Homo Habilis: la bolsa pensada para la mujer nómada.

En el corazón de Coyoacán fuimos a conocer la propuesta de Ximena Ayala y su padre Adalberto Ayala, ambos crearon Homo Habilis, una marca de diseño cien por ciento mexicano dedicado a la creación de productos de piel con la cual buscan rescatar uno de los oficios más antaños, la marroquinería

Platicamos con ambos sobre los desafíos  que han tenido que superar, el reto de ser padre e hija y socios a la vez, pero sobre todo los aprendizajes que han obtenido durante estos últimos años con su marca. 

¿Cómo les surge la necesidad de comenzar el proyecto de Homo Habilis?

Ximena Ayala: Inicialmente de mi parte por una necesidad de darle un sentido más productivo a mi vida. Fuera un poco del mundo de la actuación, porque a veces los actores tenemos muchos tiempos entre proyectos, y justo en esos tiempos yo me preguntaba qué función tenía como ser humano más allá de solamente ser actriz.
Tenía yo esa inquietud de darle ese sentido a mi vida y tenía ganas de generar un proyecto, un negocio, algo…y en eso está el encuentro con mi padre, que él a su vez también tiene esta inquietud productiva.

Mi padre comenzó el trabajo con la piel muchísimos años atrás de que empezara Homo Habilis por una inquietud personal y empiezo adentrándose como a este mundo del diseño, por una parte bastante naive (ingenua), sin verlo como un negocio, entonces ahí es donde entro yo y le propongo hacer de esto un negocio y se da la sinergia de generar la marca.

Adalberto Ayala: Para mi igual fue muy parecido que Ximena, en el tiempo vas creando cosas, vas creando ciertas experiencias y llega un momento en el que estos estos procesos maduran y de alguna forma intuyes. Es una intuición más allá que una certeza, que tienes algo, que tienes un conjunto de ideas que ya están llevadas a la práctica, tal vez no lo suficientemente desarrolladas pero ya son reales.

Muchas veces las personas nos movemos mucho en el mundo de las buenas o malas ideas, pero ahí nos quedamos. Entonces el proceso es llevar las ideas a la práctica, en este caso con la piel, y cuando intuyes que tienes algo que más o menos te funciona y no está tan feo, piensas que lo puedes desarrollar y surge como una necesidad personal de expresarte y proponerte, de decir tengo esto y quiero mostrarlo.

¿En qué está inspirada esta imagen del hombre hábil, cómo llegaron a ese nombre?

Adalberto Ayala: Tenemos una visión de lo que son los elementos fundamentales del humano, y una de las características que nosotros consideramos súper valiosas de lo humano justo es su capacidad para construir herramientas. Partiendo desde que sus primeras herramientas son sus manos, el lema de Homo Habilis es “el futuro está hecho a mano” y la verdad yo en lo personal soy un profundo convencido de eso. Que la esencia tecnológica no está en los chips, no está en la nube, está en las manos de las personas que hacen cosas. Podemos tener toda la sofisticación tecnológica pero si no te comes una lechuga te mueres.

Para nosotros la esencia con la que desde Homo Habilis, y desde el proyecto, nos identificamos es justo la capacidad de hacer tus propias herramientas. Entonces la marca se arranca así, es una hechura paso a paso, de ladrillo en ladrillo, se construye así poco a poco, demostrándonos a nosotros mismos que lo podíamos hacer.

Ximena Ayala: Nosotros identificamos una primer necesidad del hombre contemporáneo que es transportar objetos, entonces nosotros nos preguntamos ¿cuál es la primer bolsa en la historia del humano? Eso nos remitió al hombre primitivo, y pues la primer bolsa fue de piel y viene del hombre recolector que necesitaba un contenedor que le dejara transportar cosas mucho más de lo que pueden transportar sus manos. Ese es el primer origen del bolso, y el primer hombre en utilizar sus manos como herramienta es el Homo Habilis.

¿De qué manera creen que Homo Habilis este teniendo un impacto tratando de recuperar el oficio de la marroquinería?

Ximena Ayala: De alguna manera es un tema básico en la marca. Otra línea que nosotros generamos a la par del proyecto es justamente la recuperación del valor del oficio, por ejemplo mi padre no tenía oficio de marroquinero, no venimos de una generación de herencia de marroquinería, lo nuestro viene de una curiosidad y de una técnica adquirida  por una necedad de mi papá.

Nos hemos encontrado en el camino con que los pocos maestros de oficio son bastante recelosos de sus saberes y no lo comparten tanto, a mi papá le tocó ir a buscar a algunos maestros marroquineros que hacen sillas de montar y no querían compartir; y justo en el momento en el que estábamos creciendo, y necesitábamos un equipo de apoyo en la producción tuvimos que abrir otra línea que es la capacitación de las nuevas generaciones para generarles una semilla de aprender y darles una nueva perspectiva de vida, de sustentabilidad, donde no todo es las profesiones que conocemos.

