BDSM: las prácticas que llevan tu vida sexual a otro nivel

¿Qué sucede cuando escuchas BDSM? Generalmente la gente se imagina azotes, gente amarrada y hasta violencia…

A diferencia de lo que se cree, adicionar el BDSM a nuestro universo sexual no habla de una insatisfacción mucho menos de enfermedad mental sino que, como en todo, hay situaciones que nos atrae experimentar.

Las siglas del BDSM se refieren a “Bondage y Disciplina”, “Dominación y Sumisión”, y “Sadismo y Masoquismo”. Esta integración de prácticas es un menú bastante amplio de opciones sexuales que va más allá del dolor y placer. Las personas que lo practican, buscan sensaciones placenteras y el empoderamiento a partir de ellas, ¿te suena conocido?

 

 

Sé que actualmente hay información y hasta libros que reflejan un poco de estas prácticas, incluso me atrevo a decir que en algún momento se nos ha ocurrido realizar bondage  sin siquiera saberlo. Bondage se refiere al acto de ser inmbobilizada o inmobilizar a la otra persona y recibir placer a través de esto. Existen diferentes tipos de Bondage que van desde utilizar esposas, cintas adhesivas especiales para esto hasta el arte del Shibari,  que es un estilo de Bondage más elaborado proveniente de la cultura japonesa.

 

Si eres principiante en estas prácticas o ha flotado por tu cabeza la idea de experimentar te dejo una lista de aquello que es lindísimo dentro del BDSM y que nadie nos cuenta.

1. Consenso, salud y seguridad van de la mano. Si el consenso no existe, es abuso.
2. Los límites se marcan al principio de la relación y conforme pasa el tiempo, se pueden ir transformando.
3. El dolor es un hilo conductor al placer. El sádico siente placer al imprimir dolor y el masoquista a través del mismo.
4. Existe un intercambio de poder, lo que implica una desigualdad pautada desde la igualdad. Es decir, una de las partes cede al sesionar para el disfrute de ambas personas.
5. Busca tu palabra de seguridad. El dolor puede ser parte del juego pero no si se vuelve algo que no disfrutes o sobre pasa tu umbral del dolor. Es importante que busques una palabra que tu pareja identifique para saber cuándo parar.
6. Lo más excitante para el disfrute: la entrega. El vínculo se basa en un juego de roles libre de prejuicios.
7. No es necesario ser pareja para poder sesionar, aunque puede haber vínculos amorosos, eso lo decides tú. De igual forma, no siempre hay besos, caricias o prácticas coitales.
8. Sin importar tu rol, tienes voluntad y deseos, y eres libre para comunicarlos.
9. NO es NO. No hay que empujar a nadie a que haga nada. Como en la vida diaria, es básico respetar el “no” sin cuestionar.
10. Después de la primera vez que sesionas, sientes como si estuvieras enamorada, aunque realmente lo que habla, son la sobredosis de hormonas. Al fin, ¡es tu primera vez!

Por otra parte, podemos tener este conjunto de prácticas de manera erótica, no erótica o sólo desarrollarse a nivel fantasía. Es decir, si por ejemplo, nos gusta que nos abracen fuerte durante el acto sexual, algo hay de sadomasoquismo a nivel erótico; si nos gusta apachurrar el moretón de alguien que nos dijo le dolía, hay un nivel no erótico; mientras que, si imaginamos con realizar BDSM porque lo vimos en una película, pero no nos atrevemos, hay un nivel fantasía.

Cabe mencionar que, para quienes lo practican, el BDSM es un estilo de vida, que no necesariamente implica estar en rol 24/7. Sin embargo, según los estudios, las personas que lo viven suelen ser más extrovertidas y tienen disposición para experimentar cosas nuevas. Incluso hay quienes refieren que es un antes y un después en su vida sexual.

Por otra parte, es muy común querer practicarlo y que a tu pareja no le convenza o viceversa. Esto dependerá de comparar el playlist de prácticas que cada quien tenga (lo que me gustaría, lo que no me gustaría, lo que quizá podría gustarme), también de establecer acuerdos. Además de considerar que hay niveles de práctica y en sexualidad es básico ir de menos a más.

Por otra parte, es súper importante tener en cuenta que la sexualidad no es estática, se encuentra en constante movimiento. Lo que a los 17 no te gustaba, ahora quizá te encanta, ¿o no? Si tienes la cosquillita de probar alguna de estas prácticas no te detengas, empieza poco a poco. Lo más importante es como mencioné antes tener un consenso con tu pareja sexual antes de empezar a practicarlas.

 

 

 

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Fernanda Zarate

Sexóloga.

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