El plan perfecto no existe: la lección más grande que me dio mi hijo

Yo tomé la decisión de utilizar las redes sociales, para llegar a ti, y compartirte lo que me ha tocado vivir. Mi vida cambio totalmente desde el primer día que Santi nació. Mi embarazo fue perfecto, nunca tuve ninguna dificultad, ninguna molestia de las que todos hablan (mareos, ascos, antojos), la verdad la pase muy bien y lo disfrute mucho.

 

 Por razones de trabajo nos tuvimos que mudar a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, sin conocer absolutamente a nadie, me puse a buscar literal en Doctoralia a algún ginecólogo que pudiera seguir mi embarazo, al encontrarlo,  me traslade a consulta y me dijo que Santi debía nacer en los próximos 10 días. Sin embargo yo en mi cuenta tenía 34 semanas y siempre insistía en ello, pero en ultrasonido y por el tamaño y peso de Santi marcaba 39 semanas, mi placenta se encontraba ya en grado 2, y el doctor me dijo que no corriéramos riesgo. Todo se programó para el 12 de septiembre de 2018. 

 

Siempre pensé que todo sería diferente, estamos envueltos en un mundo en donde nos muestran tanta perfección, en redes, revistas, etc; que yo me lo creía todo. 

El momento que había esperado tanto y que siempre pensé que sería de color rosa, no lo fue. Yo tenía un plan perfectamente armado, paso a paso, todo estaba en mis manos, yo tenía el control de todo lo que pasaría. Yo sabía que hacer. Todo estaba perfectamente organizado. Primero para mi infortunio y después para mi gran fortuna no fue nada parecido a eso. Mi vida cambió completamente y en vez de ser de color rosa ¡se volvió de colores!

Al nacer Santi le faltó oxígeno, sus pulmones aun no estaban maduros, y al primer intento de tratar pegármelo al pecho para que comiera, se puso moradito y enseguida la enfermera me lo quitó de las manos y salió corriendo con él.

Siempre pensé que todo sería diferente, estamos envueltos en un mundo en donde nos muestran tanta perfección, en redes, revistas, etc; que yo me lo creía todo. 

Desde ese momento comenzó un largo camino. Santiago necesitaba ayuda para respirar, le pusieron un CPAP, (presión positiva continua en la vía aérea) tratamiento de elección en pacientes con apnea de moderada a severa sintomática. Lo que eran 2 días para nosotros parecían semanas , aún no entendíamos qué pasaba. Al tercer día , tocaron a nuestra habitación de hospital, eran sus doctoras, lo único que escuchamos fue : “A Santi lo tuvimos que intubar ”. Al escuchar esa frase sentí mucho miedo, no podía imaginar a mi bebé intubado, (ayuda de un ventilador para suministrarles oxígeno a los pulmones y eliminar el dióxido de carbono) una máquina respiraba por Santiago . Eso me derrumbó y decidí no entrar por ese día a visitarlo, no podía. No tenía el valor.

Pero eso no fue todo, a los pocos días  presentó un Neumotórax bilateral es decir los pulmones de Santi colapsaron, su respiración se dificultó y su presión arterial disminuyó. Las doctoras nos indicaron que colocarían unas agujas en su cavidad torácica para extraer el aire. Santi había pasado de estar delicado a grave. No podía creerlo, no me podía estar pasando todo esto. 

Al día 6, nos despertaron de lo poco que podíamos dormir, con la noticia de que sus pulmones remitieron de manera sorprendente, comenzó a respirar por sí mismo y le quitaron la intubación. Maravilloso Santiago. Sus ganas de vivir permitieron que saliera de este momento tan grave. De nuevo pasó de estado grave a delicado. Nuestro hijo nos necesitaba , Alberto y yo sabíamos que nuestro hijo necesitaba todo el amor posible y nuestro calor y llegó el momento más mágico , ¡aún recuerdo cuando pasó! Me sentí al principio nerviosa y enojada por qué no me habían dicho que lo cargaría por primera vez , yo necesitaba estar lista para ese gran momento. Pero en un segundo todo se me olvidó , al sentir su cuerpo con el mío fue lo más maravilloso que pude sentir. Por fin lo cargue, por fin lo olí , lo sentí. Santi quería estar con nosotros.