Ha sido muy difícil, no ha sido fácil porque los viejos ya no le quieren enseñar a los jóvenes porque los jóvenes lo ven esto como un pasatiempo nada más, no lo ven realmente como un modo de vida, como un oficio que lo pueden sublevar como algo más allá, como las grandes casa de diseño en Europa.

Adalberto Ayala: Por ejemplo en Dior, los artesanos y artesanas de Dior son casi aristócratas.

Ximena Ayala: Y aquí en México culturalmente se ha desdeñado el maestro de oficio, por eso las nuevas generaciones no ven eso como algo a lo que aspiran sino como algo de paso. Ha sido difícil pero nosotros ahí estamos picando piedra tratando de invitar a las nuevas generaciones a que se vengan a la escuela de Homo Habilis, que es el taller y queremos compartirlo.

¿Cómo es la diferencia de tener una relación padre e hija, a pasar a ser colaboradores, cómo creen que se complementan?

Ximena Ayala: ¡Es la pregunta del millón! Pues si hay un complemento muy obvio, que finalmente mi padre es la experiencia, él es el que tiene el conocimiento de la técnica, de la materia de la piel, del taller, también él tiene una concepción muy estructurada; y yo soy como la parte más volátil, creativa, propositiva, la que echa el carbón para ir más lejos.

Se juntan mucho las entidades estéticas, mi padre tiene una entidad estética un poco más tradicional en el sentido de los colores, las formas, tiene una presencia un poco más masculina de los objetos y yo al revés, tengo una parte un poco mas locochona meter metálicos, animal print y la parte más femenina. Entonces él es como muy simple y yo le meto como la parte un poco más del detalle.

En cuestiones de diseño nos complementamos, como socios en la empresa también nos complementamos porque yo soy la gastalona y él es lo contrario; entonces en eso si hay un complemento interesante.

Hay conflictos de generación también porque a veces hay tomas de decisiones que pues la brecha generacional hace que estemos en desacuerdo, pero creo que estos cinco años nos han mostrado que aunque tengamos diferencias nos hemos sabido manejar.

Adalberto Ayala: Hay una cosa muy bonita en esta pregunta, yo creo que algo que hemos logrado, no solo es un cierto equilibrio generacional, sino también de género, es decir, en estricto sentido homo habilis es muy femenino, hay más mujeres trabajando en el taller, casi siempre la mayoría del equipo son mujeres y eso le da un tono, le da una forma y creo que empezando desde la relación de Ximena y mía hemos buscado ese equilibrio, hemos buscado esa equidad y creo que eso se refleja mucho en la atmósfera.

¿Cómo es el camino creativo para desarrollar una pieza, y cómo está involucrado cada uno?

Ximena Ayala: Primero es identificar una necesidad ¿quién lo va a portar, qué necesidad vamos a cubrir con este nuevo contenedor? Porque así les llamamos a todas nuestras bolsas, son contenedores. No somos diseñadores de photoshop ni nada, vamos directo a los materiales, es confrontarnos a la experiencia y ver qué Frankenstein te sale.

Se vuelve un jam creativo donde no nada más nosotros dos colaboramos, también integramos al equipo y ellos comienzan a ser parte de esta escuela de diseño, ya hay dos piezas que salieron de nuestro equipo, en realidad el proceso de diseño viene de todos. 

¿De qué forma piensan que Homo Habilis está apoyando a la sustentabilidad?

Ximena Ayala: Pues nosotros trabajamos con materiales remanentes de la producción de muebles y de zapatos, nosotros vamos de cacería a León, justo para recuperar esos cortes que ya no van a usar porque ya pasaron de moda. La verdad son pieles muy buenas pero que las están desechando porque no están dentro del standard de la maquila y se vuelve un desperdicio y buscamos darle una nueva vida a esos materiales.
Eso hace también que nuestras colecciones sean ediciones limitadas y sean piezas únicas.

Adalberto Ayala: El modelo de trabajo del artesano es ir a pequeña escala, yo creo que es uno de los esquemas del futuro. Mientras más grande es una industria hay más problemas de consumo de energía, de emisión de contaminantes y de generación de desperdicios.

Nosotros somos pequeños y no pretendemos ser grandes, nosotros queremos mantener un perfil pequeño donde el trabajo a mano hace que nuestros niveles de desperdicio sean mínimos porque hacemos un super aprovechamiento, y eso solo es posible en unidades pequeñas de producción.

¿Cuál consideran que es su pieza favorita, y por qué?

Ximena Ayala: La mía es la octubre, es mi básico. Porque es super ligera, me siento muy segura con esa bolsa, me gusta porque la puedo usar en el cotidiano y si me toca un evento igual me siento muy chic con mi bolsita.

Adalberto Ayala: A mi me gustan todas pero la Magallanes en mi favorita. A pesar de que nunca la he usado, me parece que es uno de los mejores diseños porque es muy simple pero a la vez muy elegante. 

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