Cuando el sexo se convierte en deal-breaker

¿Qué tan importante es el sexo en las relaciones de pareja? ¿Se justifica terminar una relación por incompatibilidad sexual? El sexo puede ser una fuente de mucho placer o de mucha frustración, y contrario a lo que siempre hemos oído, las parejas que no se entienden en la cama terminan por no entenderse en ningún lado.

Tengo que confesar que, como sexóloga, algunas de las preguntas que me hace la gente resultan ser muy interesantes, sin embargo, muchas veces lo que realmente me intriga de una pregunta, es la persona que la hace.  Por ejemplo, cuando alguien me cuestiona sobre la importancia del sexo en las relaciones de pareja, lo primero que me pregunto es si hay alguna historia detrás de la duda, y en mi experiencia, casi siempre la hay: un hombre frustrado con su desempeño sexual, una mujer a quien su marido ya no mira ni toca, alguien que ya se hartó de que a su pareja le duela siempre la cabeza, etc.

La realidad es que, más que información, mucha gente busca consejos, y cuando se trata de este tema, admito que a veces he llegado a sentir que quien me pregunta está esperando que yo diga algo como “no te preocupes, no es para nada importante y haces bien en ignorar lo infeliz que te sientes con tu vida sexual” (lo que por cierto nunca haría), pero también he notado que lo que busca la mayoría es a alguien que valide su frustración y no les tache de superficiales por pensar que el sexo es importante.

La respuesta más corta a la pregunta sobre si el sexo es o no importante es “sí, es muy importante” y la razón de que la gente siga con esta duda, tiene que ver con el modo en el imaginamos las relaciones y el sexo. Es decir, idealmente, en una relación de pareja consolidada, el sexo siempre será placentero, ¿cierto? Tal vez en un mundo perfecto sí, pero en este que vivimos, la realidad es otra y ya va siendo hora de revelar algunas verdades al respecto:

La insatisfacción sexual es más común de lo que pensamos. De acuerdo con Seth Stephens-Davidowitz, autor del libro “Todo el mundo miente”, en el se analizan los temas que investiga la gente en Google, las principales frases que se buscan sobre el tema de las relaciones son “matrimonio sin sexo” y “relación sin sexo” (con más de 24,500 búsquedas al mes).  Por otro lado, un estudio de la Universidad de Montreal encontró que una de las cuatro razones principales por las que las parejas van a terapia tiene que ver con problemas de tipo sexual, y que estos conflictos se agravan en las parejas que llevan más tiempo juntas.

El sexo no es “sólo sexo”. Aunque generalmente asociamos las relaciones sexuales al simple placer corporal, en las relaciones de pareja, el contacto físico es sinónimo de intimidad, y la comunicación que ocurre a este nivel es especial e insustituible. De hecho, para muchos terapeutas, la vida sexual de una pareja es un “termómetro” de cómo está la relación en general.

El sexo no lo es todo, pero no se puede tener todo sin sexo. Alguna vez me tocó platicar con una mujer que insistía en que su marido era excelente proveedor y padre, un hombre comprensivo, divertido e interesante que le daba todo, “bueno” me dijo, “menos sexo; de eso no me da… pero me da todo”.   Yo la escuché y le dije que, siendo respetuosamente honesta, si no “le daba” sexo, entonces no le daba “todo”. Ella estuvo de acuerdo, y sin embargo, entiendo perfecto lo que trataba de decirme: a las mujeres nos han enseñado a sentirnos afortunadas si encontramos a alguien que cumpla con ciertas expectativas sociales, incluso cuando eso no garantice nuestra satisfacción sexual o nuestra felicidad.  Entonces, cuando decidimos darle prioridad a nuestro placer sexual por encima de otras cosas, nos terminamos sintiendo malagradecidas y egoístas.

Los problemas sexuales calan hondo. Un estudio realizado en al Instituto Mexicano de Sexología encontró que, en mujeres que calificaban su vida sexual como “satisfactoria” o “muy satisfactoria”, la tolerancia a la frustración se incrementaba; es decir, las mujeres sexualmente satisfechas se sentían y mostraban más pacientes con sus hijos, su pareja y sus tareas diarias. Por otro lado, de entre los efectos más conocidos de vivir en una relación en la que el sexo es un problema, están la depresión, baja autoestima, sensación de poca valía, frustración y sensación de aislamiento y fracaso.

Pero entonces, ¿se puede recuperar la vida sexual en pareja?
En general, solucionar un problema sexual es posible, pero muchas veces no depende tanto del tipo de problemas sino de cómo estamos dispuestas a abordarlo. Esto implica también que evaluemos la disposición de nuestra pareja a ser parte de la solución. Básicamente, hay que considerar 3 cosas:

¿Quién se está sintiendo responsable?
Aunque muchas personas que acuden a consulta lo hacen porque tienen un problema sexual (por ejemplo, una disfunción) y quieren solucionarlo, hay personas que consideran que el “problema” es de quien se queja; es decir, si lo que me molesta es que mi pareja no quiera tener relaciones sexuales conmigo, el problema es mío. Esta lógica, sin embargo, no tiene sentido cuando entendemos que los problemas sexuales que afectan la relación de pareja sólo se pueden resolver si ambas partes participan de la solución y comparten la responsabilidad de salir adelante.

¿Quién está tratando de resolver la situación?
Aunque cada situación es distinta, idealmente, la solución debería involucrar a tres personas: la pareja y un sexólogo o terapeuta sexual.  Aun así, lo más importante es que la pareja en cuestión esté dispuesta a admitir que hay una situación que les está afectando y que necesita atención (la cantidad de personas que prefieren negar que confrontar es impresionante).

¿Cuánto tiempo se necesita?
Les mentiría si les dijera que la mayor parte de las parejas que van a terapia lo hace porque alguno acaba de notar cambios en la relación y quiere evitar que éstos empeoren.  En la vida real, casi todas las parejas acuden a terapia como última opción, cuando la incompatibilidad y los problemas sexuales ya han afectado otras áreas de su vida.  Entre más tarde en decidirse una pareja a enfrentar sus problemas, más tiempo llevará restaurar la confianza y la comunicación (y para ser honesta, no todas las parejas lo logran).  Por otro lado, el tiempo que alguien requiere en terapia varía en función del motivo de consulta y no está de más evaluar nuestra disposición para seguir un tratamiento o para acompañar a nuestra pareja durante el tiempo que se requiera.

Dicho todo lo anterior, la cosa requiere echarle mucha cabeza.  Por un lado, si estás en una situación parecida y logras resolverla con éxito, existen buenas posibilidades de que tu relación se fortalezca; aun así, es válido que en cualquier momento decidas dejar ir una relación que es casi imposible revivir y en la que sabes que ya se ha perdido mucho (el porcentaje de personas que se divorcia por motivos sexuales es más alto de lo que creemos).  Sin embargo, por si acaso se te antojara recurrir a la negación y tratar de convencerte de que el sexo es superficial e irrelevante, quisiera reiterar mi respuesta a la pregunta con la que empezamos: sí, el sexo en las relaciones de pareja es importante, tan importante como la felicidad que todas merecemos encontrar.

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