Mi hijo comenzó a mejorar, íbamos para arriba pero una neumonía no nos dejaba salir del hospital, sentíamos que eran horas, días, semanas en ese lugar, esperando que cada minuto que pasara Santi mejorara. 

El sábado 22 de septiembre, entré a visitar a mi bebé en la terapia intensiva, cuando lo vi, noté unos movimientos extraños, “tiene hipo” me dijeron, y yo respondí: “Santi tiene cara de dolor, eso no es hipo”, “si, si es hipo, tranquila” volvieron a responder las enfermeras y doctores de guardia. Salí, caminé hacia mi habitación y le dije a mi mamá y a Alberto que Santi no estaba bien, me acosté y dormí profundamente por dos horas. Alberto caminaba en el pasillo, todo el tiempo pendiente de Santi. Desperté y me dijeron: “ya llegaron las doctoras y la neuróloga” “ ¿neuróloga?” contesté, “¿qué pasa ?”, la cara de Alberto era de total angustia. Sentí que todo se desmoronaba en mí. Nos dijeron que Santi tenía un movimiento extraño en la lengua y que era necesario y urgente trasladarlo a la Ciudad de México.

Cuando el doctor de México llegó, y lo vi caminando en el pasillo, vi un ángel que venía hacía nosotros literal, su confianza y su seguridad nos transmitieron a mí y a Alberto toda la seguridad y buena vibra que habíamos perdido. “Hola, no se preocupen todo saldrá bien” nos dijo, sin conocernos ya nos regalaba la primera sonrisa que nos empezaba a dar tranquilidad después de 10 eternos días. Entró y preparó a mi bebé , nos fuimos a la Ciudad de México , él y su equipo, sumamente profesional hicieron que esas largas horas a la Ciudad fueran un poco más cortas de lo que pensamos. Yo le había pedido en varias ocasiones a Dios que viniera a mí, lo quería en mi vida . Pero desgraciadamente y muy afortunadamente lo comencé a sentir hasta ese día.

Llegamos al Hospital Infantil Privado, todos estaban listos para recibir a Santi, de inmediato le hicieron una resonancia magnética, estudios de sangre y gasometrías, el doctor salió y nos dió el primer resultado el cual fue Sodio de 100, (en un neonato el rango mínimo para no estar en peligro es de 135 ) lo más bajo que se había visto era 110, tal vez ese era el motivo de sus convulsiones, pero si eso era estábamos del otro lado, una hora más con ese nivel de sodio y Santi no hubiera podido sobrevivir. Eran las 3:00 a.m. mientras esperábamos los demás resultados, ahí fue cuando todo pasó. Estaba viviendo el momento más difícil de nuestras vidas.

Tocaron a la puerta , puedo decir con toda seguridad que es la única vez que vi al doctor muy preocupado y angustiado, aún no lo conocía demasiado, pero sabía que así estaba. Se tronaba los dedos y nos dijo: “ Esto no es lo que esperaba “. 

Mi Santi , llevaba 5 días con una hemorragia intraventricular grado 2-3, tenían que operarlo de inmediato y drenar la sangre de su cerebro. Son esos momentos en los que sientes que ya no puedes más. Alberto se desvaneció, le bajó muchísimo la presión, el doctor empezó a preparar todo y a llamar a los especialistas , neurocirujano, neurólogo, anestesiólogo, etc . Yo no reaccionaba, no llore, no conteste, no dije nada. Se salió de inmediato de la habitación y regreso con su equipo ya en el hospital. Parados frente a nosotros, nos explicaron todo lo que pasaba y lo que se tenía que hacer. “¿Y qué pasará después ? ¿Cómo estará Santi?”, era lo único que me preguntaba.

Nos dijeron que no lo podían saber , que primero teníamos que salvarle la vida, posibles consecuencias : no caminar, no ver, no escuchar, inmovilidad, pero realmente en ese momento no podíamos saber nada. Yo con todo el dolor de mi corazón imagine lo peor y no quería que le hicieran ya nada, estaba deshecha , no quería que Santi sufriera más, y el neurólogo contestó : “Señora, hay muchas cosas maravillosas que se pueden hacer, terapias, ejercicios, etc. Lo primero era salvarle la vida y sacarlo de eso.

