El amor incondicional, ¿debe tener condiciones?

No sé si a ti te pasa, pero por lo menos yo algunas veces me pregunto, ¿seré adoptada? Y no porque dude de mis padres o por haber sufrido bullying que me metiera en la cabeza esa idea. Lo veo más por el hecho de que por más que intento verme en mis hermanos, no existe tal efecto. A veces en serio me cuestiono, ¿cómo viniendo de los mismos padres, habiendo crecido en el mismo núcleo, somos tan diferentes?

Las diferencias no son malas. Solo nos confrontan, nos sacan de armonía y en el mejor de los casos nos entrenan y sacan un gran lado. Es muy probable que en un contexto social, si lidiáramos con esto todo el tiempo, ya hubiéramos salido corriendo para darle paz a nuestro cerebro. Él ama la aprobación, la pertenencia y lo conocido. Pero ¿cómo podemos salir corriendo de nuestro propio sistema familiar? De ese que nos da/dio seguridad, ese que construyó nuestra identidad por varios años y que además basado en varias teorías espirituales, ¡nosotros lo elegimos para desarrollarnos!

Sí, es una relación desafiante porque es muy común caer en “confiancitas” mal entendidas. Son con los que puedes decir lo que piensas y mostrar tu “yo más real”, pero también creo que a veces la línea es tan pequeña que son con los que mostramos nuestro peor lado. El ejemplo más casual: Tuve un mal día, llego de jeta y convivo en ese estado anímico; corte A: todos ya de malas por mi mal día. ¿En qué momento? Por eso creo que más que nunca uno de los grandes retos que tenemos es regalarle nuestra mejor versión a la gente que más importa.

El amor de hermanas es un amor incondicional, pero por lo mismo se deben de poner condiciones. No porque tengamos el mismo ADN y por años compartimos el mismo techo, tenemos derecho a opinar sobre la vida de la otra, delegar responsabilidades, lavarnos las manos ante obligaciones o simplemente tolerar malos días materializados en caras largas. Sí, siempre van a estar una para la otra, ¿pero desde qué lugar? ¿Desde el amor más puro y real? O ¿Desde el miedo y enojo?

Los hermanos se vuelven estos maestros permanentes en nuestra vida. En el mejor de los casos, maestros amorosos que nos enseñan nuestras sombras y nos enaltecen nuestras virtudes. Su cercanía y nuestro choque genético puede ponernos en jaque ante actitudes que nos “brincan” con el único objetivo de enseñarnos lecciones profundas. Sí, esas cosas por las que normalmente culpas a tu hermana, ¡ahí está tú trabajo personal pendiente!

Yo soy fiel creyente que hay un hilo tan profundo que nos une, que por más que queramos, es imposible divorciarnos de ellos. Y por eso esas diferencias y choques que nos ponen, son lecciones de perdón, de compasión y de mucho amor. De hecho,  es común pensar que poner distancia es un signo de rechazo, pero a veces es la más grande prueba de amor que podemos darle a nuestra relación. Esta pausa, no significa ruptura de relación, esta distancia no es desamor, si se hace desde un lugar de paz.

¡Se vale sentirte enojada, decepcionada! No te lo tragues. Procésalo. Entiéndelo. Trasciéndelo y aprende de ello para volver a conectar desde otro lugar. Recuerda que esta relación, es más que una amiga. Es una compañera de viaje que entiende más cosas que cualquier otra persona. Muchos de tus miedos, de tus expectativas, de tus sueños. ¡No es cosa menor!

Por este bendito amor que nos vino a enseñar tanto, te dejo algunas condiciones que valdría la pena incorporar a la relación que hoy ya tienes con ella:

  1. Apuesta por tu armonía antes que por cualquier cosa. Conócete tanto que sepas en qué momento es necesario poner un poco de distancia y en cuáles su compañía será un bálsamo en tu vida.
  2. Vuélvete su fan. Sí, probablemente si no fuera tu hermana no sería tu amiga, pero vale la pena que veas lo bueno que tiene y eso sea en lo que enfoques tu atención.
  3. Agradece todas y cada una de las lecciones que te ha regalado. Las buenas y las malas. Verás que tu vida no sería la misma sin ella.
  4. Asume tu lugar en el sistema. Si eres la chica: pide ayuda, diviértete, juega. Si eres la grande: escucha tu voz, abraza tu fuerza, cree en tu brillo. Si eres la mediana: Confía en el amor, abraza tu rol e intégrate. Recuerda que a veces estamos en lugares que no nos corresponden. Vale la pena indagar y en serio ponerte en tu lugar.
  5. Reconoce qué rol juega cada quien en tu familia: Cada ser tiene talentos tan diferentes que viene a regalarle algo al sistema. Identifica si eres la que organiza, el cemento, la conciliadora, la divertida, la líder… ¡Ninguno es mejor que otro! Solo necesarios para generar una mejor convivencia.
  6. Deja de competir: Las hermanas no son el rival a vencer. ¡No! El corazón no se parte en rebanadas y quien tenga la mas grande es a quién quieren más. De hecho el amor funciona de manera exponencial. Cuando el corazón se abre, puede amar más y más. Si eres de las que ha decidido competir por el cariño de tus papás, entre más quieren a uno, pueden querer al otro. Mejor trabajen en equipo y sí, también habla bien de tus hermanos enfrente de tus papás. No hay rol más chingón que el que ve todo lo positivo en los demás.
  7. Produce momentos: Abraza, viaja, ve al concierto, canta en el coche. No hay momento pequeño. Solo memorias que pueden fortalecer la relación. Es fácil que los malos momentos lleguen en procesos de crisis, los buenos, se producen.
  8. No tengas miedo a poner límites: Está padre que quieras tener una buena relación, pero recuerda que un “no” es el más grande acto de amor hacia ti. Aprende a decirlo amorosamente si lo tuyo es la honestidad, pero no la compasión. Si de plano te cuesta decir que no, identifica la razón. A la mejor te da miedo que no te quieran. Profundiza en la raíz.

Las condiciones de este amor incondicional son en dos direcciones, y es lo que se conoce como corresponsabilidad. Aunque suena a palabra dominguera, en verdad es un gran concepto que no exonera a tus hermanos de nada, pero tampoco a ti y así vamos cambiando poco a poco nuestro vocabulario, pero sobre todo nuestro pensamiento. Se vale tener un amor incondicional, sin culpas y con nuevas condiciones.

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