Haz las paces con la adversidad

Todavía no entiendo por qué estaba enojada… Me dolía tanto mi dolor que era la única forma de sacarlo. Mi mamá fue diagnosticada dos veces con cáncer de mama, la primera en el 2014 y la segunda en el 2018. Cada uno de esos periodos fue distinto, la primera vez entré en total negación, puse de pretexto mi trabajo y que no tenía tiempo para no hacerme responsable. La segunda vez fue distinta pero de igual manera estaba encabronada. ¿Por qué a mi mamá? ¿Por qué otra vez? 

Podemos gastar nuestro tiempo preguntándonos por qué madres la vida es tan injusta con nosotras, enojarnos y hacer berrinche, jugar el papel de la víctima, de la pobrecita.  Está en nosotras ir por la vida cargando nuestras desgracias o entender que aunque la vida nos ponga circunstancias difíciles, está en cada una de nosotras la actitud que tomemos. La vida puede ser tan chingona o tan horrible dependiendo de cómo la veamos, y sí, a veces no entenderemos el porqué, pero no nos queda de otra mas que confiar que saldremos hasta de las pruebas más difíciles. Eso es la resilencia, la capacidad del ser humano para adaptarse a cualquier adversidad. 

Hoy mi mamá está perfecta y sabe que esa cicatriz que tiene en el pecho (que por fortuna no tuvieron que amputarle el seno), significa una batalla que le costó meses sintiéndose fatal, donde no podía ni levantarse de la cama, que tuvo que hacer cambios, pero SIEMPRE (y eso me impresionaba) siempre sacaba fuerza, jamás se dio por vencida. Hubieron momentos donde lloraba del dolor, donde se veía al espejo sin cejas y sin pelo, y lloraba, llorábamos todas, pero sabíamos que la enfermedad la iba a hacer más fuerte. 

Esta portada es sumamente especial para mi. No solo refleja la actitud que deberíamos de tener siempre ante la vida, sino que estas mujeres son el reflejo de que debemos vivir en el presente. Cada una de ellas es un motivo para sonreír incluso cuando sintamos que el payaso te está cargando. 

No tengo palabras para agradecerle a Mónica, Pau, Diana, Magda y Rosy su confianza, a Itzel Alfaro (mi editora y cómplice en todo) por la idea, a mi amiga Karla Lisker por decirme que sí a todo. 

La vida es hermosa y hay que festejarla a pesar de las tormentas y los malos ratos. Hagamos las paces con la adversidad y confiemos que el universo, o Dios o en quien ustedes crean, nos protege. 

Hagan que cada hora de su día cuente. 

Con mucho amor, Romina. 

Romina Sacre
Romina Sacre

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.

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