Después de 3 eternas horas, Santiago salió muy bien de su operación, la cual no tuvo complicaciones, Santiago se quedó con nosotros, quería vivir y estar con sus seres queridos, que hermosura de bebé y que fortaleza. En ese momento, me llene de fuerza, si mi bebé estaba luchando, yo tenía que luchar por él. Y comenzamos un largo camino de 30 días en ese hospital, lo cual nos parecieron años. Vivíamos en una montaña rusa de emociones porque tuvimos días muy buenos y días muy malos.

 Estando ahí, tuvimos dos complicaciones más, la primera fue una funduplicatura de Nissen, la cual es un procedimiento quirúrgico, usado para tratar el reflujo, Santi todo lo que comía lo desechaba y era necesario que comiera  para su recuperación, pero antes de entrar a quirófano, una bacteria lo invadió por el catéter que le habían colocado en su pequeño cuellito para pasarle medicamentos, el día de la operación llegó y estaba a punto de bajar para ser intervenido. Lo vi mal, lo vi sin color, no como los otros días, y algo me decía que no tenía que ser operado, sin embargo se lo llevaron, y a los 5 minutos lo subieron, la razón fue por que salió humo del quirófano y no podían tenerlo ahí, después lo volvieron a bajar para retomar y de repente la alarma de incendios comenzó a sonar en todo el hospital, y Santi volvió a subir, sin poder entrar nuevamente a su cirugía, en ese instante su infectóloga llegó y pidió revisar a Santi, ella pensaba que ya había salido y estaba en recuperación, y la sorpresa fue que después de checarlo, nos dijo que era imposible que entrara a esa cirugía, no hasta que combatieran la bacteria. Mamás, siempre hay que confíar en nuestra intuición y ser perseverantes.

Dios no nos abandonaba, nos mandaba todas las señales, o el universo o lo que ustedes quieran creer, pero algo nos acompañó siempre y no nos soltó de la mano. Después de 5 días Santi fue operado y salió nuevamente con éxito.

La segunda complicación, era un acontecimiento esperado, pero no común, Santi, después de su operación en su cerebro y de drenar el sangrado que tuvo, podía generar una Hidrocefalia, la cual es un trastorno que ocurre cuando el líquido cefalorraquídeo no drena adecuadamente desde el cerebro. Nosotros estábamos seguros de que no pasaría y que mi Santi saldría ya pronto del hospital, pero su cabecita comenzó a crecer y después de unos estudios, se decidió colocarle una válvula de derivación ventrículo- peritonial, la cual regula el flujo de líquido para evitar un drenaje excesivo o insuficiente. Yo siempre pensaba: ¿Hasta cuando va acabar todo esto?, ¡ya no más por favor!, pero Alberto siempre dentro de todas las preocupaciones se mantenía positivo y eso me ayudaba mucho. Nos explicaron el proceso , cuanto tardaría , etc. Y de nuevo y por tercera vez, mi Santi entró a quirófano, eso era lo mejor para él y su recuperación.

Nuevamente sentí mucho dolor y preocupación. No terminaba de entender todo, y comencé a preguntarme  “¿Cuando vamos a salir de aquí?” “¿Cuando estará Santi en casa con nosotros?” Alberto siempre positivo contestaba : Entramos al Hospital 2 y nos vamos a ir 3 ¡No te preocupes!

 A veces yo no podía ser tan fuerte como él, pero no podía darme por vencida, porque sé que él también me necesitaba y por supuesto mi hijo, luchando cada día. Después de 40 minutos , salió de quirófano. “Todo salió perfecto” nos dijo el doctor, con una sonrisa en la cara, como siempre. Suspiré y no podía esperar más para entrar a la visita de mi guerrero. Sé que Dios tenía un propósito en nuestro bebé y en nosotros, no sabemos cuál puede ser la razón. Estamos aprendiendo a descifrarla. Pero estamos seguros de que tenemos un tesoro inestimable.

