De adolescente a adolescentes: por qué me identifiqué con Euphoria.

En los últimos días he leído creo que la cantidad suficiente de reseñas que claman a Euphoria como una de las mejores series del 2019, que si por la estética, el maquillaje, la elección de personajes que rompe con los cánones estéticos integrado principalmente por Hunter Schafer y Barbie Ferreira y demás detalles que no paran de ser mencionados una y otra vez.

Desde que se emitió el último episodio de la primera temporada han surgido miles de reseñas, críticas y notas anunciando la serie como “controversial” y “un retrato sin censuras de la Generación Z” pero ¿qué tan realista es Euphoria plasmando a la juventud? 

Si de algo estoy segura es que no es la primera vez que el tema de la adolescencia, las fiestas, drogas y alcohol aparece en la pantalla. En 1997 estuvo Kids, yo ni siquiera había nacido y ya comenzaban a aparecer producciones que exploraban la incertidumbre de la vida en la juventud. A mi generación le tocó Skins esta serie británica donde la mayoría de los protagonistas a pesar de haber sido construidos por medio de un estereotipo se volvían un poco más complejos que eso y conforme la serie iba avanzando descubríamos sus trasfondos familiares y entendíamos un poco el porqué de sus acciones y ánimos de destrucción.

Producciones como Kids o Skins lograron unir generaciones por medio de la empatía de lo que significa crecer y comenzar a salir de la burbuja de la inocencia para conocer el mundo. Euphoria me arriesgo a decir que está punto de unirse al club.

La pregunta del millón sigue en el aire, ¿es realmente realista esta serie que ilustra la vida de una adolescente con problemas de adicciones? bueno, en mi experiencia puedo decir que no está muy alejada a la realidad…mi nombre es Brenda, tengo 21 años y hace casi un año al igual que Rue (Zendaya) comencé un proceso de rehabilitación por abuso de sustancias y alcoholismo, dicho esto…sí, Euphoria logró hacerme sentir identificada.

Mi vida hace poco más de un año era un espiral lleno de depresión, confusión, desesperación y dolor, mucho pero mucho dolor el cual solo dominaba en cuanto ingería alcohol, drogas (de cualquier tipo, nunca discriminé), ansiolíticos (no recetados y que al menos en mi universidad se repartían como aspirinas) y cualquier otra sustancia que me lograra llevar a un estado de inconsciencia donde el único pensamiento que concebía mi cabeza era que no veía la hora en la que se me pasara la mano, terminara mi vida y con ella una agonía emocional que como dice la canción de arcade fire hizo que mi cuerpo se convirtiera en una jaula, de la cual por más que intentara y luchara no lograba encontrar la salida. Las sustancias eran ese sedante que me hacía más llevadera la estancia en mi jaula personal que hoy en día sé que sólo eran un síntoma de una depresión, trastornos mentales y emocionales que llevaba cargando por años.

Leyendo unas cuantas reseñas lo primero que se ponía en duda era el qué tan realista es que una chica de 17 años como Rue pudiera ser hospitalizada por una sobredosis, e ingresar a una clínica de rehabilitación, qué tan real era que una niña de su edad y contexto socioeconómico tuviera acceso a todo ese mundo… Afortunada o desafortunadamente en mi caso no tuve que llegar en totalidad a un internamiento en una clínica, sin embargo rogué muchas veces que alguien me tuviera un poco de piedad o incluso lástima y me ingresara a una. Este proceso me llevó a conocer personas que son aun más jóvenes que yo y llevan poco más de 4, 8, o hasta 10 internamientos en diferentes clínicas. Así que no, no es nada extraño o controversial que una chica de 17 años esté en una clínica de rehabilitación en pleno 2019.

Los backgrounds familiares que había visto anteriormente en otras series o películas que me parecían poco probables en Euphoria se convirtieron en flashbacks. Logré recordar escenas de mi vida hace unos cuantos años y ver en la mamá de Rue a mi mamá y a mi papá, desesperados y con impotencia de ver a su hija poco a poco ir deteriorándose sin tener idea de qué hacer, porque ante cualquier movimiento en falso salía un ser que arremetía contra ellos con violencia e ira. Logré ver en Gia, la hermana de Rue, a la mía llorando inconsolable cuando surgían las discusiones con mis papás, cuando me escapé de mi casa por días y cuando tuve uno de mis últimos intentos de suicidio.

