Creencias limitantes: cómo romper con los pensamientos que impiden tu crecimiento

Las creencias son un conjunto de pensamientos que formamos a partir de nuestra infancia. Desde pequeñas hemos estado expuestas a un montón de estímulos, visuales o auditivos, muchas veces comentarios de nuestra familia, maestros, personas cercanas; experiencias personales, muchas veces experiencias ajenas… y con ellos nuestro subconsciente ha ido creando una serie de patrones mentales que son los que nos hacen ver la vida como la vemos. Estas creencias abarcan todas las áreas en nuestra vida, la familia, la política, la religión, la economía, nosotras mismas, la seguridad, etc). Hay creencias que son positivas porque nos empoderan y motivan a tomar acción, por ejemplo “Encontrar pareja es fácil”. Pero también hay creencias que nos conectan con el miedo, nos paralizan muchas veces y estas son las creencias limitantes.

¿Estás en una relación de pareja en la que no estás feliz, pero te da miedo estar sola o iniciar desde cero así que te conformas con lo que tienes?, ¿Tienes un proyecto en mente que da vueltas en tu cabeza hace mucho tiempo y aún no te animas a tomar acción? ¿Estás trabajando en algo que no te llena, pero te genera tranquilidad contar con un sueldo fijo en fin de mes? Si te identificas con alguna de estas preguntas, estás operando desde tu zona de confort gracias a tus CREENCIAS LIMITANTES.

¿Cómo identificar mis creencias limitantes?

  1. Piensa en algo que quisieras lograr o intentado hacer y no te has atrevido.
  2. Imagina qué tendría que pasar en tu vida para que te sientas plena. Escribe todas esas cosas que te harían sentirte feliz y realizada.
  3. Anota los motivos por los cuales no has obtenido eso que quieres o por qué no te has atrevido a hacer eso que anotaste anteriormente. Esos “tropiezos” que has convertido en barreras permanentes para no intentarlo más”. Cuando hayas detectado esas razones, habrás encontrado tus creencias limitantes.
  4. Otra forma de detectar tus creencias limitantes, es escribir aquellas frases que te decían de niña tus padres, maestros, personas cercanas y que convertiste en verdad absoluta.  Anota también las frases que te repites a ti misma “Soy pésima hablando en público”, “No merezco X cosa”. Piensa si esas frases te han limitado de obtener algo que quieres.

Los familiares nos heredan inconscientemente sus propios miedos y frustraciones, pero al identificarlas y traerlas hacia nuestra mente consciente, podemos re encuadrarlas en creencias potenciadoras.

Las creencias limitantes nos dan todas las excusas necesarias para mantenernos en la zona de confort, dándonos suficientes escenarios ficticios de todo lo que pudiera fallar si lo intentamos. Así que decidimos quedarnos en la zona conocida, aunque no nos guste, aferradas a esas creencias que nos privan de nuestro verdadero potencial y que nos privan de que nuestros sueños se materialicen. Los miedos y limitaciones anclados en nuestra mente, nos hacen auto sabotaje y nos dejan en estado de víctimas ante nuestros propios pensamientos y circunstancias.

Pero cuando decidimos hacernos responsables de nuestra vida y de nuestra propia felicidad, cuando decidimos incomodarnos y salir hacia la zona de la incertidumbre, es cuando realmente aprendemos, evolucionamos y somos protagonistas más no espectadores de nuestra vida.

¿Cómo cambiar tus creencias limitantes a creencias potenciadoras?
Ten presente que cualquier pensamiento que no te lleve hacia una solución o se enfoque en la pérdida, es una creencia limitante, si tus pensamientos te llevan hacia soluciones, tienen una connotación proactiva,  te limite hacia una solución, se enfoque a la pérdida Imagina que para una persona un despido laboral  podría ser “No supieron valorarme, después de tantos años de mi vida invertidos en esta empresa…”; mientras que otra diría “Agradezco por todo este tiempo en el trabajo ya que ha sido un gran aprendizaje. Seguro vendrá algo mejor para mí”. Definitivamente la interpretación es distinta. El primer pensamiento se está enfocando en lo que perdió y el otro  en lo que ganó. La realidad es la misma, pero la óptica con la que vemos la vida es distinta para cada persona gracias a nuestros filtros mentales (creencias) que hacen que tengamos una perspectiva negativa o una perspectiva más útil que nos favorezca, nos haga sentir mejor y por ende actuar de forma proactiva.

Paso 1- Identifícalas.
Ejemplo: “No soy buena hablando en público” (limitante)

Paso 2- Desactívalas reencuadrando esa creencia limitante por una positiva.
“Con esfuerzo y preparación puedo adquirir la destreza y seguridad para hablar en público” (potenciadora). La creencia potenciadora siempre debe ser formulada en positivo.

Paso 3- Internaliza tu nueva creencia.
Repítela diariamente varias veces al día como afirmaciones positivas, escríbelas y tenlas en un lugar donde sea visible como el refrigerador o el baño. Conéctate con la emoción de alegría al visualizarte obteniendo eso que quieres.

Recuerda que una creencia bien internalizada determina tu manera de vivir y como todo es cuestión de práctica, pero más vale practicar para que tus pensamientos sean positivos y te lleven hacia la solución de problemas y no a la victimización.

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