No todos los días son como los soñaste y la vida no siempre es como la imaginaste, pero definitivamente hay algo más grande que permite que las cosas sucedan de cierta forma para hacer de nuestro espíritu uno más grande lleno de luz y fe. Estas circusntancias que llegan a nuestra vida tal vez no te llevan a cambiar el mundo, pero si ha generar un cambio en el pequeño mundo de alguien más.

Me ha costado tanto y tan poco a la vez adaptarme a esta nueva vida, definitivamente el proceso de adaptación es claro, solo requiere de tiempo. Vivir un día a la vez me ha hecho darme cuenta del objetivo y la meta: ser feliz, muy feliz, disfrutar cada instante como nunca lo has disfrutado. Con esto no quiero decir que todo ha sido fácil, por que no lo fue, nunca lo ha sido, pero definitivamente cuando escuchas el mensaje que te toca escuchar, es tan satisfactorio, que la felicidad parece absoluta, completa y perfecta .

Mi consejo ante las adversidades es que no pongas resistencia. No te opongas a un plan tan precioso que la vida planeó para ti. A veces pensamos que los demás son más felices que nosotros, cuando algo nos causa tanto dolor, creemos que seríamos más felices si no nos hubiera pasado nada, pero si logras entender porqué y para qué estás viviendo algo así, si te reconcilias con eso tu realidad cambia así como tu capacidad para lograr cosas que jamás pensaste que podías lograr.

No te preocupes en exceso por el mañana y por lo que sucederá después. Estoy segura que Dios piensa en todo, así que inténtalo gradualmente, inténtalo enseguida. Comienza a valorar lo que te rodea, lo que es para ti, cambia tu actitud interior. 

Parece difícil vivir con alegría y pensamos que es imposible hacerlo después del dolor que hemos sentido. Pero créanme que la alegría supera todos nuestros sufrimientos, el amor de mi hijo ha sido el impulso que ha hecho de esta situación una experiencia de gozo y aprendizaje. Tú al igual que yo eres capaz de trasnformar tu dolor en gozo.

No te presiones, ni presiones los procesos naturales. Muchas veces cometí el error de presionar a Santi para que intentara cosas que su cerebro aún no podía ejecutar. Esto no tenía nada que ver con su derrame, porque para mí eso ya no existe, por ello ahora le mando como señal de wi-fi inalámbrica mi energía para que él sepa que está recuperado al 100 (esto es muy importante papás ) ahora siempre será mi actitud hacia él, lo imagino corriendo, jugando golf, haciendo cualquier cosa, y le transmito eso. 

Cuando exigimos demasiado nos decepcionamos o nos entristecemos ya que no se cumplen NUESTRAS expectativas. Y ellos detectan todo lo que sentimos. Criar a los hijos no es una carrera. Comparar a nuestros hijos con los de nuestros amigos, no los conducirá, ni nos conducirá a nosotros, a donde queremos. Hay que reconocer más el esfuerzo que la inteligencia. Hay que entender y sé que cuesta mucho trabajo, pero no es imposible, que lo que te hace sufrir no es la vida, si no tus pensamientos.

Al principio no entendía por qué Dios me había elegido a mí, me molestaba mucho escuchar la frase : “Dios manda las más grandes batallas a sus mejores guerreros”, la verdad me hubiera gustado ser una guerrera normal  y no una gran guerrera, ahora entiendo todo de una manera tan diferente y veo la fortuna que es vivir con un ángel que es una ventana de luz el cual ilumina este mundo. 

Quiero volver a repetirte que vivas el día a día , el ayer, aunque tuvimos errores y dolores, hay que dejarlos ir, el mañana no nos pertenece, el mañana traerá sus afanes y sus adversidades, entonces lo único que está en nuestras manos es el HOY. Lo demás son preocupaciones inútiles, no existen los errores del ayer ni del mañana, solo los errores de no intentarlo HOY. Ama tanto como puedas y pasa ese amor a otras vidas.

CON MUCHO CARIÑO Y AMOR 
CYNDI VIRUES

Instagram: @thelifewithsanti


Sonríe siempre incluso cuando no sientas ganas, la Sonrisa es el acto de fe más maravilloso. Sonríe a todos.





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