Aunque te cague: si te choca, te checa. 

 

Estaba en Acapulco en unas vacaciones familiares. El clima no podía estar mejor. Estaba leyendo un libro, tomándome una cervecita, y por ociosa, agarré mi celular y me metí a Instagram. Para mi, esta vacación era muy importante porque justo ese año había estado viajando de un lado a otro por trabajo y estaba agotada. Eran unos días de convivencia con mi papá, su novia y mi hermana, a quienes adoro, ¿qué más podía pedir? 

Tengo una relación de amor odio con Instagram, y llega a ser abrumante para mi el 98% del tiempo al grado que afecta mi estado de ánimo de un momento a otro. Justo así me sucedió. Estaba feliz, acostada echando hueva, y de pronto, la foto de una blogger de moda a la que seguía comenzó a causarme dolor de estómago. La #hashtagblogger estaba perfectamente bien vestida, saliendo de un desfile en París… Por pinche chismosa empecé a stalkear sus fotos y, ¡wow! ¿Por qué siempre se veía perfecta? ¿Pues qué come esa señorita que tiene el abdomen tan plano? ¿A qué hora se levantará para peinarse así? Me dio envidia su vida perfecta. Desayunaba siempre en hoteles mamones, con vistas mamonas y las bolsas con las que sale en sus posts, las quiero todas. Mi ego, quien se dio cuenta de lo sucedido, empezó a decirme cosas como: Seguro ella no es tan feliz como tú. Lo más seguro es que ni sus amigos la aguanten. Es mamonsísima, ¿por qué quieres ser como ella? Para que entiendan la gravedad del asunto, no se quedó ahí. Me quedé callada durante toda la cena sin decir una palabra. “¿Todo bien?”, me preguntó mi papá. Y así, en menos de lo que una espera, me invadió un sentimiento de coraje, de ponerme a pensar en todo lo que ella tenía y yo no (además de esa bolsa Christian Dior que tanto sueño). 

Sentí envidia. Pura envidia. Me cagó que ella tuviera esa vida y yo… estuviera en Acapulco comiendo unos camarones al ajillo. 

Como mi hermana también notó mi jeta durante toda la cena, me preguntó al terminar de comer qué me pasaba. Me costó trabajo expresarle lo que sentía. Me daba pena decirle que en efecto, me ardía la existencia de esa blogger. Después de dudarlo, se lo confesé: Que pinches ganas de ser ella. Mi hermana en vez de echarme el choro de “la envidia es mala y bla bla bla” me escuchó y no dijo nada. Al escucharme (yo) y sacarlo del sistema, me di cuenta que es NORMAL sentirla y que en vez de taparla y juzgarla, entender de dónde venía, qué era lo que lo provocaba. “Si te choca, te checa” es 1000% cierto. La envidia es igual que cualquier otra emoción y es totalmente humana, y unx decide hasta cuando te clavas en la vida de los demás. 

Cuando empecé a desmenuzar y a entender de dónde venía mi envidia, se transformó en observación hacia la otra persona. ¿Qué hace ella que le va tan bien? Y ahí, cambió todo. OK, ¿quieres tener ese pelo todos los días? No seas huevona y levántate temprano. ¿Quieres verte guapísima en todos los eventos? Tómate el tiempo de preparar outfits… 

La blogger no tiene la culpa de tener una vida fabulosa y de compartirla, yo soy responsable de enfocarme en mi y punto. ¿Se han dado cuenta de que la mayoría de nuestros pedos mentales vienen por andar divagando en el pasado o en un futuro que no existe? No sé cual sea la solución contra la envidia, pero mi único consejo es no pelearse contra ella sino tomarnos un momento de reflexión para entender qué es lo que la provoca y ver de qué manera podemos inspirarnos (no sé si sea la palabra) y trabajar para mejorar aquello que nos está atorando. Eso sí, la envidia sirve para un carajo si la utilizamos sólo para echarle mierda al otro.

No metamos en cajitas lo que sí es válido y lo que no es válido sentir, aprendamos a distinguir qué es lo que sentimos para entenderlo y transcenderlo. 

Le damos la bienvenida a agosto, mi mes de cumpleaños (es el 15 así que vayan apuntándolo) y, ¡qué chingón que invitamos a Paty Cantú a ser la portada! No neta, soy fan. Se me hace una vieja chingona, talentosa y buen pedo. Durante el shoot se portó increíble, aportaba ideas junto con Abel Anaya (el fotógrafo) y fue lo más accesible. Ya quiero que vean TODAS las fotos. En la entrevista nos platicó de estos años dentro de la industria de la música y si es verdad que existe envidia de la buena (¿será?). 

Gracias por acompañarnos un mes más. Saben que nada de esto valdría la pena sin ustedes. Por favor, mándenos mensaje ya sea por aquí o por Instagram para dejarnos ideas de temas, que les gustaría que habláramos. 

¿Alguien más es Leo? Quiero saberlo. 

Romina Sacre
Romina Sacre

Emprendedora, escritora, abrazaperros y fan de la comida. Me gusta viajar y contar historias. No me tomo muy en serio.

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