más mujeres dentro de la industria del entretenimiento, más guionistas que sepan qué pedo con nosotras y directoras que plasmen ese lado más sensible y feminista. 

Está en todas cuestionarnos lo que vemos en pantalla y exigir mejores historias.  ¿Ustedes qué dicen?

Romina Sacre
Romina Sacre

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.

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