Zendaya logró personificar de una forma demasiado empática el conflicto en la cabeza de un adicto porque por más ridículo que pueda parecer el episodio 7 “The Trials and Tribulations of Trying to Pee While Depressed” la acción más mínima e insignificante como ir al baño, en la cabeza de una persona con un trastorno mental se vuelve todo un dilema y sobre todo cuando el proceso de abstinencia comienza, porque no sabes qué otra cosa más hacer con tu vida si no es consumir.

Euphoria en esta primera temporada logró ponerle cara a una generación la cual le tocó estar rodeada de cámaras, una generación que construye relaciones por medio de aplicaciones y se construye una autoestima y valor por medio de likes y seguidores en instagram. Una generación donde un nude es una prueba de amor, y los leaks de videos o fotos es el pan nuestro de cada día.
Una generación que está viviendo una liberación sexual donde ahora el tema no es si eres gay o lesbiana, eso ya se volvió parte de nuestro cotidiano, hoy un personaje transexual como el de Jules no es causa de controversia sino de admiración. Así es mi generación. 

Euphoria y cada uno de sus personajes tienen mucha tela de donde cortar y es que es imposible identificarse con uno solo de ellos.

La historia de Kat y el dominio de su cuerpo al sacar provecho de él me recuerda a muchas amigas que han decido optar por conseguirse un sugar daddy para poder mantener sus lujos o incluso me recuerda a mí cuando mis papás me amenazaban con dejar de mantenerme y darme dinero si seguía consumiendo, la alternativa siempre se encontraba en lucrar con el cuerpo por medio de una pantalla.
La compleja relación de Nate con su padre y lo que significa su masculinidad al tratar de cumplir sus expectativas es algo que estoy segura todos hemos sentido en algún momento de nuestra vida.

La enfermiza y tóxica visión de las relaciones de Maddy quien no importa la violencia psicológica, física e incluso sexual que sufre por parte de su novio, ella sabe que esta mal y a la vez es conciente de lo impotente que es ante él… porque lo ama y sabe que pase lo que pase va a seguir regresando a él.
La incapacidad de Cassie de darse valor a menos que sea desde los ojos de un hombre debido a la ausencia y abandono de su padre solo puede ser etiquetada como los famosos daddy issues…¿les suena?

Euphoria retrata que la adolescencia es una etapa que nadie nos explica a ciencia cierta, es un camino que la mayoría de las veces tenemos que recorrer solos ya que no muchos padres saben abordar y lidiar con las incertidumbres adolescentes, o a veces ni siquiera están presentes, y es así como pasamos a enfrentarnos a situaciones que nos dejan marcados de por vida y dictan quienes somos hoy en día.

Mi desenlace por suerte no fue como el de Rue, estoy a unos pocos meses de cumplir un año en sobriedad en los cuales he logrado conocerme a mi misma, cosa que nunca en mi vida había hecho. Estos 9 meses me han puesto en perspectiva y hecho reflexionar sobre la cantidad absurda de contenido reciclado una y otra vez que se genera en torno al tema del alcohol y las drogas en la tele y el cine, muchos buscan una manera “realista” de retratarlo pero siendo honesta no muchos lo logran, siempre se quedan o muy cortos o se les pasa la mano.

Euphoria lo logró…logró plantear el proceso de Rue como parte de una enfermedad que como cualquier otra hace que tu estilo de vida cambie y añade a tu rutina estar en una reunión de AA o NA todos los días en pro de una recuperación. Logró ilustrar un ataque maníaco y la depresión que muchas veces incluye al inicio el proceso de alcanzar la abstinencia.

Logró empatizar el dolor de una familia desmoronada por la muerte de un padre y la impotencia e ignorancia ante la enfermedad de uno de sus miembros.
Logró ejemplificar lo insoportable y difícil que es la experiencia de ser joven y vivir un proceso de rehabilitación en el cuál no tienes ni idea de cuándo fue que todo se salió de control, pero observas a todo el mundo divirtiéndose a tu alrededor mientras tú estas lleno de angustia y unas ganas insoportables de terminar con tu existencia lo más pronto posible.

Pero ante todo logró darle un grito de auxilio a una generación compleja y sobreexpuesta que hasta ahora nadie ha encontrado la respuesta de cómo protegerla.

Euphoria es la prueba de que la vida muchas veces rebasa a la ficción, y que el proceso de la adolescencia y la confusión en esa etapa y un sentir universal, si no me creen pregúntense a ustedes mismos si es que viéndola alguna de esas historias no les recuerdan a alguien, o a algún momento de su vida que hayan decidido esconder debajo de la alfombra.

Escribe lo que buscas y presiona Enter